EEUU
Crece tensión en el mar Caribe
12 de noviembre de 2025
La llegada de un portaaviones estadounidense al mar Caribe, donde recientes ataques militares de Estados Unidos mataron a decenas de civiles sospechosos de ser narcotraficantes, suscitó críticas de diversas partes y amenazó con agravar todavía más las tensiones regionales.
Con la incorporación del Grupo de Ataque del Portaaviones Gerald R. Ford, liderado por el portaaviones más grande del mundo, el despliegue estadounidense sobre el Caribe supera ahora los 15.000 efectivos, lo que supone la mayor concentración militar en la región en tres décadas.
«Estas fuerzas mejorarán y aumentarán las capacidades existentes para desarticular el tráfico de drogas y debilitar y desmantelar las organizaciones criminales transnacionales» en el hemisferio occidental, afirmó una declaración emitida por el Comando Sur de las Fuerzas Navales de Estados Unidos, citando declaraciones ese mismo día del portavoz jefe del Pentágono, Sean Parnell. El área de responsabilidad del comando abarca América Latina y el Caribe.
Venezuela, como respuesta, ordenó una concentración militar a gran escala para contrarrestar la presencia naval estadounidense frente a sus costas, al tiempo que advirtió de que la acción de Estados Unidos podría desencadenar un conflicto total. Según el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino, unos 200.000 soldados participaron el martes en un ejercicio para contrarrestar las «amenazas imperiales» y garantizar que el país estaba «salvaguardado, protegido y defendido».
El enfrentamiento provocó preocupación y condena de diversas partes y el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noel Barrot, señaló al margen de la reunión de cancilleres del Grupo de los Siete celebrada este martes en Canadá que las operaciones militares estadounidenses en el Caribe «violan el derecho internacional». Su homólogo ruso, Sergei Lavrov, manifestó ese mismo día que los ataques estadounidenses mostraban acciones de «países sin ley», así como de «aquellos que se consideran por encima del derecho».
Desde principios de septiembre, las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo ataques militares contra al menos 20 embarcaciones en aguas internacionales, matando al menos a 76 personas, según cifras publicadas por Estados Unidos. Sin embargo, todavía no presentaron pruebas de que esos objetivos fueran utilizados para el tráfico de drogas.
Funcionarios del Pentágono admitieron que desconocen las identidades de todas las personas que murieron en esos ataques, durante una reunión informativa confidencial celebrada el 30 de octubre por un panel en la Cámara de Representantes, según medios de comunicación estadounidenses, citando a legisladores demócratas que asistieron al encuentro.
A todo esto, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, condenó repetidamente las acciones de Washington como intentos de quitarle el poder y ampliar la influencia militar estadounidense en América Latina. «Están asesinando a personas indefensas, sean o no narcotraficantes, ejecutándolas sin el debido proceso», denunció el ministro venezolano de Defensa. Los expertos en derechos humanos se hicieron eco de que los ataques equivalen a ejecuciones extrajudiciales incluso si se dirigen contra conocidos traficantes.
A principios de este mes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó a Maduro de ser un narcotraficante y predijo que sus días estaban contados, reseña la agencia de noticias Xinhua. El 24 de octubre, su Administración también impuso sanciones al presidente colombiano, Gustavo Petro, en pleno deterioro de las relaciones bilaterales.
El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos acusó a Petro de permitir «prosperar» a los cárteles de la droga. Por su parte, Petro criticó a los Estados Unidos por utilizar su política antidroga como pretexto para justificar el uso de la fuerza en la región del Caribe, con el fin de tomar el control de las reservas de petróleo.
Los países de la región y de todo el mundo estuvieron preocupados por el continuo deterioro de la situación regional. Mientras la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión Europea celebraron su cuarta cumbre, los días 9 y 10 de noviembre en la ciudad colombiana de Santa Marta, emitieron una declaración conjunta oponiéndose a la amenaza o uso de la fuerza sobre la consolidación de la paz.
