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Reclamo de productores de papa

30 de octubre de 2025

La Federación Nacional de Productores de Papas fijó su posición respecto del anteproyecto de ley sobre cuidado del suelo y del agua de uso agropecuario y forestal elaborado por el Colegio de Ingenieros Agrónomos y Fo-restales de la Provincia de Buenos Aires (La Federación Nacional de Pro-ductores de Papas) reclama una política de Estado para cuidar el suelo con los productores adentro.

Manifestaron su coincidencia con el espíritu de preservar y recuperar la salud de los suelos, pero subrayaron que una iniciativa de esta envergadura debe nacer del consenso, con la participación activa de los productores y sus organizaciones representativas. “No se puede avanzar en políticas que afectan directamente al sistema productivo sin que estén en la mesa quienes lo sostienen todos los días con su trabajo”, expresaron.

El suelo como patrimonio y fuente de vida
La Federación recordó que el recurso más importante de la Argentina agropecuaria es el suelo, base de la vida productiva y del sustento de millo-nes de familias. “Cuidarlo, preservarlo y nutrirlo es una obligación de todos: del Estado, de las instituciones técnicas y de los productores”, indicaron.

En ese sentido, remarcaron que el deterioro del suelo no puede atribuirse exclusivamente a las prácticas agrícolas, sino que en muchos casos res-ponde a procesos naturales como erosión o pérdida de materia orgánica y en otros, a la falta de políticas públicas de largo plazo o a problemas de rentabilidad que impiden a los productores realizar inversiones en la nu-trición y recuperación del recurso.

“El productor es el primer interesado en cuidar el suelo, porque de él pro-viene el cultivo que alimenta a su familia y a millones de consumidores ar-gentinos”, señalaron desde la Federación, destacando que la papa es uno de los alimentos más consumidos en la Argentina, con una cadena de valor que genera miles de empleos directos e indirectos.

Producir con aliento, no con castigo
La entidad sostuvo que el cuidado del suelo debe construirse desde una política de Estado de incentivo, no de sanción. En esa línea, advirtió que el deterioro económico que arrastra el sector, con años de baja rentabilidad y aumento de costos, vuelve inviable cualquier sistema que imponga nuevas cargas sin contemplar medidas de acompañamiento.
“Cuidar el suelo es producir con futuro, pero para hacerlo hace falta un Es-tado presente, con políticas que alienten al productor y no lo castiguen”, remarcaron.

Participación y trabajo conjunto
La Federación cuestionó que, si bien los profesionales presentantes del pro-yecto consultaron informalmente a profesionales del sector, las entidades no fueron convocadas formalmente a participar en la elaboración del mis-mo . “Antes de redactar una ley, hay que sentar a todos los actores en la misma mesa. No se puede legislar sobre la producción sin los productores”, insistieron.
Asimismo, plantearon que el Ejecutivo —tanto nacional como provincial— debe articular una política integral de conservación y recuperación del suelo, que contemple programas de crédito, asistencia técnica, investiga-ción aplicada y capacitación en buenas prácticas agrícolas.
“El verdadero camino hacia la sostenibilidad se construye con diálogo y participación, no con imposiciones”, subrayaron.

Desde la entidad manifestaron su coincidencia con el espíritu de preservar y recuperar la salud de los suelos, pero subrayaron que una iniciativa de esta envergadura debe nacer del consenso, con la participación activa de los productores y sus organizaciones representativas. “No se puede avanzar en políticas que afectan directamente al sistema productivo sin que estén en la mesa quienes lo sostienen todos los días con su trabajo”, expresaron.

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Encuentro ruralista

Se llevo a cabo días atrás, en el marco de la Expo-Balcarce un encuentro ruralista en el que participaron representantes de las sociedades rurales del sudeste bonaerense, Carbap, Coninagro, Federacion Agraria, junto entes y fundaciones sanitarias de la zona 2.

Asistieron al mismo para dialogar sobre los cambios y la desregulación de la vacunacion antiaftosa a partir del año 2027, el Secretario de Agricultura de la Nacion Sergio Iraeta, la presidente del Senasa Beatriz Giraudo y el director del plan Nacional de Aftosa Horacio Angelico.

Representando a Coninagro asistió el productor de Mechongue, Mario Raiteri y a la Sociedad Rural de Mar Chiquita estuvieron presentes su vicepresidente David Mora y el presidente de Funsamar Daniel Bracaccini.

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Papa: caída del 12% de la superficie de siembra

Según el relevamiento satelital realizado anualmente por el INTA, la campaña de produccción de papa 2025/2026 muestra una caída del 12 % en la superficie implantada, pasando de 38.177 hectáreas del año anterior a 33.722 hectáreas en la actualidad. Este recorte es visto con optimismo por la Federación Nacional de Productores de Papa, ya que se busca evitar el desastre de precios del ciclo previo.

La última convocatoria, durante la Fiesta Nacional de la Papa vecelebrada en la ciudad de Nicanor Otamendi, volvió a convertirse en punto de encuentro nacional de los productores para analizar el presente y proyectar el futuro del sector. La reunión estuvo encabezada por el presidente de la Federación Nacional de Productores de Papa (FENAPP), Alfredo Pereyra, junto a José Linares, Miguel Campetella y Mario Raiteri ( Coninagro), vicepresidentes de la entidad, y el director Juan Manuel Ferreiro.

