CARTA DEL LECTOR
Cuatro razones para entusiasmarse porque la IA no nos reemplazará en el trabajo
9 de agosto de 2024
Una columna de opinión publicada en The Wall Street Journal ha despertado nuevamente la polémica en relación a la inteligencia artificial (IA) y su impacto sobre los empleos “de cuello blanco” (profesionales de nivel medio o directivos).
Su autor, Ray A. Smith (foto) plantea, tras analizar diversas industrias, que podría resultar que muchos roles gerenciales desaparezcan para siempre: “La IA generativa no sólo acelera tareas rutinarias o hace predicciones reconociendo patrones en los datos. Tiene el poder de crear contenido y sintetizar ideas: en esencia, el tipo de trabajo de conocimiento que millones de personas hacen ahora detrás de computadoras” concluye Smith.
Como viene ocurriendo a menudo desde la masificación de las inteligencias artificiales desde hace poco más de un año, cada vez que un referente o un medio importante realiza un vaticinio apocalíptico sobre IA y empleabilidad, emerge nuevamente la psicosis y la resistencia a este avance en la tecnología.
Esto es un error principalmente por cuatro razones:
1° La IA va a eliminar empleos pero creará nuevos: No hay que ser ingenuos. Como todo avance tecnológico, uno de los propósitos de la IA es optimizar las labores humanas. Algunos oficios que conocemos actualmente podrían desaparecer o modificarse sustancialmente; pero también surgirán nuevas profesiones.
Si no nos adaptamos a los cambios, nuestros empleos si corren peligro, por ello es preciso actualizarse y capacitarse. Y, en este sentido, los gobiernos tienen una responsabilidad muy importante: desde generar un mindset basado en la evolución y adaptación al cambio desde las bases del sistema educativo hasta las políticas de capacitación direccionadas a adultos mayores y personas de mediana edad; además de fomentar la inserción laboral en todos los niveles.
2° La IA existe hace más de 80 años: Siempre ha estado en evolución permanente, pero su aplicación siempre estuvo reservada al sector privado. Hace décadas que empresas como Santex desarrollan soluciones basadas en IA para otras empresas y gobiernos, las cuáles seguramente tuvieron un impacto en las fuentes de empleo, pero que pocos advirtieron. Los nuevos productos de IA para consumidores, “B2C” podríamos decir, y su objetivo es simplificar tareas cotidianas para la gente común. Son más bien una herramienta que ayuda a quienes se desempeñan en generar contenidos; entre otras cosas.
El mayor desafío que plantea es a quienes deben evaluar a las personas que hacen uso de esta herramienta en el día a día; aunque tampoco hará peligrar sus posiciones.
3° Las habilidades diferenciales de los humanos no pueden ser reemplazadas por AI: El informe “Global Risk Report 2024” elaborado por el Foro Económico Mundial, resaltó varias competencias interpersonales como las más demandadas y, en consecuencia, las que permiten a quienes las poseen obtener mayores ingresos. El principal aprendizaje del estudio es que habilidades humanas como el pensamiento estratégico, capacidad de negociación, de persuasión, de presentación, pensamiento crítico, innovación, resiliencia y la inteligencia emocional no pueden ser emulados por la IA. En sintonía con dicha entidad, un análisis de LinkedIn de sus 1.000 millones de usuarios globales determinó que la habilidad más demandada para tener ahora mismo es la “adaptabilidad”. La segunda de la lista es la “comunicación”, para cerrar un Top 10 de habilidades blandas que están fuera del alcance de la IA. Si estás buscando que la AI defina tu pensamiento crítico, ese no es su uso. Vos tenés que desafiar a tu mente, ponerla en práctica y aprovechá la IA para lo que sirve realmente.
4° En el siglo XXI las empresas, además de hacer negocios, buscan aportar valor social: Si bien hay excepciones, las corporaciones modernas se alejaron del estereotipo cinematográfico basado en los grandes campeones de la industria del siglo XIX. Las empresas de hoy saben que no pueden ser sustentables económicamente en sociedades pobres, por ello buscan integrarse armónicamente como un ecosistema, midiendo permanentemente que su impacto sea siempre positivo o al menos neutral. Y todo lo que refiere a IA no es una excepción. Este es el concepto de shared value que propone Michael Porter.
