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Febrero recargado

31 de enero de 2025

Llega febrero y con el mes más corto del año viene con varios aumentos programados en los alquileres, prepagas, tarifa de agua y VTV, entre otros servicios que sumarán al índice general de precios. Mientras tanto, también habrá un recorte en los subsidios en la luz y el gas de los hogares de ingresos medios y bajos.

En principio, hay cinco rubros que tienen programados los aumentos para febrero.

Alquileres

Los inquilinos que firmaron un contrato bajo la Ley de Alquileres -que actualiza el precio anual a través del Índice de Contratos de Locación (ICL) que combina inflación y salarios- tendrán un aumento que rondará el 174,4% en febrero.

Esta fórmula que elabora el Banco Central será aplicada únicamente a los alquileres iniciados entre el 1° de julio de 2020 y el 17 de octubre de 2023.

Así, si alguien pagaba $180.000 por mes un año atrás, ahora pasará a abonar $ 493.920 mensuales por la misma vivienda hasta febrero de 2026.

Prepagas

Al menos cuatro grandes empresas de medicina prepaga comunicaron a sus afiliados que los aumentos de las cuotas de hasta 3,2% en febrero. Las actualizaciones de los aranceles se ubican por encima del último dato de inflación que fue diciembre y cerró en 2,7%.

Las firmas de medicina privada aplican ajustes sin la intervención del Estado desde julio de 2024.

Agua

Las boletas de AySA tendrán un aumento de 1% en febrero para los usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Se trata del segundo mes consecutivo en que el Gobierno pone un tope en ese incremento.

Así, desde el próximo mes, las tarifas de agua y cloacas se ubicarán en $ 22.514 promedio.

VTV bonaerense

Las tarifas de la Verificación Técnica Vehicular (VTV) en la provincia de Buenos Aires aumentan este sábado 1° de febrero. Los nuevos precios para renovar la oblea y poder circular serán 17,9% más caros frente a los valores de diciembre. La tarifa básica del servicio en territorio bonaerense pasa de $ 53.819,26 a $ 63.463,30.

Internet, cable y telefonía

Las empresas comenzaron a anticipar a sus clientes que, a partir de los primeros días de febrero, aplicarán el segundo ajuste de tarifas del 2025, con un incremento que oscila entre 2,9% y 3,6%, según el servicio y la operadora.

Mientras el plan del Gobierno contempla ajustes tarifarios mensuales durante el verano, con el objetivo fijar un marco de estabilidad en los precios de la economía, todavía falta que la Secretaría de Energía oficialice las subas en las tarifas de luz y gas.

No obstante, ya se definió que se aplicará un recorte en los subsidios de luz y gas a los usuarios de bajos y medios ingresos. A partir de esta medida, 9,5 millones de hogares tendrán menores bonificaciones en el precio de la energía que pagan en sus facturas.

En febrero se aplicarán incrementos del 1,5% en la electricidad para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y del 1,6% en el gas natural para todo el país.

En el caso de los usuarios N2 (menores ingresos), el subsidio en la tarifa eléctrica pasará del 71,92% al 65%. Mientras tanto, los usuarios N3 (clase media) verán una reducción en la bonificación del 55,94% al 50%.

En el caso del gas, el subsidio para los hogares de ingresos medios caerá del 55% al 50%.

Por su parte, el ENRE convocó a una audiencia pública para avanzar con la Revisión Quinquenal Tarifaria (RQT) de las empresas transportistas de energía eléctrica. El encuentro será virtual y se realizará el 25 de febrero, desde las 8.30. Mientras que el ENARGAS, llamó a las compañías para el 6 de febrero. En esos encuentros se discutirán los nuevos cuadros tarifarios de luz y gas que regirán desde marzo de 2025.

