Seguinos

Mundo

La NASA lanzará misión tripulada a la Luna, después de 50 años

26 de septiembre de 2025

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) anunció que planea enviar a un grupo de astronautas en un viaje de diez días alrededor de la Luna en febrero de 2026.

El lanzamiento de la misión Artemis II estaba previsto inicialmente para abril del mismo año, pero la agencia adelantó la fecha. Han pasado 50 años desde la última misión lunar tripulada, y en esta ocasión se busca poner a prueba los sistemas con una tripulación de cuatro personas.

La tripulación del Artemis II: a la izquierda Christina Koch, atrás Victor Glover (piloto), delante Reid Wiseman (comandante) y a la derecha Jeremy Hansen.

Al respecto, Lakiesha Hawkins, administradora asociada adjunta interina de la NASA, sostuvo que se trataría de un momento clave en la exploración espacial. “Juntos, tenemos un asiento en primera fila para presenciar la historia”, expresó durante la presentación. La misión Artemis II será la primera en enviar astronautas más allá de la órbita baja terrestre desde el Apolo 17 en 1972.

La cápsula Orión y el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) forman el núcleo del proyecto. Charlie Blackwell-Thompson, director de lanzamiento de Artemis, aseguró que el cohete ya está prácticamente listo y que restan pruebas en tierra. La primera misión del programa, realizada en 2022 sin tripulación, orbitó la Luna y regresó a la Tierra tras 25 días, aunque enfrentó problemas en el escudo térmico que ya fueron solucionados.

Los ingenieros de trajes espaciales demuestran cómo se organizarían cuatro miembros de la tripulación para el lanzamiento dentro de la nave espacial Orión.

Los cuatro astronautas seleccionados son Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense.

Jeff Radigan, director de vuelo principal de Artemis II, explicó que «irán al menos 5.000 millas náuticas (9.200 km) más allá de la Luna, una altitud mucho mayor que la de misiones anteriores». El viaje servirá para verificar el funcionamiento del cohete y la cápsula antes de avanzar hacia un eventual alunizaje.

De la Tierra a la Luna

Durante la misión se realizarán operaciones de proximidad con el módulo ICPS para ensayar procedimientos de acoplamiento, un paso necesario para misiones posteriores que contemplen el descenso lunar. La cápsula Orión efectuará luego una inyección translunar y viajará más de 370.000 kilómetros desde la Tierra. Los astronautas deberán controlar manualmente maniobras y continuar con pruebas técnicas.

Además, de acuerdo a la BBC, la tripulación será sometida a estudios biomédicos para evaluar los efectos de la microgravedad y la radiación. “Queremos estudiar a fondo el efecto de la microgravedad y la radiación en estas muestras”, señaló Nicky Fox, jefa de ciencia de la NASA, al explicar que se cultivarán organoides a partir de sangre de los astronautas para compararlos antes y después del viaje. Por ultimo, el reingreso a la Tierra, previsto frente a la costa de California, marcará la etapa más riesgosa de la misión, que determinará los plazos de Artemis III, el proyecto que busca un nuevo alunizaje humano.

Mundo

Tensión en Francia: manifestantes se enfrentan con la policía




Miles de personas protestan en Francia contra el costo de vida y el deterioro de la educación pública y otros servicios esenciales, en medio de un masivo operativo de seguridad y toques de queda en algunas ciudades.

Según las autoridades, al menos 15.000 manifestantes marchan en unas 65 ciudades. Se registraron algunos incidentes en París aunque “la mayoría de las marchas se desarrollaron pacíficamente, según el Ministerio del Interior.

Las autoridades de Francia activaron un operativo de seguridad sin precedentes. El Gobierno consideró la jornada de “riesgo muy elevado” y desplegó unos 70.000 policías y gendarmes en todo el país, además de reforzar las medidas de prevención y control en las principales ciudades.


El temor a que se repitan los episodios de violencia del pasado 17 de octubre —cuando las marchas derivaron en saqueos, incendios en edificios públicos y enfrentamientos— llevó al ministro del Interior, Laurent Nuñez, a advertir sobre posibles disturbios durante toda la jornada y especialmente a partir del anochecer.

Según estimaciones oficiales, entre 550.000 y 800.000 personas participaron en aquellas protestas.

París y otras ciudades restringieron las marchas y reforzaron la seguridad

Para este sábado, la policía contabilizó 350 acciones de protesta que podrían reunir entre 350.000 y 450.000 manifestantes en todo el país.

Solo se autorizaron marchas alejadas de los centros urbanos. En París, el recorrido aprobado va desde la Porte de Bagnolet hasta la Porte de Charenton, en la periferia, mientras que otros trayectos fueron prohibidos por la prefectura.

El clima de tensión se sintió entre los comerciantes, que reforzaron la protección de sus locales, sobre todo en zonas como el barrio de la Ópera. La Alianza del Comercio expresó su preocupación por posibles daños, y la red de Cámaras de Comercio e Industria recordó que de los 2500 comercios afectados en los disturbios anteriores, 600 aún no reabrieron.

