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Vuelos en alerta
27 de enero de 2026
Vencido el plazo de la conciliación obligatoria, los controladores aéreos quedaron habilitados para retomar medidas de fuerza a partir de febrero. El lunes finalizó el período de “paz” entre la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) y la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa), el gremio que nuclea a los trabajadores del sector, sin que se alcanzara un acuerdo entre las partes.
Tras el vencimiento de la conciliación que había disuelto las medidas de fuerza propuestas por Atepsa en la previa de las fiestas, y ante la ausencia de entendimientos con EANA, el sindicato anunció que retomará su cronograma de paros en los aeropuertos del país. La discusión, que lleva varios meses de tensiones, asambleas, paros e incluso denuncias judiciales, no se limita al plano salarial, sino que incluye cuestionamientos por el presunto incumplimiento del Convenio Colectivo de Trabajo y otras críticas a la gestión de la empresa estatal.
“Transcurridos los plazos, no se logró arribar a un acuerdo, por lo que el Plenario ratificó la adopción de medidas legítimas de acción sindical a partir del mes de febrero, que se anunciarán oportunamente”, informó Atepsa a través de un comunicado.
Desde EANA remarcaron que los servicios de navegación aérea están considerados esenciales por ley, por lo que el gremio no puede disponer medidas de fuerza de manera intempestiva. En ese sentido, advirtieron que, en caso de avanzar con un plan de acción sindical, Atepsa deberá presentar un cronograma con al menos cinco días de anticipación y que las medidas no podrán afectar a más del 45% de las operaciones aéreas.
Según se pudo saber, hasta el momento no existe un cronograma concreto de paros, situación que EANA podría utilizar para intentar destrabar el conflicto y evitar el impacto que una eventual escalada tendría sobre pasajeros, trabajadores y el sistema aeronáutico en su conjunto.
El sindicato, por su parte, cuestionó con dureza la postura de la empresa. “Se debatieron tanto la situación actual, como así también, las acciones a seguir, debido a la falta de respuestas por parte de las autoridades de EANA que, desde agosto del año pasado, no asume los compromisos asumidos ni aporta solución al conflicto”, señalaron desde Atepsa.
En esa línea, el gremio advirtió que “las medidas legítimas de acción sindical serán las consecuencias directas del incumplimiento, la desidia y la falta de diálogo por parte de EANA, por lo que, desde Atepsa ratificamos la voluntad de diálogo y de resolución, pero no convalidaremos dilaciones ni acuerdos que luego no cumplen”.
La relevancia del conflicto radica en el rol clave que cumplen los controladores aéreos dentro del sistema aeronáutico. Ubicados en las torres de control o en los Centros de Control de Área (ACC), son los responsables de gestionar el tránsito aéreo, separar y guiar a las aeronaves durante los vuelos, despegues y aterrizajes en todos los aeropuertos del país. EANA es la empresa encargada de prestar estos servicios, mientras que su personal está nucleado en Atepsa.
Un conflicto más que salarial
Más allá de las discusiones paritarias, al tratarse de una empresa pública, las negociaciones no se definen de manera individual, sino que dependen del marco que fija la Oficina Nacional de Empleo Público, que establece los límites de la oferta salarial del Gobierno. La disputa entre EANA y Atepsa también incluye investigaciones judiciales y denuncias penales por presuntas maniobras irregulares que alcanzan a ex y actuales autoridades.
Durante 2025, el conflicto tuvo múltiples episodios con medidas de fuerza que afectaron la actividad aérea, especialmente en períodos de alta demanda como las vacaciones de invierno y las fiestas de fin de año. Tras un acuerdo alcanzado en agosto, que contemplaba una suba salarial del 15% en cuatro tramos, las protestas se suspendieron. Sin embargo, en noviembre y diciembre el gremio retomó paros y asambleas que volvieron a impactar en la operatoria aérea, lo que derivó en la intervención de la Secretaría de Trabajo mediante la conciliación obligatoria.
En paralelo, avanza en los tribunales de Comodoro Py una investigación judicial que involucra a la conducción de Atepsa y a la ex presidenta de EANA, Gabriela Logatto, durante el gobierno anterior. La causa se centra en una presunta maniobra fraudulenta vinculada a un supuesto acuerdo paritario firmado a fines de 2023, cuya existencia no pudo ser acreditada en los registros administrativos, legales ni contables de la empresa estatal.