“Tenemos el informe satelital de la siembra del sudeste bonaerense y nos da 5.000 hectáreas menos. Eso es muy bueno. Uno pensaría: ‘¿Cómo? ¿Sembraron menos y están contentos?’. Bueno, hacía falta que sembráramos menos y que tengamos menos papa, porque venimos de un año realmente desastroso de precios, con un exceso de papa que no se consumió y se tuvo que tirar”, explicó Pereira al especializado en periodismo agropecuario Guillermo Rueda.

El comportamiento regional no ha sido uniforme, destacándose importantes caídas en los principales partidos productores:

—General Pueyrredón: lideró la baja con un —19 %.
—General Alvarado: reducción del 17 %.
—Balcarce: caída del 16 %.
—Tandil y Benito Juárez: bajaron un 14 % y 13 %, respectivamente.
—Necochea: fue la gran excepción, con un crecimiento del 32 %.

Fuente La Nueva Provincia

A la menor superficie se le suma un escenario climático adverso. Las papas tempranas sufrieron excesos de agua por grandes lluvias, lo que mermó la producción, mientras que las papas intermedias y de época tuvieron dificultades en la siembra por el mismo motivo.

Por su parte, las papas tardías, sembradas fuera de término, han tenido ciclos muy cortos, lo que anticipa rendimientos menores. Esta combinación de menor área y menores rindes refuerza la expectativa de alcanzar buenos precios durante el año debido a la menor oferta total.

El frente internacional

A pesar del optimismo por los precios locales, el sector enfrenta una presión constante por el alza de costos. Se advierte la preocupación.

“Nos está complicando mucho. No sabemos cuándo va a terminar esto, porque mientras continúe la guerra en Medio Oriente van a seguir los aumentos de combustible, de agroquímicos y de fletes”, señaló.

“Hoy estamos vendiendo con precios que están ahí, al borde, y no tenemos valores de fertilizantes. Uno quiere comprar y no hay. Los combustibles ya aumentaron un 10 %. Realmente estamos complicados”, aseguró Pereira.

En el plano internacional, la situación es preocupante para la industria de la papa prefrita:

—Caída de exportaciones: las ventas a Brasil, el principal comprador, cayeron un 50 %.
—Competencia global: Europa está inundando los mercados con precios bajos debido al ingreso de producción de China, India, Marruecos y Sudáfrica, lo que resta competitividad al producto argentino.
El sector apuesta a un cambio profundo en su lógica productiva. “El papero está al tope mundial en tecnología. La usamos cada vez más y ayuda muchísimo”, dijo.

“Pero tenemos que ayudarla no sembrando más, sino sembrando mejor: gastar menos y recuperar más”, amplió Pereira.

La intención es producir basándose en la papa ya contratada o con venta asegurada, similar a cualquier otra industria manufacturera.

Para lograr este orden, el sector se apoya en dos pilares:

—Tecnología de vanguardia: la Argentina se mantiene al tope mundial en el uso de tecnología aplicada al cultivo.
—Información estratégica: se está firmando un convenio con el INTA para extender el relevamiento satelital a todo el país, permitiendo conocer con precisión la superficie y ajustarla al consumo real.

El año 2026 se perfila como bisagra. El mensaje que atraviesa a toda la cadena productiva del sudeste bonaerense es el de la eficiencia: producir menos cantidad para producir con mejor calidad y rentabilidad.

Como sea, el diagnóstico es claro: la actividad no puede sostenerse sin cambios de estrategia. “Necesitamos compromiso, participación activa y una voz fuerte desde todas las regiones para que el Estado atienda nuestra situación”, dijo Pereyra.

El titular de la entidad añadió que la papa es un alimento esencial en la mesa de los argentinos. “Nuestro objetivo es garantizar el abastecimiento sin que la actividad quede sumergida en pérdidas que, hoy, ponen en jaque a muchos productores”, sostuvo.

En el resto del país

La Argentina posee condiciones agroclimáticas que posibilitan el desarrollo del cultivo de papa en varias regiones y en distintas épocas del año.

Las principales regiones productoras de papa, según la superficie cultivada en 2019/20, son: Buenos Aires, 55 %; Córdoba-San Luis, 28,8 %; Tucumán, 7,7 %; Mendoza, 5,3 %; Jujuy-Salta, 1,7 % y Santa Fe, 1,2 %. El resto de la superficie la generan San Juan, Chubut y Río Negro.

Las principales zonas productoras de papa tienen diferentes épocas de plantación y comercialización. La plantación temprana se realiza en los meses de junio/julio para ser comercializada en octubre/noviembre (temporada invierno-primaveral).

Las principales provincias productoras son Tucumán (papa primicia de mayo-junio), Salta, Jujuy, Corrientes y Misiones. Estas zonas presentan alto riesgo de heladas, por lo que suele cosecharse anticipadamente llegando a estar aún inmaduros los tubérculos.

