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Productores mantienen confianza, pero caen las expectativas a futuro

31 de agosto de 2024


El dato surge del nuevo Índice de Confianza del campo que elabora el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, conocido como Ag Barometer Austral, según el relevamiento de los meses de julio y agosto pasado.
 – La última medición del Índice Ag Barometer Austral para los meses de julio y agosto de este año muestra una estabilidad con relación a la medición de mayo-junio, con un índice positivo de 139, pero con comportamientos dispares en los índices “condiciones presentes” y en las “expectativas futuras”. 
Este valor del Ag Barometer Austral (139) es el mayor de toda su historia superando al máximo anterior de julio 2019, cuando el valor fue de 137 en momentos previos a las PASO de ese año.  
En tanto, el índice de “Expectativas Futuras” (161) muestra una caída del 6% con relación a la medición anterior (161 vs 171) producto del empeoramiento de la expectativa para los próximos 12 meses, tanto en la situación financiera de los productores como en lo referido al sector agropecuario en su conjunto.
 Es decir, que si bien se mantiene la confianza de los productores, se registra una caída importante en las expectativas para el próximo año. 
El informe, elaborado por los investigadores del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, muestra una caída en el sentimiento positivo relacionado con las expectativas de la situación financiera de los productores, seguramente influido por la caída de los precios internacionales de la soja, lo cual se refleja en los muy ajustados márgenes esperados para la campaña 2024/25 que se tornan negativos en campos arrendados subiendo considerablemente los rendimientos de indiferencia para el punto de equilibrio económico/financiero.Inversiones en activos fijos: mejoran las expectativas
 El índice de “Expectativas de Inversión en activos fijos” marca una substancial mejora desde la medición anterior (85 vs 55), y es el mayor Índice desde mayo 2022 donde los precios de los commodities alcanzaban valores inusualmente elevados debido a la invasión de Rusia a Ucrania que produjo un efecto alcista en los mercados. El director de la encuesta, Carlos Steiger, explica que “este indicador es muy importante tanto para el sector como para el resto de la economía al ser la inversión productiva un importante componente de la demanda agregada.
Comienza a recuperase con efectos multiplicadores para toda la actividad económica y también contribuirá a la tan necesaria mejora de la productividad” y agrega que “se observa una recuperación en la venta de maquinarias y también mayor actividad en la actividad inmobiliaria de compra-venta de campos producto de la baja en las tasas de interés y escasas alternativas de inversión en mercados de capitales”. 

Proyección de soja y maíz para la campaña 24/25
 Según el informe, habrá un aumento de la superficie de soja y disminuirá la de maíz para la campaña 2024/25. En ese marco, se observa que la asignación de la tierra va a estar mayoritariamente dirigida a la siembra de soja tanto de primera como de segunda luego del trigo. Algunas estimaciones muestran que se van a sembrar alrededor de 1,3 millones menos de hectáreas de maíz con una caída en la producción estimada del cereal de alrededor de 10 millones de toneladas. 
 “Los productores no venden ni fijan precios a un importante volumen de la cosecha para constituir reservas a aplicar al pago de alquileres y otros gastos.
Las estadísticas muestran que hay una cantidad muy importante de soja y maíz sin vender o habiendo vendido sin fijar precio”, indica Steiger.  Un informe de la Bolsa de Cereales expresa que a la fecha se han vendido 35.228.059 de toneladas de soja de las cuales 25.575.418 han fijado precio, y que se han vendido 40.089.312 toneladas de maíz de las cuales solamente 20.375.303 han fijado precio. 
 El Centro de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral es una entidad especializada y de alto nivel académico cuya misión es impulsar, desde Rosario, el fortalecimiento de las cadenas de valor agroalimentarias e instituciones relacionadas, como un motor de desarrollo humano, económico y social de largo plazo para la Argentina, a través de la formación y de la investigación aplicada.
Para alcanzar este fin, el CEAg desarrolla cuatro ejes de acción:
  – Una Maestría en Agronegocios.
  – Programas de formación ejecutiva, seminarios y cursos relativos a las temáticas de agronegocios de mayor relevancia.
  – Un Área  de Estudios en Agronegocios y Alimentos  que  impulsa proyectos de investigación aplicada y genera un espacio de reflexión y análisis sobre los principales desafíos a los que se enfrentan los agronegocios.
  – Actividades de extensión, para el desarrollo directivo de las PyME de los sectores agroindustriales.