El expediente se inició a partir de una presentación judicial del propio sindicato, que reclamó la aplicación de un acta con aumentos salariales anticipados para el primer trimestre de 2024. Según la denuncia, el documento nunca fue incorporado a los circuitos formales ni aplicado mientras Logatto estuvo al frente de EANA, por lo que la Justicia investiga su rol y el de la secretaria general de Atepsa, Paola Barritta, hija de José “El Abuelo” Barritta, histórico jefe de la barra brava de Boca Juniors.
Además, EANA presentó una denuncia penal contra el gremio al considerar que algunas medidas de protesta pusieron en riesgo la seguridad operacional, entre ellas la colocación de una bandera sindical en el exterior de una torre de control, que —según la empresa— podría haber interferido con la operación aérea
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Portada digital del día 6/9/2026
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Ingleses militarizan el atlántico sur
El ex primer ministro británico Boris Johnson pidió reforzar la presencia militar del Reino Unido en lasIslas Malvinas, luego de la cadena nacional en la que Javier Milei anunció nuevas medidas vinculadas al reclamo de soberanía argentina. El dirigente conservador propuso el envío de más aviones, tropas o barcos al archipiélago.
La reacción de Johnson llegó después del discurso del Presidente, que volvió a cuestionar la ocupación británica de las islas y presentó una serie de iniciativas sobre la cuestión Malvinas. El exfuncionario publicó una columna en la que reclamó una respuesta firme de Londres.
En su artículo, Johnson sostuvo que el Reino Unido debe dejar en claro su compromiso con las islas y reforzar su seguridad de manera inmediata. Sin embargo, también aseguró que no considera probable que Milei busque un enfrentamiento directo con Gran Bretaña.

El ex primer ministro incluso definió al mandatario argentino como un “anglófilo y admirador de Thatcher”, aunque interpretó que el endurecimiento del discurso sobre Malvinas podría estar relacionado con la situación política interna de la Argentina.
Actualmente, las islas cuentan con una guarnición militar permanente, aviones de combate Typhoon y sistemas de defensa aérea. A pesar de ese despliegue, Johnson insistió en que deberían sumarse nuevos recursos.
El tema Malvinas también fue utilizado en el debate político del Reino Unido. El líder de Reform UK, Nigel Farage, cuestionó al Gobierno laborista y consideró que algunas decisiones recientes transmitieron una imagen de debilidad internacional.
Farage vinculó la situación con el caso de las islas Chagos y sostuvo que esas medidas pudieron haber influido en la postura adoptada por la Argentina respecto de las Malvinas. La polémica reavivó el histórico conflicto diplomático entre ambos países y volvió a colocar la soberanía de las islas en debate.
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Los kelpers quieren vivir como kelpers
La Asamblea Legislativa en las Islas Malvinas emitió un comunicado oficial en respuesta al mensaje del presidente Javier Milei, en el que él calificó a los kelpers como “una población implantada en un territorio usurpado”. El texto insiste en que la autodeterminación es un derecho de la comunidad y que esa elección debe respetarse.
En el documento, al que difundió el propio cuerpo legislativo, se recuerda el referéndum de 2013: con una participación del 92%, el 99,8% votó por mantener el estatus político vigente. La Asamblea cita esos resultados para sostener que la voluntad de los residentes sigue siendo determinante y merece reconocimiento.
El escrito argumenta además que la autodeterminación está amparada por el derecho internacional y subraya que ningún pronunciamiento estatal puede anularla. Según el comunicado, cualquier avance unilateral será considerado una “violación de la seguridad nacional”. También sostiene que “declaraciones como las de esta semana no son nuevas para nosotros”.
La reacción local remarca que, pese a las presiones históricas, la comunidad isleña se consolidó y creció. El texto no aborda con detalle medidas concretas anunciadas desde Buenos Aires, pero sí contrapone los hechos electorales y la permanencia de la población a las afirmaciones del mandatario argentino.
En paralelo, representantes del Reino Unido expresaron su respaldo a los residentes. El ministro de Defensa Wes Streeting señaló que “nuestro compromiso con las Malvinas es absoluto e inquebrantable” y puso énfasis en que la posición británica se apoya en la preferencia de los isleños.
El ministro de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, fue aún más tajante: “Son británicas y seguirán siéndolo”, recordó, y subrayó que el derecho a la autodeterminación de los kelpers es primordial. Desde Downing Street se consignó además que las fuerzas del Reino Unido están “en alerta las 24 horas del día, los 7 días de la semana”.
La Asamblea, por su parte, limitó su respuesta a defender la soberanía del voto local y no se pronunció en el mismo comunicado sobre las sanciones anunciadas a empresas petroleras ni sobre proyectos militares concretos. El intercambio deja en evidencia una nueva tensión diplomática en la región que tendrá seguimiento en Buenos Aires y Londres.