Y todavía falta conocer si la petrolera YPF aplicará un alza en el precio de sus combustibles. El mes pasado se fijó una suba de 1,75% en todo el país y llevó el litro de nafta súper a $ 1.128 en la Ciudad de Buenos Aires, valor que se toma como referencia como base. (DIB)

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CAMBIOS EN EL INDEC

El economista Marco Lavagna presentó este lunes su renuncia como director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), una decisión que sacudió al organismo en la previa de un hito técnico clave: la publicación del primer Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado con la nueva metodología.

La salida fue confirmada por fuentes oficiales y se produce en un clima de “ruidos internos”, atravesado por el congelamiento salarial dentro del instituto y el consecuente malestar entre los trabajadores.

Desde ATE Indec manifestaron su preocupación por el momento elegido para el recambio. “Nos llama poderosamente la atención y nos pone en alerta la renuncia a ocho días de la salida del IPC con la nueva ponderación”, advirtió el delegado Raúl Llaneza, quien volvió a reclamar un “Indec independiente del poder político”.

Lavagna había asumido al frente del organismo el 30 de diciembre de 2019, al inicio de la presidencia de Alberto Fernández. Con pasado legislativo en el Frente Renovador, su perfil técnico le permitió sostenerse en el cargo incluso tras la llegada de Javier Milei y el giro político del Gobierno. Durante su gestión, el Indec continuó el proceso de normalización y consolidación de estadísticas públicas, preservando los estándares de transparencia recuperados luego de los años de intervención.

Su partida coincide con la puesta en marcha del renovado IPC, una actualización largamente postergada que busca reflejar con mayor fidelidad los hábitos de consumo actuales de los hogares argentinos. El nuevo índice adopta la clasificación Coicop 2018, que eleva a 13 las divisiones de relevamiento al incorporar “Seguros y servicios financieros”, y utiliza como base de ponderación la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, en reemplazo del relevamiento de 2004.

Entre los cambios más relevantes se destaca el mayor peso de Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles, cuya incidencia pasa de 9,4% a 14,5%. Esto implica que los ajustes tarifarios tendrán ahora un impacto más directo en el nivel general de inflación. Transporte también gana protagonismo, al subir de 11% a 14,3%, con mayor influencia de combustibles y boletos. Comunicaciones prácticamente duplica su ponderación, de 2,8% a 5,1%, reflejando la centralidad de internet y telefonía celular, mientras que Educación aumenta de 2,3% a 3,1%.

Otros rubros como Salud se mantienen relativamente estables, al pasar de 8% a 9,1%. En cambio, Alimentos y Bebidas reduce su peso del 26,9% al 22,7%, una modificación relevante si se tiene en cuenta que este capítulo explicó buena parte de la aceleración inflacionaria del último cuatrimestre de 2025. La nueva canasta también captura una mayor participación de alimentos procesados, donde pesan más los componentes industriales, logísticos y comerciales.

Prendas de Vestir y Calzado pierden relevancia (de 9% a 6,8%), mientras que Recreación y Cultura sube de 7,3% a 8,6%, en línea con un mayor gasto en esparcimiento.

En términos generales, los analistas señalan que el nuevo esquema puede arrojar registros más altos si los servicios aumentan por encima de los bienes, y una inflación más moderada en el escenario inverso. A modo ilustrativo, una suba del 10% en la carne habría sumado 1,07 puntos al IPC con la canasta anterior, contra 1,03 con la metodología actual. DIB

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Sin fondos: diciembre marcó record de cheques rechazados de la historia

La cadena de pagos del sector productivo nacional cerró 2025 con una señal de alarma financiera sin precedentes. Durante diciembre se alcanzó el récord histórico de cheques rechazados por falta de fondos, un dato que expone con crudeza la crisis de liquidez que enfrentan las empresas en todo el país.

Según un informe del Instituto Argentina Grande, elaborado a partir de datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en el último mes del año se registraron 119.285 cheques rechazados, el número más alto desde que existen registros sistematizados sobre este indicador clave de la actividad económica.


Uno de los aspectos que más preocupa a los analistas es la velocidad del deterioro financiero. De acuerdo con el relevamiento, la cantidad de cheques sin fondos se triplicó en comparación con diciembre de 2024, lo que implica un aumento cercano al 200% interanual.

