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Confirman el piso de 190 días de clases en 2026

11 de noviembre de 2025

El Gobierno nacional confirmó, tras un acuerdo con las 24 jurisdicciones educativas del país, un calendario escolar de 190 días de clase para el próximo ciclo lectivo, al tiempo que anunció que controlará las horas que pasan los jóvenes dentro de las escuelas.

La decisión fue acordada durante la asamblea del Consejo Federal de Educación (CFE), presidida por el secretario de Educación del ministerio, Carlos Torrendell. Allí se determinó el piso de 190 días de clases para 2026 y se advirtió que habrá un control del cumplimiento de las 760 horas reloj en el nivel primario y 900 horas reloj en secundaria.

«Se reafirmó la planificación de calendarios escolares con 190 días de clase para el próximo ciclo lectivo y el cumplimiento de las 760 horas reloj en el nivel primario y 900 horas reloj en secundaria», indicó Capital Humano en un comunicado. Y se precisó que «avanzará en el seguimiento del cumplimiento efectivo de la resolución 484/24».

Además, la cartera detalló que la normativa establece que «será considerado como día de clase efectivo en los niveles primario y secundario, aquel en el que se haya completado un piso mínimo de 4 horas reloj de actividades pedagógicas con estudiantes».

«Se establece que en caso de no cumplir con la carga horaria de 190 días de clase efectivos (760 horas reloj), en el nivel primario, deberán articularse distintas medidas de recuperación para garantizar el piso. Para el nivel secundario, se contempla un piso mínimo de 900 hora reloj; y para nivel inicial un mínimo de 570 horas reloj», puntualizaron desde Capital Humano.

Según se añadió, la medición en horas permitirá “un monitoreo más preciso del tiempo de clases” y ofrecerá “una unidad de medida comparable con estándares establecidos a nivel internacional”.

Finalmente, la resolución aprobada dispone que la Secretaría del Consejo Federal de Educación publique, a partir de diciembre de 2025, el calendario escolar 2026 aprobado e informado por cada jurisdicción.

Cuándo terminan las clases en cada provincia

De acuerdo con la Secretaría de Educación, dependiente del Ministerio de Capital Humano, el calendario escolar 2025 contempla un período de finalización que oscila entre el 12 y el 22 de diciembre, dependiendo de cada jurisdicción. Algunas provincias optan por concluir antes para ajustar los exámenes o actividades institucionales, mientras que otras extienden las clases unos días más.

Cabe destacar que cada año, los ministerios provinciales adaptan el cronograma a sus realidades climáticas, administrativas y pedagógicas. Por eso, no existe una fecha única para el cierre del ciclo lectivo, aunque todas coinciden en que diciembre será el mes del fin de clases.

Las primeras provincias en cerrar sus aulas serán Catamarca, Jujuy y Santa Fe, que finalizarán el viernes 12 de diciembre. Luego, la mayoría de los sistemas educativos provinciales concluirán el 19 de diciembre, mientras que algunos lo harán el 22, como la provincia de Buenos Aires. (DIB)

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Envían ayuda humanitaria a Colombia

El devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia y dejó un saldo trágico de al menos 111 muertos (según el último parte oficial) activó los reflejos diplomáticos de la Casa Rosada. Ante la magnitud del desastre, el gobierno de Javier Milei entabló contacto inmediato con la gestión del recién asumido presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, para poner a disposición los recursos del Estado argentino y coordinar un eventual operativo de asistencia humanitaria.

Las gestiones se canalizaron a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, bajo la conducción de Pablo Quirno, según precisó Infobae. Altas fuentes del Ejecutivo confirmaron que la intención de la diplomacia nacional es obtener un diagnóstico de primera mano sobre la situación en las zonas más golpeadas, especialmente en el departamento del Chocó, donde se ubicó el epicentro. Una vez que las autoridades colombianas definan sus urgencias tras la declaración del estado de emergencia por desastre nacional, la Argentina definirá el volumen y las características de la ayuda a despachar.

Para llevar a cabo esta tarea, el oficialismo ya cuenta con un modelo de acción probado recientemente. A fines de junio, frente a un sismo de características destructivas similares que castigó a Venezuela, la Cancillería articuló un despliegue rápido que involucró el envío de aviones de las Fuerzas Armadas, médicos, personal militar y toneladas de insumos básicos como carpas, colchones y kits de supervivencia. En los pasillos de la Casa de Gobierno dan por descontado que, de ser necesario, se replicará este mismo andamiaje logístico para socorrer a la población damnificada en territorio colombiano.

El desastre natural irrumpió en un momento clave para la relación bilateral. La catástrofe ocurrió apenas un puñado de días después de que Javier Milei viajara a la ciudad de Cali para presenciar la toma de posesión de De la Espriella. La llegada al poder del dirigente de Defensores de la Patria, tras vencer en los comicios a Iván Cepeda, marcó el final de la extensa tensión diplomática que Buenos Aires mantuvo con el saliente Gustavo Petro, abriendo una nueva etapa de sintonía ideológica.

