País
La inseguridad supera a la inflación entre los temas que preocupan a los argentinos
8 de julio de 2024
El Observatorio de Seguridad de Verisure revela que quienes residen en AMBA la perciben como el principal problema tanto del país como de la localidad que habitan y que, a su vez, la zona está más peligrosa con respecto a un año atrás por falta de medidas políticas.
Para entender por qué se enmarca a la inseguridad como un problema es necesario analizar las principales inquietudes que afectan a la sociedad. A pesar de los cambios en la foto político-económica durante el primer semestre de gestión del nuevo Gobierno, el 71% de los 300 encuestados por la consultora CIO para el Observatorio de Seguridad de Verisure indica que la inseguridad es el principal problema del país y tan solo un 4% menos opina que la inflación debiera ocupar el primer puesto. Algo similar sucede con la corrupción (46%) versus el desempleo (43%).
En los últimos puestos de este podio se ubica el narcotráfico con el 22% y el sistema educativo completa el ranking con el 19% evidenciando la complejidad del actual panorama. La clase media alta es el segmento que menos piensa a la inseguridad como uno de los problemas fundamentales en contraposición a la clase media baja, los más afectados.
Aquellos que consideran a la inseguridad como un problema esencial a solucionar en el país (71% de la muestra) pero, residen en un departamento tienen menos temor (66%) a diferencia de quienes viven en una casa. Y entre las personas con hijos menores a 18 años aumenta la preocupación al 77%.
«Desde el Observatorio de Seguridad procesamos la información de nuestro porfolio de clientes en hogares y pequeños comercios para mejorar nuestros recursos, pero, nos pareció apropiado tomar una muestra, con un 50% de mujeres y un 50% de hombres que vivan en Capital Federal, zona Norte, Sur y Oeste y dividirlos en tres grupos etarios: de 18 a 35 años, de 36 a 45 y mayores de 46 años para comprender en detalle las inquietudes de la sociedad y ofrecer soluciones más específicas”, comenta Carlos Beltrán Rubinos, director de Operaciones en Verisure Alarmas.
Las principales problemáticas que afectan a hombres y mujeres mayores de 18 años tienen que ver en un 73% con la escasa seguridad en las calles. Los encuestados en GBA Oeste son los que, en gran cantidad, identifican como principal dificultad a la inseguridad en las calles e incluso, son los que más sienten que su localidad está menos segura respecto a un año atrás.
En concordancia con la vía pública, le sigue la falta de limpieza y el mal estado de las veredas en un 48% y cinco puntos por debajo la inseguridad en los domicilios. Por último, el desorden en el tránsito se lleva el 32% de la atención y la alta rotación por alquileres temporarios que favorece a la circulación constante de personas, sin identificar quiénes son y dónde viven es señalada por un 16% de los encuestados.
Según datos del Observatorio de Seguridad de Verisure, casi 70 avisos a la Central Receptora de Alarmas fueron detectados por los dispositivos de Verisure debido a intrusiones no deseadas durante la primera parte de 2023; 50 avisos en los que, mediante un pulsador, la persona llamó de urgencia a la CRA diciendo su palabra de coacción para recibir asistencia de inmediato y 80 veces se activó el botón de SOS pidiendo una ambulancia, auxilio por violencia de género, por intrusiones a la propiedad o enviando señales de socorro desde la aplicación My Verisure. Comparado con el año anterior, tanto las intrusiones como los casos de SOS se multiplicaron en lo que va del 2024.
Asimismo, el 65% de los interrogados considera que la localidad donde habita está más insegura que el año pasado. Algunas de las causas son la falta de medidas políticas efectivas para combatir la inseguridad (72%), la necesidad de más personal policial que esté entrenado (64%), el desempleo (51%) y la falta de urbanización e iluminación (25%).
La inseguridad por niveles socioeconómicos
Si bien la preocupación por la inseguridad es transversal a toda la sociedad, el estudio revela que su impacto se siente con mayor fuerza en los sectores socioeconómicos más bajos. Para comprender esta dinámica, es importante conocer sus diferencias entre los grupos: ABC1 (alto), C2 (medio alto), C3 (medio típico), D1 (medio bajo), D2/E (bajo).
Mientras que un 66% del segmento ABC1 identifica a la inseguridad como una problemática nacional y específica de su localidad, en el nivel D2/E esta impresión incrementa de manera que, un 75% lo considera una problemática de todo el país. Esta diferencia pone en evidencia la vulnerabilidad que experimentan los sectores con menores recursos frente a la problemática en cuestión.