“Este indicador es un síntoma claro de la dificultad que tienen las empresas argentinas para cumplir con sus obligaciones”, señalaron desde el Instituto Argentina Grande. La dinámica, advirtieron, refleja una restricción severa de liquidez en la economía real, con impacto directo sobre la producción y el empleo.


La evolución mensual de los cheques rechazados muestra un quiebre marcado en la segunda mitad de 2025 y una aceleración abrupta hacia el cierre del año.

Período de estabilidad: entre 2020 y mediados de 2024, el promedio mensual de rechazos se ubicaba entre 25.000 y 35.000 cheques.

Inicio de la aceleración: a partir de mayo de 2025, cuando se registraron 41.759 rechazos, la curva comenzó a empinarse de manera sostenida.

Pico histórico: el último trimestre mostró una escalada sin freno, con 92.535 cheques rechazados en octubre, 108.979 en noviembre y el récord absoluto de 119.285 en diciembre.

Impacto sobre las PyMEs
El fenómeno golpea con especial dureza a las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs), que utilizan el cheque de pago diferido como una herramienta central para financiar capital de trabajo y sostener la actividad cotidiana.

La multiplicación de cheques sin fondos no solo deteriora la confianza en la cadena de pagos, sino que además encarece el crédito comercial, profundiza los problemas de financiamiento y amplifica el riesgo de parálisis productiva en amplios sectores de la economía.

Una señal de alerta para 2026
El récord registrado en diciembre deja una señal clara sobre la fragilidad financiera con la que el entramado productivo argentino ingresó en 2026. En un contexto de bajo acceso al crédito y caída de la liquidez, la recuperación del financiamiento aparece como uno de los principales desafíos macroeconómicos para evitar un mayor deterioro de la actividad.

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Periodistas piden al Congreso que frene la derogación de su Estatuto

Más de tres mil periodistas de todo el país firmaron y difundieron este domingo una solicitada con un pedido claro: que el Congreso de la Nación rechace la derogación del Estatuto del Periodista Profesional, una normativa histórica que rige desde mediados del siglo XX y que actualmente está en el centro del debate por la reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo nacional.

El documento, que incluye firmas de profesionales de medios gráficos, radiales, televisivos y digitales, señala que la eliminación del estatuto —junto con el del Empleado Administrativo de Empresas Periodísticas— implicaría un grave retroceso para la libertad de expresión, el derecho a la información y la calidad democrática del país.

Quienes suscriben la solicitada advierten que estos estatutos consagran derechos individuales, profesionales y colectivos que protegen tanto a los trabajadores de prensa como al ejercicio mismo del periodismo, y destacan que su vigencia fue fundamental para establecer condiciones laborales, marcos de estabilidad y un mínimo de garantías profesionales.

El texto también subraya que, si bien los firmantes no se oponen a debatir una eventual modernización de las normas laborales del sector, rechazan de plano “cualquier derogación que se haga sin mediar un debate democrático en el que los periodistas tengan participación efectiva”.

La protesta se enmarca en el debate legislativo por el proyecto de reforma laboral promovido por el gobierno, dentro del cual se encuentra el artículo que propone la supresión total del Estatuto del Periodista Profesional —la Ley 12.908— y del Estatuto del Empleado Administrativo.

Organizaciones periodísticas y gremiales de prensa también han expresado su preocupación por la posible eliminación de este marco estratégico, advirtiendo que su derogación puede debilitar derechos laborales, facilitar la precarización, erosionar la libertad de prensa y socavar herramientas que garantizan confidencialidad de fuentes o condiciones éticas mínimas para el ejercicio de la profesión.

Los firmantes incluyen nombres reconocidos del periodismo argentino, quienes llamaron a las y los legisladores a defender el estatuto vigente y a garantizar que cualquier discusión sobre su futuro se dé de forma amplia y con participación del sector afectado.

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