La administración libertaria concibe a este nuevo gobierno colombiano como una pieza fundamental para la conformación de un bloque regional de derecha, con una política exterior fuertemente alineada a los intereses de los Estados Unidos. Esta cercanía quedó plasmada durante la reciente gira de Milei, donde no solo ratificó el rumbo conjunto, sino que ofreció la experiencia argentina en materia de Seguridad, respaldada por la vasta trayectoria que la actual ministra Alejandra Monteoliva forjó trabajando en aquel país.

Ese puente político fue ratificado en las últimas horas por la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich. La legisladora fue la primera voz de peso del oficialismo en solidarizarse públicamente con la tragedia, enviando un mensaje directo a De la Espriella en el que reafirmó la voluntad de fortalecer los lazos de ayuda mutua entre ambas naciones en este momento crítico.

El alineamiento estratégico que busca consolidar Milei en la región encontró su eco inmediato en Washington. En un movimiento coordinado que refleja el nuevo mapa político continental, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, confirmó que el presidente Donald Trump sigue de cerca las consecuencias de la crisis y garantizó que su administración está lista para respaldar al pueblo colombiano y apuntalar a su nuevo jefe de Estado en su primera gran prueba de fuego.

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El 78% de los hogares está entre la clase media baja y la pobreza

Casi ocho de cada diez familias tienen ingresos inferiores al promedio nacional de $2,8 millones mensuales. La clase baja no pobre es el sector más numeroso y sólo el 22% de los hogares integra los estratos medio alto y alto.

El ingreso promedio de los hogares argentinos alcanzó los $2.800.000 netos mensuales durante el primer trimestre de 2026, pero esa cifra está lejos de representar la realidad económica de la mayoría de las familias. Por el contrario, el 78% de los hogares gana menos que ese promedio, una fotografía que muestra hasta qué punto la estructura social argentina se concentra actualmente en los estratos medios bajos y bajos.

Los datos surgen de un informe de la Fundación Encuentro, elaborado sobre información de la consultora W, que divide a la población en cinco grandes niveles socioeconómicos. La distribución deja una pirámide con una base particularmente amplia: casi ocho de cada diez hogares se encuentran entre la clase media baja, la clase baja superior no pobre y la pobreza.

La particularidad es que sólo dos sectores, que en conjunto representan el 22% de los hogares, tienen ingresos superiores al promedio nacional de $2,8 millones. La explicación está en la propia distribución: un grupo minoritario con ingresos considerablemente más elevados empuja hacia arriba la media estadística, aunque la gran mayoría se encuentre bastante por debajo.

Cuánto hay que ganar para pertenecer a cada clase social

En la cima de la pirámide aparece la clase alta, que representa apenas al 5% de los hogares. Para ingresar a ese segmento se requieren al menos $7,5 millones mensuales.

Inmediatamente debajo se encuentra la clase media alta (C2), integrada por el 17% de los hogares, cuyo piso se ubica en torno a los $4 millones mensuales.

Esos son los únicos dos grupos cuyos ingresos superan el promedio nacional.

La clase media baja, en cambio, representa otro 26% de los hogares y tiene como referencia un ingreso mínimo de $2,2 millones por mes.

El segmento más numeroso de toda la estructura social argentina es el denominado D1, o clase baja superior no pobre, que reúne al 31% de los hogares. El ingreso mínimo mensual para este estrato se ubica en $1,4 millones.

Finalmente, en el escalón más vulnerable aparece un 21% de hogares en situación de pobreza, con ingresos mensuales de alrededor de $900.000.

De esta manera, la estructura queda distribuida de la siguiente forma: 5% de clase alta, 17% de clase media alta, 26% de clase media baja, 31% de clase baja no pobre y 21% de hogares pobres.

La fotografía resulta particularmente significativa porque la clase media baja y los dos estratos inferiores concentran por sí solos al 78% de las familias argentinas.

Por qué $2,8 millones no representan al hogar argentino típico

El ingreso promedio puede ofrecer una imagen engañosa cuando existe una marcada desigualdad en la distribución.

Aunque estadísticamente los hogares argentinos reciben en promedio $2,8 millones mensuales, la mayor parte de ellos está por debajo de esa cifra. Los ingresos considerablemente superiores de la clase alta y la clase media alta elevan el promedio general.

Así, los $2,8 millones describen mejor la situación económica de una minoría que la de la mayoría de las familias.

Ese fenómeno también permite comprender algunas de las dificultades que atraviesa el consumo masivo. Si bien la inflación mostró una desaceleración y los salarios reales comenzaron a recuperar terreno, la recomposición todavía no alcanza para devolver el gasto de buena parte de las familias a los niveles anteriores a la crisis.

“La concentración de los ingresos por debajo del promedio ayuda a explicar por qué el consumo masivo sigue deprimido, aun cuando las variables macroeconómicas vienen mejorando: la inflación se desaceleró y los salarios reales comenzaron a recomponerse. Sin embargo, es precisamente ese 78% de los hogares el que presenta una mayor propensión al consumo”, señaló el informe.

