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Agro: la confianza sube a 159 puntos, el nivel más alto en cinco años
23 de diciembre de 2025
| El Ag Barometer Austral, en la última edición del año, marca un salto histórico del optimismo entre los productores, con mejoras tanto en la percepción del presente como del futuro.El informe elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral señala que, aunque las tasas de interés siguen siendo el principal freno, crece la disposición a invertir y se consolida una evaluación mayoritariamente positiva de la gestión económica del Gobierno. |
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| La confianza de los productores agropecuarios argentinos alcanzó su nivel más alto desde julio de 2019, según la última edición del Ag Barometer Austral, una encuesta a 400 productores agropecuarios con un valor bruto de producción igual o superior a USD 200.000 que realiza el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. El índice general se ubicó en 159 puntos, lo que representa un incremento del 28% respecto de la medición anterior, marcando además el máximo histórico de la serie, al superar el registro previo de 158 puntos alcanzado antes de las PASO de 2019. El fuerte repunte del indicador se explica por una mejora significativa tanto en el Índice de Condiciones Presentes como en el de Expectativas Futuras, que alcanzan también sus valores más elevados desde que se realiza el relevamiento. En particular, las condiciones presentes registraron un aumento del 43%, impulsadas por una mejor percepción de la situación financiera de los productores y por un marcado repunte en las expectativas de inversión. “Estamos frente a un cambio muy relevante en el ánimo del productor. La mejora en las condiciones presentes es especialmente significativa porque indica que el optimismo ya no está apoyado únicamente en el futuro, sino también en la percepción del presente”, explica Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. Vuelve el interés por invertir, con cautela Uno de los datos más destacados del informe es la recuperación del Índice de Expectativas de Inversión en activos fijos, que aumentó un 53% respecto de la medición anterior y se ubicó en 111 puntos, la segunda mejor marca histórica, solo por detrás de enero de 2022. En este contexto, el 55% de los productores considera que es un buen momento para invertir, un nivel solo superado en marzo de 2022. Entre las preferencias de inversión, la compra de tierras encabeza el ranking (29%), seguida por tractores(27%), hacienda de cría (20%) y hacienda de invernada (19%). También aparecen las sembradoras y cosechadoras como alternativas relevantes. Sin embargo, el informe advierte que el optimismo no se traduce automáticamente en decisiones inmediatas: un 38% de los productores, a pesar de considerar favorable el contexto, no planea invertir en el corto plazo. “La predisposición a invertir mejoró de manera clara, pero sigue condicionada por variables macroeconómicas clave. Las tasas de interés reales continúan siendo el principal obstáculo para transformar el optimismo en inversión efectiva”, señala Steiger. En efecto, el 68% de los productores identifica a las altas tasas de interés como el principal frenopara realizar inversiones en activos fijos, mientras que un 22% menciona la incertidumbre cambiaria como un factor que aún desalienta la toma de créditos en dólares. Expectativas futuras en máximos históricos El Índice de Expectativas Futuras también mostró un avance contundente, con un incremento del 23%, reflejando una visión más favorable tanto sobre la situación financiera de los productores como sobre el desempeño del sector agropecuario en los próximos 12 meses. Este escenario de mayor confianza se da en un contexto de evaluación mayoritariamente positiva de la gestión nacional: el 65% de los productores considera que el Gobierno del presidente Javier Milei ha cumplido con sus expectativas, mientras que un 10% afirma que las ha superado y un 25% evalúa que estuvieron por debajo de lo esperado. |
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“Hay una valoración clara del rumbo económico, especialmente en términos de orden fiscal y previsibilidad. Sin embargo, el productor sigue siendo prudente y consciente de que los procesos de estabilización llevan tiempo”, indica Steiger. Persisten las preocupaciones de fondo A pesar del fuerte repunte en la confianza, el informe revela que el 64% de los productores considera que la amenaza de un retorno del populismo en 2027 no está definitivamente descartada, aun después del resultado de las elecciones legislativas. Este dato refleja una preocupación estructural del sector, basada en experiencias recientes del pasado. |
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En el plano externo, el optimismo es contundente: el 95% de los productores cree que un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos sería beneficioso para el complejo agroalimentario, destacándose especialmente el potencial impacto sobre las exportaciones de carnes y la apertura de nuevos mercados. Trigo: expectativa de mejores precios En materia comercial, el informe muestra cautela en las decisiones de venta: más de la mitad de los productores aún no ha fijado precios para el trigo 2025/26, a pesar de las estimaciones de una cosecha récord. Un 51%–52% espera una mejora en los precios antes de vender, lo que refleja expectativas favorables, pero también una estrategia prudente frente al mercado. |
Fuente Universidad Austral
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Campaña 2026/2027: la Bolsa de Cereales proyecta casi 158 millones de toneladas
Tras el lanzamiento de la campaña 2026/2027, Ramiro Costa, gerente general de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, dio un panorama positivo para el agro argentino. Venimos de una cosecha récord, y el desafío ahora es repetirla. “Alcanzar un récord eventualmente se logra, pero repetirlo es todo un desafío y parece que estamos a las puertas de algo así”, afirmó.