Cuando el análisis se enfoca en las calles locales se observa que los segmentos ABC1 y D1, muestran niveles similares, alejándose del resto de los grupos. En contraste, el segmento D2/E se destaca por una mayor sensibilidad a los cambios en su entorno, siendo quienes perciben con mayor intensidad que su localidad se volvió más insegura en el último año.
A diferencia de otras categorías, atribuye la inseguridad a factores como la falta de presencia policial, la falta de urbanización y el desempleo, en vez de considerarla solo como consecuencia de la falta de medidas políticas.
Percepción de inseguridad por edades
El rango etario más joven consultado integra las edades de 18 a 35 años y el 70% está de acuerdo en que la inseguridad es el principal problema del país. Luego, se encuentra la inflación, seguida por la corrupción y el desempleo, el narcotráfico y el sistema educativo.
Los encuestados de entre 36 a 45 años opinan que la inflación es el problema mayor continuando por la inseguridad y el desempleo como los temas más angustian. La corrupción se u tres puntos abajo y tanto el narcotráfico como el sistema educativo se posicionan en los últimos lugares.
El 76% de los mayores a 46 años confirman ser los más abrumados por la inseguridad y comparten la opinión con los más jóvenes poniendo a la inflación en segundo plano. Por su parte, la corrupción, el desempleo y el narcotráfico se posicionan en los últimos lugares coincidiendo con los otros grupos analizados en que el sistema educativo queda delegado en el último puesto.
“Medir el sentimiento de inseguridad no se trata solo de recopilar estadísticas, sino de escuchar las voces de la ciudadanía y entender sus necesidades. En este sentido, contar con un sistema de alarmas integral e inteligente es crucial para brindar tranquilidad y protección a hogares y comercios, permitiéndole a las personas recuperar la sensación de control y seguridad en su entorno”, afirma Beltrán Rubinos.
La inseguridad sin género
No existen diferencias significativas entre mujeres y hombres en la percepción del aumento de la inseguridad, pero, los varones son los que más se inquietan por el tema ya que respondieron en un 70 % por sobre las mujeres. En cuanto a los factores que contribuyen a que una ciudad sea menos segura, lo acreditan a la falta de medidas políticas, a la carencia de autoridades en las calles con entrenamiento adecuado para asistir a las personas, también lo acreditan al desempleo y a la falta de iluminación, como a la no urbanización en algunas zonas.
Al preguntarles acerca de los principales inconvenientes de la localidad en dónde residen, ambos coinciden en la inseguridad en las calles, aunque, entre mujeres aumenta levemente, la percepción de inseguridad en los domicilios. LATAM vs. Europa
La amplia presencia de Verisure en países de Latinoamérica y Europa, le permite realizar un análisis integral sobre el sentimiento de seguridad en ambos continentes y así, comprender las diferentes dimensiones para desarrollar soluciones innovadoras que se adapten a las necesidades específicas de cada contexto.
Índice de la tranquilidad
El indicador se calcula gracias a un estudio que toma en cuenta la relevancia que tiene para las personas sufrir una intrusión y sus posibilidades. Se establecen niveles que oscilan entre 0 (ninguna preocupación) a 200 (máxima preocupación).
- En cuanto a la percepción de seguridad en el hogar, se evidencia una clara diferencia entre países de Latam y del sur de Europa, donde el desvelo es mayor, liderado por Italia, Chile, Argentina, Perú y Francia. En contraste, los países nórdicos como Finlandia, Noruega y Suecia, junto con Alemania y Reino Unido, muestran los niveles más bajos. En Latinoamérica, Chile lidera el ranking, mientras que Brasil es el país con menor nivel de inquietud.
- Francia, está en el TOP 5 de países donde más preocupación existe, y donde el año pasado se registró un aumento del 7%. Por su parte, Argentina, en el TOP 3, mantiene su nivel respecto a 2022.
- En Europa, los asaltos son la principal desazón, especialmente los robos fuera del hogar, que experimentaron un aumento en el último año. En contraste, la preocupación por la ocupación de viviendas se concentra principalmente en el sur de Europa, afectando al 53% de los españoles.
Un sobrevuelo por Argentina
El Observatorio de Seguridad de Verisure realizó un análisis de los primeros seis meses de 2024 para entender las locaciones más afectadas por la inseguridad en el país y los barrios más calientes, como también los días y horarios “preferidos” para el delito.
- Los cinco barrios con mayor cantidad de situaciones de peligro se dieron en Palermo con casi el 20% de incidentes detectados por la CRA; cerca del 7% en Balvanera, el 8% en Recoleta y tanto en Villa Urquiza como en Barracas con un 5% aproximadamente por cada plaza.