Como ocurre en todas las industrias modernas, la regulación busca adecuarse a lo que ya está pasando y el compromiso ético de las empresas toma un rol sustancial en esta materia. En este punto, la ética empresarial se posiciona como un factor crítico. Y es muy importante la voz de los referentes en cada temática para guiar esta conversación.
Desde Santex, por ejemplo, promovimos la formación de Liga del Bien de la IA, un movimiento formado por un equipo interdisciplinario de especialistas de la academia, el sector privado y el tercer sector, que busca apoyar el debate ético y la difusión de ideas para un desarrollo regulatorio acorde a valores humanos universales.
Desde allí hemos desarrollado un documento de Autoevaluación en materia de IA, que propone compromisos éticos y establece un vocabulario compartido sobre valores fundamentales.
Si le perdemos el miedo y la aprovechamos para potenciar lo que hacemos en nuestros trabajos, para nuestros equipos, empresas y para agilizar procesos, la Inteligencia Artificial representa una oportunidad para redefinir los roles de los seres humanos en la economía y amplificar sus capacidades.
Recordemos que la humanidad ha atravesado otras tres revoluciones tecnológicas y, a pesar de la aparición de tecnologías que podían resolver el trabajo que hacían varias personas, el nivel de empleabilidad se ha mantenido constante; más allá de la aceleración del crecimiento poblacional.
Todos los grandes cambios generan mucha incertidumbre en primera instancia. Lo importante en esta oportunidad, como en todas las anteriores, es que los aprovechemos para potenciarnos como humanidad; no buscando que la tecnología nos reemplace sino viéndola como lo que es: una herramienta para maximizar nuestras posibilidades.
Santex es una empresa tecnológica global, con 25 años de experiencia y presencia en 100 ciudades en 18 países de todo el mundo. Se especializa en el desarrollo de software a medida, implementando soluciones basadas en Inteligencia Artificial, con el objetivo de aprovechar la tecnología para mejorar los procesos, automatizar tareas y marcar una diferencia competitiva. Tiene expertise en diversas industrias, como alimentos y bebidas, salud, banca, tecnología, manufactura retail y demás.
Además, tiene un fuerte compromiso con las prácticas empresariales sostenibles: en 2020 obtuvo la certificación como empresa B y ha sido carbono neutral durante 3 años consecutivos.
En 2022 Santex redefinió su estrategia de responsabilidad social al fundar la Fundación Tecnología con Propósito, una organización sin fines de lucro que busca mejorar la calidad de vida de las personas a través de programas de educación e inclusión tecnológica. Y en 2023 recibió el premio Nuevo Paradigma Empresario otorgado por AmCham en el marco de sus Premios Ciudadanía Empresaria, por su visión de marcar el camino en lo que respecta a innovación y colaborar con otras empresas a transformar su realidad a través de la tecnología.
CARTA DEL LECTOR
‘La decadencia en la conservación actual’
En una carta enviada a la dirección, bajo el título ‘LA DECADENCIA EN LA CONSERVACIÓN ACTUAL’, Juan Antonio Lorenzani, presidente Fundación Fauna Argentina, señala:
Cuando la cámara es más importante que el bienestar animal!!
El Diagnóstico de la Improvisación:
El pasado sábado, nuestro equipo dedicó horas de observación silenciosa a un juvenil de lobo de dos pelos (18 meses de edad )con una tanza al cuello en el asentamiento de la escollera Sur.. Rescatar a un ejemplar con tal umbral de alerta requiere estrategia, invisibilidad y un respeto absoluto por el entorno, valores que hoy parecen estar en extinción.
24 horas después, ese trabajo de paciencia fue pisoteado por un oportunista e irresponsable. Este advenedizo ( el de la foto) irrumpió en el sector como un "saltimbanqui" para cortar otro suncho,moviéndose sin el menor cuidado ni protocolo , perjudicando el trabajo del día anterior.Es la imagen viva de la decadencia: alguien que ignora que la presencia humana desmedida es el factor que más estresa y espanta a la fauna.
La realidad del rescate:
Desde que diseñamos la herramienta corta-suncho, la tarea se volvió una rutina técnica. No tiene misterio: un chimpancé entrenado podría cortar un suncho. Lo que no tiene cualquiera es la ética para no arruinar el trabajo ajeno por un minuto de lucimiento personal.
Cortar es simple; tener el criterio para saber cuándo NO intervenir es lo que define a un verdadero protector.