La entidad estima una producción de casi 158 millones de toneladas, que según Costa se logra “con un lindo mix”, porque no todos los cultivos evolucionan igual. “Hoy estamos estimando casi 158 millones de toneladas de producción”, precisó, y aclaró que el escenario se cumplirá “clima mediante”.
Por cultivo, el panorama es el siguiente:
- Maíz: apunta a 66 millones de toneladas, un récord con un incremento cercano al 3% respecto del año anterior.
- Soja: crece hasta casi 54 millones de toneladas. Según el directivo, viene consolidando una tasa de crecimiento interesante, aunque todavía no alcanza los récords de años atrás.
- Sorgo: muestra algo de crecimiento.
- Girasol: se mantendría más o menos igual, pero en un nivel absolutamente alto.
- Trigo y cebada: caen en la comparación interanual, porque la campaña anterior fue, en palabras de Costa, un récord de los que se llaman “inalcanzables”. Aun así, serían la segunda mayor cosecha de estos cultivos de la historia.
Sobre el girasol, Costa explicó que crece mucho, apalancado por lo que sucede a nivel mundial. El contexto combina cuestiones de mercado y geopolíticas que afectan los precios de la energía, la logística de transporte de granos y los costos de los insumos. A eso se suma un año Niño, que para la Argentina resulta favorable. “Considerando un poco todo, hace que el girasol claramente sea un beneficiado de esta foto”, sostuvo.
No es el único factor. Los precios internacionales están en buenos niveles, y la baja de impuestos, sobre todo de las retenciones, permite que el país acceda a un valor más cercano al que reciben sus competidores.
Ese escenario se traduce en decisiones de los productores. Según la encuesta de la Bolsa de Cereales sobre expectativas de uso de tecnología, “casi el 80% de los productores tienen expectativas de mantener el nivel del año anterior, que fue bueno, o incluso mejorarlo”.
Costa dimensionó el impacto de la reducción de los derechos de exportación. Cuando termine el período previsto, en diciembre de 2028, la baja implicará 46 dólares más por tonelada. Para la próxima campaña, equivale a “hasta 17 dólares más por hectárea”. “Los números empiezan a mejorar y eso permite proyectar más inversión”, dijo. Y agregó que más inversión “es ponerle piso a los rendimientos y hablar de una cadena que va a ir creciendo”.
Todo esto, remarcó, consolida un piso de producción muy alto. Es un punto de partida para un segundo año récord potencial, que aportará a las exportaciones, al procesamiento y consumo interno de granos, a la actividad en todo el país y al PBI.
Consultado sobre el impacto de los conflictos en Medio Oriente, el directivo planteó que hay efectos en ambas direcciones. Por un lado, suben los costos de la energía, lo que encarece el gasoil para la siembra, la aplicación de fitosanitarios y la cosecha, y también algunos insumos. Por el otro, suben los precios de los granos. “En ese mix entre suba de costos y suba de precio de granos, hay que ver cómo queda cada uno de los cultivos”, explicó, y ahí aparecen “algunos desafíos, pero también algunas oportunidades”.
Frente a un mundo con guerras tradicionales y guerras comerciales de aranceles, Costa señaló que la Argentina no está tan afectada como otros países.
El gerente general también se refirió al cambio de mirada sobre el sector. Antes se lo veía como productor de alimentos y generador de dólares. Hoy, a su criterio, el país se plantea una visión estratégica distinta, apoyada en el agro pero también en los nuevos recursos del sector energético. Mencionó las sinergias que se generan, por ejemplo, con la producción de fertilizantes.
“Empezamos a ver que hay una visión integral de desarrollo muy interesante por delante”, indicó. Reconoció que todavía no está explotada y que el proceso lleva tiempo, pero que ya empiezan a surgir noticias que “probablemente hagan pegar un salto de crecimiento y desarrollo muy marcado”.
Costa explicó que su optimismo responde a que la Argentina atraviesa una ventana de oportunidad. Recordó que pocos años atrás había derechos de exportación altísimos y prohibiciones de exportar, lo que desincentivaba la inversión. “Hoy eso está cambiando”, afirmó.