 Sobre la Universidad Austral: Con sede en la Ciudad de Buenos Aires, Pilar y Rosario, es una institución de educación superior creada por la Asociación Civil de Estudios Superiores -ACES-, entidad civil sin fines de lucro, con personería jurídica e inscripta en el Registro Nacional de Entidades de Bien Público. La Universidad Austral promueve la investigación, imparte enseñanza de grado y postgrado, realiza programas de extensión, y brinda atención sanitaria desde su Hospital Universitario. Está constituida por las Facultades de Ciencias Biomédicas; Ciencias Empresariales; Comunicación; Derecho; Ingeniería; Hospital Universitario Austral; Parque Austral; IAE Business School; Escuela de Educación; Escuela de Política, Gobierno y Relaciones Internacionales; Instituto de Ciencias para la Familia; Instituto de Filosofía.

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CARBAP exige la eliminación de las retenciones por ley

Semanas atrás el Gobierno nacional anunció una serie de rebajas en las retenciones agropecuarias que comenzarán por el trigo y la cebada, desde este mes de junio, y seguirán con soja, maíz, girasol y sorgo a partir de 2027. En ese contexto, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) destacó que “la reducción de retenciones es el camino”, pero “la eliminación debe ser el objetivo”.


En un comunicado, CARBAP señaló que “valoramos el anuncio realizado por el Presidente de la Nación respecto al cronograma de reducción de los Derechos de Exportación (DEX)”.

De ese modo, “la decisión constituye una señal positiva y coherente con el camino que el Gobierno Nacional viene impulsando en materia de reducción de la presión impositiva, apertura económica, libertad de comercio, ordenamiento macroeconómico y recuperación de los equilibrios fiscales. Reconocemos los avances alcanzados en estos aspectos, que han contribuido a generar un escenario de mayor previsibilidad para la producción y la inversión”.


Agregaron: “Consideramos que el equilibrio fiscal debe consolidarse como una verdadera política de Estado. La estabilidad macroeconómica es una condición indispensable para el crecimiento sostenido de la Argentina y constituye una demanda histórica de quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país”.

Y resaltaron que “la competitividad del sector agropecuario no depende únicamente de los Derechos de Exportación; también se ve afectada por una estructura impositiva provincial y municipal que continúa expandiéndose y que requiere una profunda revisión”.


No obstante, insistieron: “El cronograma anunciado debería contemplar una reducción más acelerada de los Derechos de Exportación”. Ya que “si bien comprendemos los desafíos que implica sostener el equilibrio de las cuentas públicas, no resulta razonable que dicho esfuerzo continúe recayendo de manera desproporcionada sobre un único sector productivo a través de un impuesto distorsivo que desalienta la producción, limita las exportaciones, reduce la inversión y afecta la incorporación de tecnología”.

Argumentaron desde CARBAP que “la producción agropecuaria argentina continúa enfrentando una situación de clara desigualdad respecto de otros sectores de la economía. Mientras numerosas actividades han visto eliminados sus derechos de exportación o cuentan con regímenes específicos de promoción e incentivos, como los contemplados en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el agro sigue soportando una carga tributaria diferencial que condiciona su competitividad y restringe su potencial de crecimiento”.

Por ello, “consideramos fundamental que el cronograma anunciado no tenga como horizonte final el año 2028, sino que establezca de manera explícita el camino hacia la eliminación total de los Derechos de Exportación. Del mismo modo, entendemos que dicho sendero debería quedar plasmado en una ley que otorgue previsibilidad y seguridad jurídica a largo plazo, evitando que futuras administraciones vuelvan a recurrir a este instrumento que ha demostrado ser perjudicial para el desarrollo productivo y exportador del país”.


“Los fundamentos para avanzar en esa dirección son cada vez más sólidos. En su reciente informe sobre la economía argentina, el Fondo Monetario Internacional identificó a los Derechos de Exportación como uno de los principales impuestos distorsivos que afectan el crecimiento, las exportaciones, la inversión y la incorporación de tecnología. Asimismo, citó estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires que muestran que su eliminación permitiría incrementar significativamente las exportaciones agroindustriales en la próxima década, además de generar mejoras en la producción, el ingreso de divisas y el crecimiento económico del país”, argumentaron.

Y señalaron: “Estas conclusiones ratifican algo que el sector productivo viene señalando desde hace años: la eliminación de los Derechos de Exportación no debe ser vista como un beneficio sectorial, sino como una herramienta de desarrollo para toda la Argentina”. Porque “más producción significa más actividad económica, más empleo, más exportaciones, más divisas y una mayor capacidad de generación de riqueza para el conjunto del país”.

“Un sistema tributario que incentive la producción”
“Desde CARBAP seguiremos acompañando todas aquellas medidas que fortalezcan la estabilidad macroeconómica, promuevan la inversión y permitan liberar el enorme potencial productivo del interior argentino”, afirmaron.

“El camino iniciado es positivo, pero el objetivo final debe ser claro: la eliminación definitiva de los Derechos de Exportación y la construcción de un sistema tributario que incentive la producción en lugar de castigarla”, cerraron desde CARBAP.