El Ayuntamiento de París movilizó a más de mil agentes municipales para garantizar la recuperación del espacio público y retiró objetos urbanos que pudieran ser usados para causar daños.

Además, se decretó un toque de queda en sectores de la ciudad para las noches del sábado al domingo y del domingo al lunes, entre las 23 y las 6, una medida que se replicó en otras localidades.

Burdeos, Lyon y Marsella: diferentes estrategias ante la protesta
En Burdeos, la prefectura autorizó la marcha, aunque advirtió sobre una jornada “difícil” y posibles acciones violentas. El ayuntamiento manifestó su inquietud por el recorrido, que pasa cerca del centro urbano.

En Lyon, la manifestación fue permitida solo en zonas alejadas del centro, que todavía muestra secuelas de los disturbios del 17 de octubre, cuando un edificio de la oficina de turismo fue incendiado.

En Marsella, solo se habilitaron concentraciones previamente declaradas, y en Rennes una protesta fue prohibida por desacuerdos sobre el recorrido.

Heridos y tensión tras semanas de movilización
Esta es la tercera jornada de protestas contra el alto costo de vida, en continuidad con el movimiento estudiantil secundario.

Desde mediados de septiembre, varios manifestantes —incluidos menores— resultaron gravemente heridos durante los operativos policiales. Según el Ministerio del Interior, 1.93 policías y gendarmes también sufrieron lesiones en el marco de estas movilizaciones. (TN)

Continuar Leyendo

Mundo

El Día de Muertos hace del duelo una fiesta que une continentes

México celebra cada año el Día de Muertos, una festividad que honra la muerte con la catrina, los alebrijes, los altares y el xoloitzcuintle, símbolos pincipales que trascienden fronteras. En este día no se llora en el país norteamericano, se festeja.


En esa arquitectura del altar se funden dos mundos: la cosmovisión prehispánica y la religión católica quedan unidas por una misma necesidad, la de no olvidar.


Cada 1 y 2 de noviembre, las familias levantan ofrendas, encienden velas y reciben a quienes ya partieron. La costumbre parte de una idea central de la cosmovisión mexicana, según la cual la muerte no es el final sino una etapa más del curso natural de la existencia.

De todos los rostros de esta tradición, ninguno resulta tan reconocible como la catrina. Su historia arranca a inicios del siglo XX, cuando el caricaturista José Guadalupe Posada dibujó a la Calavera Garbancera. La concibió para burlarse de la clase alta del país, que copiaba las modas europeas y renegaba de sus propias raíces. Adornada con su tocado de alta costura, esa figura sofisticada se convirtió en símbolo de la hipocresía social y en un recordatorio de que el final alcanza a todos sin distinción de estatus.

Con el tiempo, la sátira dio paso al cariño. Aquella burla se convirtió en emblema de la cultura nacional, y está presente en el arte popular, la moda, las calaveras de azúcar, los disfraces y las ofrendas. La figura encarna la dualidad entre la vida y la muerte; por eso se le muestra elegante y serena, lejos de cualquier connotación lúgubre.

Sin embargo, la catrina no es el único elemento de esta celebración: los alebrijes también están presentes. No se explican, se contemplan, se palpan y se recuerdan. Son criaturas que no existen en la naturaleza pero que habitan en la fantasía del pueblo mexicano: como un felino con alas de mariposa, un dragón con manchas de jaguar o un pez coronado de cuernos.

Pero estos elementos nacieron de un sueño. En la década de 1930, el artesano Pedro Linares López enfermó y, mal de la fiebre, relató haber presenciado un desfile de bestias quiméricas. Cuando sanó, les dio forma con cartón y papel y las bautizó con el vocablo que, según su testimonio, escuchó durante aquel delirio: alebrijes. Así surgieron en la Ciudad de México figuras que funden lo real con lo fantástico.

Con los años, la artesanía viajó al sur. En Oaxaca, comunidades locales la adoptaron y la transformaron. Allí los alebrijes se labran en madera de copal y se decoran a mano con dibujos que jamás se repiten. Cada punto, cada línea y cada flor diminuta revela la paciencia de quien los traza. Estas piezas cruzan hoy fronteras y llenan museos, mercados y vitrinas. Su valor no está solo en la forma, sino en las manos que las tallan, en los hijos que aprenden el oficio de sus padres y en la memoria de un pueblo que convierte sus sueños en arte.

Junto a estos símbolos, también hay casas que huelen distinto, a cempasúchil y a pan recién horneado. Son las casas donde se levanta el altar de muertos. Ahí nada se dispone al azar, cada objeto cumple una función precisa. Según la creencia, esa estructura tiende el puente con quienes ya no están. La tela blanca aguarda a los difuntos; el papel picado se mece con el viento y sus figuras de colores parecen anticipar la visita. Las velas despejan el trayecto de regreso y el agua apaga la sed tras el largo viaje. La flor de cempasúchil, con su amarillo encendido, marca el sendero que debe transitar el alma.