- Lunes, sábado y viernes son considerados los más peligrosos para los negocios en la Ciudad de Buenos Aires a las 4 am, 12 pm, 17 pm y 9 pm.
- El termómetro en hogares marca que martes, sábado y lunes a las 2, 4 pm y 1 am.
- La Plata registra sábado, domingo y lunes como los días con más incidentes en hogares y comercios, pero, en distintos horarios. 9 pm, medianoche y 5 am son los momentos más propensos en hogares y en comercios, durante la madrugada.
- Córdoba coincide con La Plata en que la madrugada es la franja con más incidentes en comercios, aunque, los días más críticos son lunes, miércoles y domingo. En hogares, lunes, miércoles y viernes a las 8 pm, 1 pm y hasta las 3.
- Mendoza no indica inconvenientes durante el día ni por la tarde en hogares ya que la madrugada es el momento con mayor cantidad de incidentes y, especialmente, martes, jueves y domingos.Los comercios tampoco registran incidentes durante el día sino a las 6 pm, 9 pm y 3 am..
- Rosario es un caso similar a Mendoza dado que en residencias se registran incidentes a la medianoche, 8 pm y 4 am, los lunes, sábado y domingo. En comercios, a las 7 pm y durante la franja de 2 a 4 am los martes, miércoles y domingo.
- En Costa Atlántica, Mar del Plata es la localidad más perjudicada. Martes, miércoles y domingo se anotan como los días más propensos a las 7 pm, 11 pm y 2 am, en residencias. En negocios, jueves, sábado y domingo a las 8 pm, y entre las 3 y 5 am.
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Envían ayuda humanitaria a Colombia
El devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia y dejó un saldo trágico de al menos 111 muertos (según el último parte oficial) activó los reflejos diplomáticos de la Casa Rosada. Ante la magnitud del desastre, el gobierno de Javier Milei entabló contacto inmediato con la gestión del recién asumido presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, para poner a disposición los recursos del Estado argentino y coordinar un eventual operativo de asistencia humanitaria.
Las gestiones se canalizaron a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, bajo la conducción de Pablo Quirno, según precisó Infobae. Altas fuentes del Ejecutivo confirmaron que la intención de la diplomacia nacional es obtener un diagnóstico de primera mano sobre la situación en las zonas más golpeadas, especialmente en el departamento del Chocó, donde se ubicó el epicentro. Una vez que las autoridades colombianas definan sus urgencias tras la declaración del estado de emergencia por desastre nacional, la Argentina definirá el volumen y las características de la ayuda a despachar.
Para llevar a cabo esta tarea, el oficialismo ya cuenta con un modelo de acción probado recientemente. A fines de junio, frente a un sismo de características destructivas similares que castigó a Venezuela, la Cancillería articuló un despliegue rápido que involucró el envío de aviones de las Fuerzas Armadas, médicos, personal militar y toneladas de insumos básicos como carpas, colchones y kits de supervivencia. En los pasillos de la Casa de Gobierno dan por descontado que, de ser necesario, se replicará este mismo andamiaje logístico para socorrer a la población damnificada en territorio colombiano.
El desastre natural irrumpió en un momento clave para la relación bilateral. La catástrofe ocurrió apenas un puñado de días después de que Javier Milei viajara a la ciudad de Cali para presenciar la toma de posesión de De la Espriella. La llegada al poder del dirigente de Defensores de la Patria, tras vencer en los comicios a Iván Cepeda, marcó el final de la extensa tensión diplomática que Buenos Aires mantuvo con el saliente Gustavo Petro, abriendo una nueva etapa de sintonía ideológica.
La administración libertaria concibe a este nuevo gobierno colombiano como una pieza fundamental para la conformación de un bloque regional de derecha, con una política exterior fuertemente alineada a los intereses de los Estados Unidos. Esta cercanía quedó plasmada durante la reciente gira de Milei, donde no solo ratificó el rumbo conjunto, sino que ofreció la experiencia argentina en materia de Seguridad, respaldada por la vasta trayectoria que la actual ministra Alejandra Monteoliva forjó trabajando en aquel país.
Ese puente político fue ratificado en las últimas horas por la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich. La legisladora fue la primera voz de peso del oficialismo en solidarizarse públicamente con la tragedia, enviando un mensaje directo a De la Espriella en el que reafirmó la voluntad de fortalecer los lazos de ayuda mutua entre ambas naciones en este momento crítico.