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Soja: Baja de retenciones inyectan US$ 200 millones a la economía

El economista de IERAL de la Fundación Mediterránea, Manuel Garzón, afirmó que la baja de retenciones anunciada por el Gobierno nacional podría inyectar entre 100 y 200 millones de dólares en la economía cordobesa durante el próximo año.

El análisis se conoció después de que el ministro de Economía, Luis Caputo, ampliara los anuncios realizados por el presidente Javier Milei e incorporara reducciones para maíz, sorgo, girasol y exportaciones industriales, además de las ya comunicadas para soja, trigo y cebada.

“Sorprendió un poco la baja, aunque es algo reclamado por el sector agropecuario de manera insistente, sobre todo este año, en donde habían subido mucho los costos y los precios de algunos insumos”, señaló Garzón a radio Cadena 3.

El economista sostuvo que se trata de la tercera reducción de derechos de exportación impulsada por el gobierno de Milei y explicó que apunta principalmente a “descomprimir los cereales y los cultivos de invierno”, de cara a la próxima campaña.

Sobre la soja, Garzón remarcó que sigue siendo “el producto más gravado” del sector agropecuario. “Mi lectura es que es una buena medida, seguramente para este sector quizá un poco insuficiente, pero en la dirección correcta”, expresó.

Según el esquema informado, las retenciones al trigo bajarán del 7,5% al 5,5%, mientras que la soja tendrá una reducción gradual durante 2027 y 2028. Para el maíz, cultivo clave en Córdoba, se prevé una baja trimestral que lo llevará progresivamente hasta el 5%. También habrá reducciones para girasol, sorgo y exportaciones industriales.

Garzón estimó que el impacto fiscal de la medida será limitado este año, ya que la reducción alcanza principalmente a cereales de invierno que, en buena parte, ya fueron comercializados. “El gobierno casi que no arriesga muchos recursos: 30 millones de dólares, no mucho más que eso”, indicó.

El mayor efecto, afirmó, se verá en 2027, cuando impacte sobre una campaña completa y comience a operar la reducción de la soja. “El costo fiscal completo para el año que viene estará entre 400 y 700 millones de dólares, que es una cifra interesante”, precisó.

En el caso de Córdoba, Garzón calculó que la provincia podría captar cerca del 25% de ese beneficio por el peso de su producción agropecuaria. “Serían entre 100 y 200 millones de dólares”, sostuvo.

El economista también señaló que ese ingreso adicional podría trasladarse a otros sectores de la economía provincial. “El productor argentino en general va reinvirtiendo todo lo que va ganando, lo que va mejorando. Uno esperaría una mayor demanda de bienes de capital, mayor demanda de insumos y, por ahí, inversiones en construcción”, explicó.

Como referencia, Garzón graficó que entre 100 y 200 millones de dólares podrían equivaler, en Córdoba, a “200 o 300 equipos nuevos de maquinaria agrícola”. Además, advirtió que la mayor actividad también tendría impacto en la recaudación provincial, especialmente por Ingresos Brutos.

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Desde 2027 bajan las retenciones al maíz, el girasol y el sorgo

Tras el anuncio del presidente Javier Milei en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires de una baja inmediata de las retenciones para el trigo y la cebada, y un esquema de reducción gradual para la soja, Luis Caputo, el ministro de Economía, Pablo Lavigne, secretario de Comercio, y Sergio Iraeta, secretario de Agricultura, informaron en una conferencia de prensa que también reducirán las alícuotas para maíz, sorgo y girasol.


Una de las primeras confirmaciones del equipo económico fue que la soja tendrá una reducción mensual de 0,25 puntos porcentuales a partir de 2027, despejando la duda que había planteado el Presidente Milei durante el anuncio que había supeditado la baja según la recaudación fiscal. De esta manera, cuando concluya el mandato del Gobierno, la alícuota quedará en 21%. Mientras que en 2028 el esquema de la baja mensual pasará a ser de 0,5 puntos, lo que llevaría el derecho de exportación al 15% hacia fines de ese año.

Para el maíz y el sorgo, en tanto, la reducción del impuesto será trimestral. En el primer trimestre de 2027 las alícuotas bajarán de 8,5% a 8,25% y finalizarán ese año en 7,5%. Luego, en 2028, el recorte será de 0,5 puntos por trimestre, por lo que ambos cultivos cerrarían ese ciclo con una carga del 5,5%.

En cambio, el girasol tendrá un esquema semestral. Desde el actual 4,5%, descenderá a 4,25% en el primer semestre de 2027 y luego a 4% en la segunda mitad del año. Durante 2028, la reducción será de 0,5 puntos por semestre: pasará a 3,5% en los primeros seis meses y terminará el año en 3%.

Además, el Gobierno aclaró que los subproductos, como son el caso de la harina y aceite, los principales complejos exportadores del país, también tendrán una reducción proporcional. Actualmente, ambos tributan una alícuota del 22,5%.

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