EEUU
‘No habrá más petróleo ni dinero venezolano para el régimen de Cuba’
El presidente estadounidense Donald Trump anunció que Venezuela no enviará más petróleo ni dinero a Cuba tras la captura del dictador Nicolás Maduro, advirtiendo al régimen de La Habana que negocie “antes de que sea demasiado tarde”, en medio de crecientes presiones sobre la isla.
El mandatario estadounidense señaló que Cuba dependió durante años de “grandes cantidades de PETRÓLEO y DINERO de Venezuela” a cambio de proporcionar “servicios de seguridad” para los últimos dos dictadores venezolanos, “PERO YA NO MÁS”El mensaje de Donald Trump publicado en Truth Social
Trump afirmó que la mayoría de los agentes de seguridad cubanos que protegían a Maduro “están MUERTOS” tras el ataque estadounidense de la semana pasada en Caracas, que culminó con la captura del mandatario depuesto.
“Venezuela ya no necesita protección frente a los matones y extorsionadores que los mantuvieron como rehenes durante tantos años”, dijo Trump.
“Venezuela ahora tiene a Estados Unidos de América, el ejército más poderoso del mundo (por mucho), para protegerlos, y los protegeremos”, declaró el presidente.
Cuba ha reportado oficialmente que 32 de sus ciudadanos murieron durante el operativo del 3 de enero, todos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias o del Ministerio del Interior que cumplían misiones en Venezuela. El gobierno cubano decretó dos días de duelo nacional y el presidente Miguel Díaz-Canel publicó: “Honor y gloria a los bravos combatientes cubanos que cayeron enfrentando a terroristas en uniforme imperial”.
El anuncio de Trump se produce en un momento crítico para Cuba, que enfrenta su peor crisis económica desde el colapso de la Unión Soviética en los años 90. La isla ha dependido históricamente del petróleo venezolano para satisfacer sus necesidades energéticas.
Desde el año 2000, Cuba aseguró su suministro de petróleo mediante un acuerdo con el entonces presidente venezolano Hugo Chávez, a cambio del envío de médicos, maestros y otros profesionales a la nación sudamericana. Sin embargo, los envíos cayeron de más de 100.000 barriles diarios en 2021 —alrededor del 80% de sus necesidades internas— a apenas 16.000 barriles diarios en 2025, debido a la mala gestión de la industria petrolera venezolana y las sanciones internacionales.
La crisis energética ha provocado cortes de electricidad diarios en la isla, resultado de los desgastados generadores diésel de la era soviética y la escasa importación de petróleo.
Ante esta situación, Cuba ha buscado nuevos proveedores. Este viernes, el petrolero Ocean Mariner llegó a La Habana con 85.000 barriles de crudo procedente de México, según Jorge Piñón, investigador de la Universidad de Texas.
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum admitió esta semana que ante la crisis venezolana, “evidentemente México se vuelve un proveedor importante” de la isla comunista. En septiembre, Pemex informó que su subsidiaria Gasolinas Bienestar exportó 17.200 barriles diarios de crudo a Cuba en los primeros nueve meses de 2025, por un valor de 400 millones de dólares.
Sin embargo, el anuncio de Trump podría presionar a México para que reduzca o elimine estos envíos. El experto en seguridad nacional Raúl Benítez Manaut señaló a la AFP que es un alerta de “que van a empezar a presionar muchísimo al gobierno de México porque corte el abastecimiento de petróleo a Cuba”.
Trump ya había advertido que Cuba “está a punto de caer” tras el derrocamiento de Maduro, afirmando que el régimen “está listo para caer” debido a la pérdida del apoyo petrolero venezolano.Donald Trump aseguró que la dictadura cubana también va a caer
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien también es ministra de Energía, enfrenta ahora la presión de cooperar con Washington. Trump la ha amenazado con un destino “peor que el de Maduro” si no colabora con la estabilización del país.