La cuestión resulta determinante porque son justamente los sectores medios bajos y bajos los que destinan una proporción mayor de sus ingresos al consumo cotidiano. Cuando sus recursos pierden poder de compra, el impacto se traslada rápidamente a supermercados, comercios y otros rubros de consumo masivo.

La situación es diferente entre la clase alta y la media alta, cuyo gasto depende menos directamente de las oscilaciones salariales y ya muestra señales de normalización.

Del control de gastos a “comer menos y peor”

El deterioro del poder adquisitivo, sin embargo, modificó los hábitos prácticamente en todos los estratos sociales.

El director de la consultora W, Guillermo Olivetto, explicó durante un evento de la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado (CEIM) que el ajuste atraviesa a todos los niveles socioeconómicos, aunque con intensidades y consecuencias muy diferentes.

Entre los hogares de mayor poder adquisitivo, la estrategia pasa por controlar gastos y revisar costos fijos, entre ellos seguros y prepagas. También se reducen salidas, recitales, viajes y suscripciones a aplicaciones, mientras aumenta la búsqueda de promociones y descuentos. A eso se suma una menor capacidad de ahorro.

Más abajo en la pirámide aparecen las familias cuyos ingresos se destinan fundamentalmente a cubrir alimentación, servicios e impuestos.

En esos hogares se intenta evitar el endeudamiento con tarjetas de crédito y se eliminan viajes, espectáculos y salidas. Los denominados “gustos” y los consumos considerados prescindibles quedan postergados y las promociones dejan de representar una oportunidad ocasional para convertirse en una herramienta habitual para administrar el presupuesto.

La situación es aún más delicada entre las familias que deben “hacer malabares para llegar a fin de mes”. Allí, cualquier gasto inesperado puede desestabilizar las cuentas del hogar.

Las compras se concentran casi exclusivamente en productos con descuento y aumenta el uso de deuda para cubrir faltantes de ingresos o “tapar baches”.

En los sectores de menores recursos, el ajuste alcanza directamente a la cantidad y calidad de los alimentos.

Según el relevamiento presentado por Olivetto, en algunos hogares “se come menos y peor”, incluso con una reducción de la cantidad de comidas diarias.

También cambia la composición de la dieta. La carne vacuna es sustituida por pollo, determinadas verduras dejan paso a productos más económicos como la harina y la leche líquida puede ser reemplazada por leche en polvo.

Frente a ese escenario y al analizar las perspectivas del mercado de consumo, Olivetto sintetizó: “Es lo que hay”.

Los cambios también se observan en el lugar y la manera en que compran los argentinos.

Esteban Cagnoli, CEO de Worldpanel by Numerator, sostuvo que “el consumidor se muestra cada vez más selectivo y prioriza los canales de cercanía”. Según explicó, esa elección no responde solamente a la comodidad, sino también a una estrategia para evitar compras impulsivas y limitar el gasto a una canasta más reducida.

La consultora Scentia, por su parte, planteó que una continuidad en la desaceleración de la inflación acompañada por una recuperación de los salarios podría permitir cierta mejora del consumo masivo. Sin embargo, proyectó que avanzaría aproximadamente a la mitad del ritmo del Producto Bruto Interno y se movería en una banda de entre -1% y +1%.

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Terremoto en Colombia: Argentina se ofreció para brindar ayuda



El Gobierno del presidente Javier Milei, a través de su canciller, Pablo Quirno, ofreció ayuda a Colombia tras la tragedia provocada por el terremoto en el país cafetero.

Además de enviarle un saludo a la distancia al pueblo colombiano, según reveló la agencia Noticias Argentinas, Quirno manifestó, vía redes sociales, “la disposición de la Argentina para brindar la asistencia que resulte necesaria”.


“Nos encontramos en contacto con las autoridades colombianas, a quienes hemos transmitido la disposición de la Argentina para brindar la asistencia que resulte necesaria”, sostuvo el funcionario nacional.

“Asimismo, mantenemos comunicación con nuestra representación consular y, hasta el momento, no se registran ciudadanos argentinos entre las víctimas”, agregó.

Por eso, “expresamos nuestra solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Colombia ante el terremoto ocurrido hoy, y hacemos llegar nuestras condolencias a las familias de las víctimas y nuestra solidaridad a todos los afectados. Nuestro abrazo a todo el pueblo colombiano en este difícil momento”, completó.

El terremoto fue de magnitud 7,4, se dio en el oeste del país y afectó a distintos departamentos del territorio, dejando, al menos, 111 personas fallecidas, 87 heridas y 1.575 viviendas afectadas.

Por último, el canciller argentino dejó datos de contacto para ciudadanos argentinos en Colombia.

Los mismos son: Teléfono +57 601 288 0900/Celular de emergencia +57 316 875 9292/Correo electrónico [email protected]

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