El alineamiento estratégico que busca consolidar Milei en la región encontró su eco inmediato en Washington. En un movimiento coordinado que refleja el nuevo mapa político continental, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, confirmó que el presidente Donald Trump sigue de cerca las consecuencias de la crisis y garantizó que su administración está lista para respaldar al pueblo colombiano y apuntalar a su nuevo jefe de Estado en su primera gran prueba de fuego.
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El 78% de los hogares está entre la clase media baja y la pobreza
Casi ocho de cada diez familias tienen ingresos inferiores al promedio nacional de $2,8 millones mensuales. La clase baja no pobre es el sector más numeroso y sólo el 22% de los hogares integra los estratos medio alto y alto.
El ingreso promedio de los hogares argentinos alcanzó los $2.800.000 netos mensuales durante el primer trimestre de 2026, pero esa cifra está lejos de representar la realidad económica de la mayoría de las familias. Por el contrario, el 78% de los hogares gana menos que ese promedio, una fotografía que muestra hasta qué punto la estructura social argentina se concentra actualmente en los estratos medios bajos y bajos.
Los datos surgen de un informe de la Fundación Encuentro, elaborado sobre información de la consultora W, que divide a la población en cinco grandes niveles socioeconómicos. La distribución deja una pirámide con una base particularmente amplia: casi ocho de cada diez hogares se encuentran entre la clase media baja, la clase baja superior no pobre y la pobreza.
La particularidad es que sólo dos sectores, que en conjunto representan el 22% de los hogares, tienen ingresos superiores al promedio nacional de $2,8 millones. La explicación está en la propia distribución: un grupo minoritario con ingresos considerablemente más elevados empuja hacia arriba la media estadística, aunque la gran mayoría se encuentre bastante por debajo.
Cuánto hay que ganar para pertenecer a cada clase social
En la cima de la pirámide aparece la clase alta, que representa apenas al 5% de los hogares. Para ingresar a ese segmento se requieren al menos $7,5 millones mensuales.

Inmediatamente debajo se encuentra la clase media alta (C2), integrada por el 17% de los hogares, cuyo piso se ubica en torno a los $4 millones mensuales.
Esos son los únicos dos grupos cuyos ingresos superan el promedio nacional.
La clase media baja, en cambio, representa otro 26% de los hogares y tiene como referencia un ingreso mínimo de $2,2 millones por mes.
El segmento más numeroso de toda la estructura social argentina es el denominado D1, o clase baja superior no pobre, que reúne al 31% de los hogares. El ingreso mínimo mensual para este estrato se ubica en $1,4 millones.
Finalmente, en el escalón más vulnerable aparece un 21% de hogares en situación de pobreza, con ingresos mensuales de alrededor de $900.000.
De esta manera, la estructura queda distribuida de la siguiente forma: 5% de clase alta, 17% de clase media alta, 26% de clase media baja, 31% de clase baja no pobre y 21% de hogares pobres.
La fotografía resulta particularmente significativa porque la clase media baja y los dos estratos inferiores concentran por sí solos al 78% de las familias argentinas.
Por qué $2,8 millones no representan al hogar argentino típico
El ingreso promedio puede ofrecer una imagen engañosa cuando existe una marcada desigualdad en la distribución.
Aunque estadísticamente los hogares argentinos reciben en promedio $2,8 millones mensuales, la mayor parte de ellos está por debajo de esa cifra. Los ingresos considerablemente superiores de la clase alta y la clase media alta elevan el promedio general.
Así, los $2,8 millones describen mejor la situación económica de una minoría que la de la mayoría de las familias.
Ese fenómeno también permite comprender algunas de las dificultades que atraviesa el consumo masivo. Si bien la inflación mostró una desaceleración y los salarios reales comenzaron a recuperar terreno, la recomposición todavía no alcanza para devolver el gasto de buena parte de las familias a los niveles anteriores a la crisis.
“La concentración de los ingresos por debajo del promedio ayuda a explicar por qué el consumo masivo sigue deprimido, aun cuando las variables macroeconómicas vienen mejorando: la inflación se desaceleró y los salarios reales comenzaron a recomponerse. Sin embargo, es precisamente ese 78% de los hogares el que presenta una mayor propensión al consumo”, señaló el informe.
La cuestión resulta determinante porque son justamente los sectores medios bajos y bajos los que destinan una proporción mayor de sus ingresos al consumo cotidiano. Cuando sus recursos pierden poder de compra, el impacto se traslada rápidamente a supermercados, comercios y otros rubros de consumo masivo.