Las altas temperatura a cosecha impiden conservarlos a campo, por lo que se tiene que vender inmediatamente. En los meses de junio/julio se realiza la plantación semi-temprana, que se comercializa en los meses de octubre a diciembre. Generalmente se cultiva en los mismos lotes que la papa tardía. Las provincias productoras son el norte de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Tucumán.

La plantación semi-tardía ocurre en los meses de octubre/noviembre, y abastece el mercado por un período prolongado de meses (enero-octubre). Las regiones/provincias productoras son sudeste de Buenos Aires, Mendoza, Río Negro y Chubut.

La plantación tardía ocurre en febrero para abastecer el mercado de junio a noviembre. Su producción compite con la del SE de la provincia de Buenos Aires.
Junto con la papa semi-temprana abastecen el mercado casi todo el año y obtienen los mejores precios por la excelente presentación comercial. Las provincias productoras son Córdoba, Mendoza y Santa Fe.

Las variedades del país

El 90 % de la superficie para consumo en fresco que se cultiva en el país pertenece a la variedad Spunta de origen holandés, que se destaca por tener cualidades comerciales y rendimientos elevados pero escaso aporte nutricional.

Sin embargo, esta variedad no cumple con los requerimientos solicitados por la industria, tales como materia seca, mejor color de fritura y textura de puré. Existen —además— variedades provenientes de otros países, conocidas y cultivadas en el país desde hace mucho tiempo, que se destacan también por sus altos rendimientos y cualidades culinarias.

Entre las variedades que se utilizan para la industria se encuentra Innovator, de tubérculos alargados de piel reticulada y carne amarilla clara. Esta variedad abastece la industria de papas fritas en bastones. Sin embargo, lentamente está siendo aceptada por un sector de los consumidores que reconocen su calidad culinaria.

Otras variedades con finalidad industrial son Daisy (Francia), Asterix (Holanda), Daifla (Francia), Russet Burbank (Estados Unidos) y Sagitta (Países Bajos), que es una variedad doble propósito. La variedad más utilizada para la producción de papa frita en rodajas es Atlantic (Estados Unidos).

En el registro de nacional de cultivares y de la propiedad del Instituto Nacional de Semillas (Inase) figuran nuevas variedades desarrolladas (inscriptas año 2019), como la llevada a cabo por el INTA y la Universidad Nacional de Mar del Plata.

La papa (Solanum Tuberosum), conocida con el nombre común papa o patata, es una planta herbácea, tuberosa, perenne a través de sus tubérculos y caducifolia perdiendo sus hojas y tallos aéreos en la estación fría.

Es una planta originaria de la región del altiplano andino, donde se concentra la mayor diversidad genética de papas cultivadas, considerándose esta región como el centro de origen de domesticación de la especie.

En las regiones productoras de la Argentina se cultiva principalmente la especie Solanum tuberosum ssp. Tuberosum (L). Existen aproximadamente más de 150 especies tuberíferas dentro del género Solanum. Tiene un alto valor nutricional.

La producción mundial de papa alcanza, aproximadamente, los 376 millones de toneladas siendo China, India y Ucrania los principales productores (FAO 2021).

La Argentina produce aproximadamente 2,9 millones de toneladas, destinándose aproximadamente 75-80 mil hectáreas. Los rendimientos promedio obtenidos a nivel país se ubican entre las 30 y 35 toneladas por hectárea, con productores que llegan, incluso, a duplicar esos valores en función de las condiciones agroclimáticas y las tecnologías utilizadas.

La papa es, por lejos, la hortaliza más consumida en el país y según diversos estudios, su consumo presenta una tendencia positiva en los últimos años.

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Maíz: cosecha récord con promedios de hasta 100 qq/ha

La campaña de maíz 2025/26 consolida un escenario productivo favorable en gran parte del país, con rindes que superan ampliamente los promedios históricos. Según el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha ya cubre el 21,6% de las 7,8 millones de hectáreas sembradas, con un rinde promedio nacional de 85,5 quintales por hectárea.

El dato sobresaliente es la elevada productividad registrada en regiones clave. En el Núcleo Norte, los rindes alcanzan los 99,3 qq/ha, mientras que en el Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires se ubican en 94,3 qq/ha, reflejando el buen desempeño del cultivo en zonas estratégicas.

No obstante, el avance de las cosechadoras se vio limitado en los últimos días por lluvias que dificultaron el ingreso a los lotes, generando demoras en el ritmo de recolección.

En paralelo, el maíz tardío muestra una evolución favorable. Actualmente, el 95% de los lotes se encuentra en condición Normal a Excelente, impulsado por las precipitaciones recientes y condiciones climáticas más benignas.

Este repunte se hace especialmente visible en el sudeste de Buenos Aires, donde la proporción de cultivos en buen estado creció de manera significativa en el último mes, pasando del 50% al 95%. Este salto refuerza las expectativas de buenos resultados para los planteos tardíos, que aún transitan etapas clave de definición de rendimiento.

Con este panorama, la campaña de maíz se encamina a consolidar rindes elevados, aunque el clima seguirá siendo un factor determinante para sostener las proyecciones en las próximas semanas.

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