Cómplices de la farsa:
Hacemos responsable al Consorcio Portuario. Su silencio y su aval a estos "shows" mediáticos los hace cómplices de la degradación de la actividad. Preferir a improvisados por sobre especialistas con 44 años de experiencia es una señal inequívoca de la falta de rumbo institucional.
Conclusión:
Si su vocación es la de ser payaso o domador, le recomiendo que vaya a trabajar a un circo. La lobería es un santuario de resistencia, no el escenario para su decadente promoción personal.
Por Juan Antonio Lorenzani, Presidente Fundación Fauna Argentina
CARTA DEL LECTOR
‘Las Malvinas, fueron, son y serán argentinas’
En un nuevo aniversario del inicio de la denominada "Guerra de las Malvinas", el ex concejal Mario Rodríguez expresó -mediante una carta- su opinión de manera contundente. "Se cumplen 44 años del conflicto bélico de 1982, en el que 649 compatriotas dejaron su vida, 323 durante el hundimiento del Crucero General Belgrano y 326 en el archipiélago.
Como consecuencia del destrato al que fueron sometidos, y debido a la insensibilidad social del Estado ante el pozo depresivo en el que muchos veteranos cayeron luego de la guerra, la cantidad de soldados que fallecieron post conflicto a causa de suicidios, es de tal magnitud que puede compararse la guerra y la posguerra.
Por respeto a los que no han vuelto y a los que se quitaron la vida; a los que sufrieron enfermedades, traumas y trastornos post bélicos; a los ex combatientes y a los movilizados; en estas fechas tan dolorosas todos debemos actuar con máxima madurez y sensibilidad. Por ello, desde mi modesto lugar de ciudadano comprometido, hago un llamado a los distintos sectores a evitar declaraciones provocadoras, como las efectuadas por algunos en la sesión del HCD con motivo del recuerdo del 50 aniversario del golpe cívico - militar y el homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado.
Malvinas no es para los argentinos un mero diferendo territorial, como el que, por ejemplo, tuvimos con Chile, que se trataba de interpretar un tratado de límites.
El 16 de diciembre de 1965, por impulso del entonces presidente de la Nación Dr. Arturo Illia, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó, por abrumadora mayoría y sin ningún voto negativo, la Resolución 2065, en la cual reconoció formal y expresamente la existencia de la disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido sobre la cuestión de las Islas Malvinas, e instó a las partes a encontrar una solución pacífica a través de negociaciones bilaterales.
La mayoría de los sucesivos gobiernos argentinos protestaron, reclamaron la devolución, la negociación y el arbitraje, y se chocaron siempre con el rechazo prepotente del más fuerte.
La cuestión Malvinas está pendiente, como lo reconocen las Naciones Unidas y la mayoría aplastante de la comunidad internacional. Esto explica que la causa de Malvinas forme parte de nuestra identidad nacional. Por ello seguirá presente como una de las prioridades en nuestra política exterior mientras el conflicto no se resuelva. Todos los gobiernos lo deben entender así.
Se ha afirmado con razón que la dictadura utilizó un método inapropiado invocando una causa justa. El fin no justifica los medios. La Argentina democrática así lo reconoció desde 1983. El 2 de abril es el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra, no el Día de las Malvinas. Hubo jóvenes que dieron sus vidas y otros que volvieron al continente marcados para siempre. Que haya un día para el recuerdo y el homenaje es algo que va más allá del conflicto con el Reino Unido.
Delegar su solución a las generaciones futuras equivale a abandonar la causa. Lo que cabe es discutir en el marco de una Política de Estado cuáles son los métodos apropiados para imponer al Reino Unido la solución pacífica de la controversia, como lo exige el Derecho Internacional".
HONOR Y GLORIA ETERNA A LOS HÉROES. LAS MALVINAS FUERON, SON Y SERÁN ARGENTINAS.
CARTA DEL LECTOR
2 DE ABRIL: la llama viva de la Patria que no se apaga
Solicito la publicación de este análisis, confiando en el compromiso de su medio con la memoria de Malvinas, el debate público y la defensa del interés nacional y el desarrollo de nuestra querida Provincia de Buenos Ayres. Agradezco el espacio brindado, porque mantener viva esta causa es también mantener viva la conciencia de nuestra comunidad.
2 DE ABRIL: la llama viva de la Patria que no se apaga
Hay fechas que no pasan. Hay fechas que quedan latiendo en el corazón de un pueblo.