La situación es diferente entre la clase alta y la media alta, cuyo gasto depende menos directamente de las oscilaciones salariales y ya muestra señales de normalización.
Del control de gastos a “comer menos y peor”
El deterioro del poder adquisitivo, sin embargo, modificó los hábitos prácticamente en todos los estratos sociales.
El director de la consultora W, Guillermo Olivetto, explicó durante un evento de la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado (CEIM) que el ajuste atraviesa a todos los niveles socioeconómicos, aunque con intensidades y consecuencias muy diferentes.
Entre los hogares de mayor poder adquisitivo, la estrategia pasa por controlar gastos y revisar costos fijos, entre ellos seguros y prepagas. También se reducen salidas, recitales, viajes y suscripciones a aplicaciones, mientras aumenta la búsqueda de promociones y descuentos. A eso se suma una menor capacidad de ahorro.
Más abajo en la pirámide aparecen las familias cuyos ingresos se destinan fundamentalmente a cubrir alimentación, servicios e impuestos.
En esos hogares se intenta evitar el endeudamiento con tarjetas de crédito y se eliminan viajes, espectáculos y salidas. Los denominados “gustos” y los consumos considerados prescindibles quedan postergados y las promociones dejan de representar una oportunidad ocasional para convertirse en una herramienta habitual para administrar el presupuesto.
La situación es aún más delicada entre las familias que deben “hacer malabares para llegar a fin de mes”. Allí, cualquier gasto inesperado puede desestabilizar las cuentas del hogar.
Las compras se concentran casi exclusivamente en productos con descuento y aumenta el uso de deuda para cubrir faltantes de ingresos o “tapar baches”.
En los sectores de menores recursos, el ajuste alcanza directamente a la cantidad y calidad de los alimentos.
Según el relevamiento presentado por Olivetto, en algunos hogares “se come menos y peor”, incluso con una reducción de la cantidad de comidas diarias.
También cambia la composición de la dieta. La carne vacuna es sustituida por pollo, determinadas verduras dejan paso a productos más económicos como la harina y la leche líquida puede ser reemplazada por leche en polvo.
Frente a ese escenario y al analizar las perspectivas del mercado de consumo, Olivetto sintetizó: “Es lo que hay”.
Los cambios también se observan en el lugar y la manera en que compran los argentinos.
Esteban Cagnoli, CEO de Worldpanel by Numerator, sostuvo que “el consumidor se muestra cada vez más selectivo y prioriza los canales de cercanía”. Según explicó, esa elección no responde solamente a la comodidad, sino también a una estrategia para evitar compras impulsivas y limitar el gasto a una canasta más reducida.
La consultora Scentia, por su parte, planteó que una continuidad en la desaceleración de la inflación acompañada por una recuperación de los salarios podría permitir cierta mejora del consumo masivo. Sin embargo, proyectó que avanzaría aproximadamente a la mitad del ritmo del Producto Bruto Interno y se movería en una banda de entre -1% y +1%.
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Terremoto en Colombia: Argentina se ofreció para brindar ayuda
El Gobierno del presidente Javier Milei, a través de su canciller, Pablo Quirno, ofreció ayuda a Colombia tras la tragedia provocada por el terremoto en el país cafetero.
Además de enviarle un saludo a la distancia al pueblo colombiano, según reveló la agencia Noticias Argentinas, Quirno manifestó, vía redes sociales, “la disposición de la Argentina para brindar la asistencia que resulte necesaria”.
“Nos encontramos en contacto con las autoridades colombianas, a quienes hemos transmitido la disposición de la Argentina para brindar la asistencia que resulte necesaria”, sostuvo el funcionario nacional.
“Asimismo, mantenemos comunicación con nuestra representación consular y, hasta el momento, no se registran ciudadanos argentinos entre las víctimas”, agregó.
Por eso, “expresamos nuestra solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Colombia ante el terremoto ocurrido hoy, y hacemos llegar nuestras condolencias a las familias de las víctimas y nuestra solidaridad a todos los afectados. Nuestro abrazo a todo el pueblo colombiano en este difícil momento”, completó.
El terremoto fue de magnitud 7,4, se dio en el oeste del país y afectó a distintos departamentos del territorio, dejando, al menos, 111 personas fallecidas, 87 heridas y 1.575 viviendas afectadas.
Por último, el canciller argentino dejó datos de contacto para ciudadanos argentinos en Colombia.
Los mismos son: Teléfono +57 601 288 0900/Celular de emergencia +57 316 875 9292/Correo electrónico [email protected]