EEUU
‘Soy un hombre decente’
En la mañana de este lunes, el que fuera presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa Cilia Flores, fueron trasladados bajo fuertes medidas de seguridad a un tribunal de Manhattan para presentarse en su primera comparecencia tras ser capturados por el gobierno de EEUU el sábado pasado.
Pocas horas después del traslado, y ya ante el juez, se declararon inocentes de los cargos que se le imputan. "Soy un hombre decente; soy el presidente de Venezuela", dijo Maduro, quien agregó que era un "prisionero de guerra" y que fue sacado por la fuerza de su país.
El juez ha citado para el próximo 17 de marzo para seguir el proceso que los vincula con delitos de narcotráfico y tenencia de armas.
Mientras tanto, en Venezuela, la presidenta interina Delcy Rodríguez fue juramentada en el nuevo cargo ante la Asamblea Nacional de su país. Rodríguez extendió este domingo una invitación directa al gobierno estadounidense a trabajar en una agenda de cooperación orientada al desarrollo compartido, y sostuvo que “la paz global se construye garantizando primero la paz de cada nación”.
Rodríguez se expresó tras las amenazas directas de Trump, que la instaban a colaborar con EEUU.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados el sábado en la madrugada en un operativo militar comandado por EEUU que dejó al menos 32 muertos según ha denunciado La Habana.La Fuerza Armada venezolana también afirmó que hubo un "baño de sangre', sin dar mayores detalles del número de muertos.
Foto Maduro, es escoltado mientras se dirige al Tribunal de los Estados Unidos Daniel Patrick de Manhattan para una comparecencia inicial para enfrentar los cargos federales de EE. UU. que incluyen narcoterrorismo, conspiración, tráfico de drogas, lavado de dinero y otros en la ciudad de Nueva York, EE. UU. REUTERS/Adam Gray IMÁGENES TPX DEL DÍA
EEUU
Trump advierte a la vice de Venezuela, Delcy Rodríguez
Donald Trump advirtió este domingo que Delcy Rodríguez, quien quedó al frente del gobierno de Venezuela después de que fuerzas de EEUU derrocaran a Nicolás Maduro, pagará "un precio muy alto" si no coopera con Estados Unidos.
"Si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro", dijo Trump a la revista The Atlantic en una breve entrevista telefónica.
El elevado tono de la advertencia contrasta con lo que el propio Trump dijo el sábado, cuando afirmó que el secretario de Estado, Marco Rubio, había hablado con ella y que estaba dispuesta a hacer lo que Estados Unidos considera necesario para mejorar el nivel de vida en Venezuela.
Sin embargo, Rodríguez ha mantenido un discurso crítico y desafiante ante EEUU, exigiendo la liberación Maduro y su esposa, Cilia Flores, encarcelados en Nueva York después de que militares estadounidenses los capturaran el sábado, en una operación relámpago que incluyó el bombardeo de sitios estratégicos del país.
Por su parte, el secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, además de descartar de nuevo a la líder opositora María Corina Machado para pilotar una transición, ha asegurado que con Rodríguez se puede negociar, a diferencia de Maduro.
Ayer, Trump ya dijo que Machado, también premio Nobel de la Paz, no cuenta con “el apoyo y el respeto” necesarios para impulsar el cambio en Venezuela. Mañana lunes, Nicolás Maduro, y su esposa, la diputada Cilia Flores, comparecerán ante un tribunal federal de Nueva York, en Manhattan a las 12.00 (las 18.00, en la España peninsular).
Por otro lado, el ministro de Defensa venezolano, Vladímir Padrino, ha acusado a los militares estadounidenses que llevaron a cabo la Operación Resolución Absoluta de “asesinar a sangre fría a gran parte de su equipo de seguridad [del mandatario], soldados y ciudadanos inocentes”, aunque no ha facilitado una cifra de víctimas.
Sí que lo ha hecho The New York Times, que asegura que las víctimas por la intervención estadounidense ascienden a 80. Por otra parte, España, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay han rechazado en un comunicado conjunto “las acciones militares ejecutadas unilateralmente” por EE UU en Venezuela.