El 2 de abril de 1982 no es un recuerdo: es una herida abierta y, al mismo tiempo, una bandera en alto. Es el día en que la Argentina volvió a mirar al Sur y dijo, con la dignidad de los pueblos que no olvidan: las Malvinas son nuestras.
Ese día, jóvenes argentinos -obreros, estudiantes, hijos del pueblo- cruzaron el mar helado con más coraje que abrigo, con más amor a la Patria que recursos materiales. No fueron a una guerra por ambición: fueron a cumplir con una causa histórica, con una deuda de la Nación consigo misma.
Y allí, en ese suelo inhóspito, escribieron una de las páginas más profundas del honor argentino.
Hoy se intenta muchas veces reducir Malvinas a una derrota. Pero eso es no entender nada. Porque nuestros soldados no se rindieron: resistieron. Combatieron. Soportaron el hambre, el frío, el fuego enemigo y, muchas veces, el abandono. Lo que hubo fue un cese de fuego tras 74 días de combate, pero jamás una rendición del espíritu nacional.
El 2 de abril recuerda precisamente eso: el valor de quienes lucharon, de quienes quedaron en las islas y de quienes volvieron con cicatrices invisibles que aún hoy sangran.
El Estado argentino reconoce en esta fecha el sacrificio de los veteranos y caídos como un acto de entrega incomparable en defensa de la soberanía nacional. Pero el reconocimiento no alcanza si no va acompañado de memoria viva.
La Patria no estuvo sola. Malvinas no fue sólo Argentina. Fue América Hispana unida. Desde los rincones más humildes llegaron gestos que la historia oficial muchas veces silenció. La gesta de Malvinas generó un momento de solidaridad continental, como el caso de Perú, el aliado más comprometido en términos militares, que envió aviones y pilotos; y con Venezuela, Bolivia, Ecuador, México, Brasil, Cuba y otros países ofreciendo apoyo diplomático. Sin embargo, la unidad no fue total: Chile se alineó con Reino Unido, y otros países, como Colombia, se mantuvieron en una neutralidad que favoreció indirectamente a los británicos.
Más allá de sus gobiernos, los pueblos de América Hispana sabían que latía una verdad profunda: Malvinas no es una causa aislada. Es una causa continental.
Porque lo que se disputaba en el Atlántico Sur no era solo un territorio: era la dignidad de los pueblos frente a los restos del colonialismo.
Años después, la sangre de nuestros soldados fue reemplazada por la tinta de los despachos diplomáticos. Los llamados Acuerdos de Madrid de 1989 y 1990, firmados durante el gobierno de Carlos Menem, marcaron un cambio profundo: se aceptaron condiciones que limitaron la capacidad argentina en el Atlántico Sur y consolidaron, de hecho, la posición británica.
Lo más grave: esos acuerdos no nacieron de un mandato popular ni fueron aprobados por el Congreso Nacional, sino de una lógica de subordinación que luego fue sostenida por distintos gobiernos, como el kirchnerismo y el macrismo.
Allí comenzó otra etapa: la de la “desmalvinización”, el intento de apagar la llama que el pueblo había encendido. Pero esa llama no se apagó.
Las Malvinas siguen siendo hoy una causa nacional y un mandato constitucional irrenunciable: la Argentina sostiene su soberanía sobre las islas y su recuperación como objetivo permanente.
Pero hay algo aún más profundo que lo jurídico. Malvinas es una causa espiritual. Es el punto donde la historia, la sangre y la esperanza se encuentran. Es la posibilidad de volver a pensarnos como comunidad organizada, como Nación y como parte de una Patria Grande que todavía espera su hora.
Porque cuando un pueblo recuerda a sus héroes, no mira al pasado: se prepara para el futuro. Volveremos.
No desde la guerra. No desde el odio. No desde la revancha. Volveremos desde la conciencia nacional, desde la unidad de los pueblos hispanoamericanos, desde la decisión política de ser libres y soberanos.
Volveremos cuando entendamos que Malvinas no es sólo un territorio: es una causa que nos obliga a estar a la altura de nuestra propia historia.
Este 2 de abril no es un día de derrota. Es un día de memoria, de dignidad y de compromiso. Porque hay algo que ningún imperio puede ocupar ni quebrar: el corazón de un pueblo que no se rinde y que sabe que volverá.
Luis Gotte
Mar del Plata