Al centro de estos altares se coloca la fotografía del ser querido, y junto a ella los objetos que usó en vida. El conjunto funciona como un homenaje íntimo, un reconocimiento de su presencia en este día y un convite para que regrese, al menos por una noche. Los altares se construyen por escalones, los hay de dos pisos, de tres y de siete; algunos resultan modestos, otros monumentales. Cada nivel representa una etapa del tránsito que el alma recorre hasta alcanzar el descanso espiritual.

En esa arquitectura se funden dos mundos: la cosmovisión prehispánica y la religión católica quedan unidas por una misma necesidad, la de no olvidar. Se pone la mesa para quien ya no está, como si volviera a cenar en casa.

Pero junto a ellos existe un perro que siempre está presente. No ladra, apenas tiene pelo y su mirada parece venir de otro tiempo. Se trata del xoloitzcuintle, el animal que camina junto al pueblo mexicano desde hace más de 3.000 años. Este can endémico figura entre los más antiguos del continente americano. Su imagen, símbolo del Día de Muertos, fue declarada patrimonio cultural inmaterial de Ciudad de México este año, un reconocimiento a siglos de lealtad.

La leyenda atribuye el xolo a un regalo del dios azteca Xólotl. Su misión consiste en proteger al ser humano y guiarlo en el camino hacia el Mictlán, el inframundo. Por eso aparece en esculturas de cerámica, en pictogramas y en ritos funerarios prehispánicos. Su presencia quedó asociada, sobre todo, a este Día de Muertos.

Ese vínculo con la muerte explica su lugar en la celebración. El animal que acompañaba a los difuntos se volvió indispensable para el día en que regresan. Hoy, cuando un xolo cruza una plaza o se acomoda junto a su dueño, México entero gira la mirada hacia el mismo perro que guía a las almas y que será difícil verlo desaparecer.

Continuar Leyendo

Mundo

Polonia: Tribunal Constitucional denuncia ‘golpe de Estado’

El Tribunal Constitucional de Polonia ha denunciado este viernes un 'golpe de Estado' tras la aparición en su página web oficial de los anuncios de que la presidenta de la entidad judicial ahora es Anna Korwin-Piotrowska, mientras Bogdan Swieczkowski queda temporalmente suspendido de esas funciones, al igual que el vicepresidente Bartlomiej Sochanski.

'El presidente del Tribunal Constitucional de Polonia sigue siendo Bogdan Swieczkowski, y el vicepresidente, Bartlomiej Sochanski. La señora Anna Korwin-Piotrowska no es magistrada del Tribunal Constitucional', declaró el tribunal en un comunicado en X.

'Todas las personas que participan en estas acciones están cometiendo el delito de golpe de Estado', aseveró.

En las afueras del tribunal se produjeron episodios de violencia. La Policía denunció que los congregados lanzaban objetos peligrosos a los agentes.'

El presidente Karol Nawrocki, quien se encontraba fuera del país, canceló su viaje a Senegal, donde iba a reunirse con su homólogo y representantes de la Unión Africana, y regresó a Polonia.

'En un momento como este, el presidente debe estar en Polonia. Interrumpo mi vuelo a Senegal. Estoy regresando', escribió Nawrocki en las redes.

La Policía, a su vez, anunció que recibieron un escrito de una jueza del Tribunal Constitucional con la advertencia de que existía la posibilidad de amenazas para la vida y salud de los jueces y empleados de la institución, así como el riesgo de la perturbación del orden público. Dadas las protestas en curso alrededor de la sede judicial, desplegaron a los agentes en el exterior del edificio, subrayando que no entraron dentro de la sede.

'La actuación de la Policía se limita exclusivamente al recinto exterior, así como a garantizar el orden y la seguridad de un lugar de acceso público como es la avenida Szucha', enfatizó en un comunicado.

La Policía también subrayó que no emprendió acciones contra los guardias del Tribunal Constitucional y que el actuar de sus agentes no constituye una injerencia en las actividades del Tribunal Constitucional como institución. Por el momento, detuvo a tres personas que, al saltar la valla, irrumpieron en el terreno de la sede judicial.

El ex primer ministro de Polonia y actual diputado de la Cámara Baja del Parlamento, Mateusz Morawiecki, denunció que si bien el Tribunal Constitucional pasa por una crisis, no es esa la manera de proceder. 'Una jueza cuyo juramento nunca fue aceptado por el presidente Karol Nawrocki se ha autoproclamado presidenta del Tribunal Constitucional y ha suspendido a su dirección, mientras la Policía aseguró el edificio', resumió lo sucedido.

'No es así como se restablece el estado de derecho. La crisis del tribunal es real, pero sustituir un conjunto de normas controvertidas por otro más radical solo invita al próximo Gobierno a hacer lo mismo', declaró, instando al primer ministro, Donald Tusk, a retirar a la Policía del lugar.

Según Morawiecki, «la toma de poder forzosa del Tribunal Constitucional demuestra que Tusk no se detendrá ante nada para mantenerse en el poder. 'La impaciencia en el ámbito de la justicia no se puede resolver con violencia', afirmó.

Continuar Leyendo