También analizó los próximos diez años en el marco del Mercosur y el crecimiento esperado de Brasil, Uruguay y Paraguay. Históricamente, dijo, quien más provecho sacaba era Brasil, porque tenía una mejor política agropecuaria. Ahora, la Argentina “empieza a levantar un poco la vara” y a crecer a tasas más altas. Según Costa, no las cumplía antes porque faltaban los incentivos correctos.
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Sellan acuerdo para fortalecer un bloque cooperativo urbano y agrario
La Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados (CONARCOOP) y la Federación Rural para la Producción y el Arraigo avanzaron con la firma de un convenio de colaboración nacional e internacional, con el objetivo de fortalecer el movimiento cooperativo a nivel urbano y rural.
La rúbrica se realizó el pasado jueves 3 de septiembre en la sede de la Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina (FECOOTRA) en La Plata, provincia de Buenos Aires.
La Federación Rural para la Producción y el Arraigo es uno de los nucleamientos de cooperativas agropecuarias más importantes del país y reúne a más de 30.000 productores de distintos puntos de la Argentina.
El acuerdo representa un nuevo paso en la construcción de vínculos entre organizaciones cooperativas vinculadas al trabajo y aquellas relacionadas con la producción agropecuaria, con una perspectiva de articulación a nivel nacional e internacional.

“Este acuerdo tiene una enorme importancia porque nos permite seguir construyendo un bloque cooperativo con una fuerte impronta federal. Tenemos que ser capaces de unir experiencias, capacidades y territorios para que el cooperativismo tenga una voz cada vez más fuerte y representativa”, señaló el presidente de CONARCOOP, Ramiro Martínez.
En ese sentido, el dirigente destacó que la articulación entre ambos espacios permite ampliar las posibilidades de articulación y afianzar una agenda común.
“Cuando el cooperativismo del trabajo se une, a nivel urbano y rural, se abre una posibilidad concreta de pensar el desarrollo desde las propias organizaciones, desde cada territorio y con una mirada que contemple la realidad productiva de todo el país”, afirmó.
El dirigente también remarcó la importancia de avanzar hacia una mayor integración del movimiento cooperativo. “La construcción de un bloque cooperativo federal no es solamente una cuestión institucional: es una herramienta para generar vínculos, compartir experiencias y defender un modelo de producción y de trabajo basado en la organización y el arraigo”, sostuvo.
La jornada también incluyó la presentación, y posterior debate, del libro “Experiencias de reforma agraria en el mundo”, coordinado por João Pedro Stédile, que sirvió como punto de partida para compartir experiencias y reflexionar sobre distintos modelos de organización productiva.
El encuentro permitió así combinar la firma del convenio con un espacio de intercambio y debate sobre las experiencias del cooperativismo, en línea con la búsqueda de fortalecer vínculos y construir nuevas instancias de articulación.
Desde CONARCOOP señalaron que este tipo de acuerdos forman parte de un proceso orientado a profundizar la integración entre organizaciones cooperativas de distintas ramas y regiones, con el objetivo de consolidar un movimiento con una mayor capacidad de integración y una perspectiva federal.
“Tenemos que seguir encontrándonos, porque la Argentina necesita un cooperativismo integrado, que pueda mirar al país en toda su extensión y que tenga la capacidad de construir respuestas desde cada territorio. Este convenio es un paso importante en ese camino”, concluyó Martínez.
Acerca de CONARCOOP
La Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados (Conarcoop) está integrada por 20 federaciones de cooperativas nacionales: Federación de Cooperativas Integradas de Jujuy (FECOVIJUY), Federación de Cooperativas Unidas (FCU), Federación de Trabajadores Cooperativos - CABA (FETRACOOP), Federación de Cooperativas de Productores de Alimentos de Misiones (FECOPAM), Federación de Organizaciones Productoras de Alimentos (FOPAL), Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina (FECOOTRA), Federación Red Grafica Cooperativa, Federación de Cooperativas de Santiago del Estero (FEDCOOP),Cooperativas de Trabajo Federadas Sur de Córdoba (CTF), Federación de Cooperativas de Corrientes (FEDECOOP), Federación de Cooperativas para la Inclusión Social (INCLUSIÓN), de Rosario, Federación Riojana de Cooperativas Autogestionadas (FERCOA), Federación de Cooperativas Red Mayo, de Santa Fe, Federación de Cooperativas de Trabajo de Entre Ríos (FECOOTRER), FECUTA, Federación de Cooperativas Padre Mugica, Federación de Cooperativas Feconorte,Federación TUCMA, de Tucumán, Federación Unión Nacional de Cooperativas Argentinas de Trabajo (FUNCAT), y Federación por la Producción en la Economía Popular (FE.COOP.EP). Más info en www.conarcoop.coop
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Productores duplican en optimismo a los EEUU sobre el futuro del agro





