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‘Un paro a base de piedrazos, de extorsión y amenazas, no es un paro’
9 de mayo de 2024
El Gobierno nacional rechazó hoy el paro general que lleva adelante la CGT, el segundo desde la asunción de Javier Milei en diciembre pasado, y aseguró que hubo hechos de violencia para impedir que los empleados lleguen a sus lugares de trabajo. Además, habló de dirigentes gremiales “que hace 40 años que viven del esfuerzo de los demás” y afirmó que la gestión actual tiene “más paros que leyes” sancionadas.
“Es un paro absolutamente inentendible si es que uno busca buscarle una explicación por fuera de que es un paro político. Un paro a base de piedrazos, a base de extorsión y amenazas no es un paro, es simplemente un día donde vemos la consecuencia de un esquema sindical que claramente ha quedado en otro tiempo”, afirmó el vocero presidencial, Manuel Adorni, durante su habitual conferencia de prensa en la Casa Rosada.
El funcionario afirmó que “hubo esquinas donde los colectiveros fueron agredidos a piedrazos y pincharon neumáticos con clavos”, y dijo que “hubo fuerzas de choque del sindicato de Camioneros evitando que los trabajadores puedan ingresar a las fábricas en Pacheco, Mataderos y San Martín”.
“Qué difícil medir el acatamiento cuando no te dejan llegar al lugar de trabajo y además juegan con el miedo de la gente y de los empresarios a través de la violencia y del amedrentamiento”, añadió.
Adorni comenzó su conferencia de prensa agradeciendo “a todos los argentinos que desde muy temprano como ustedes y como yo están trabajando, entre ellos a los trabajadores de colectivos, de Fly Bondi, los policías, los médicos, los trabajadores rurales, comerciantes, freelance, docentes particulares, monotributistas y cuentapropistas que se ganan su día trabajando como corresponde”.
Asimismo, afirmó que hasta esta mañana habían recibido 1.932 llamados a la línea 134, el sistema habilitado para denunciar extorsiones por parte de gremios y organizaciones sociales.
Antes de las pregunas, el vocero dedicó un extenso párrafo para criticar a los dirigentes sindicales: “Son expresiones de personas que hacen 20, 30 o 40 años viven del esfuerzo de los demás y no del esfuerzo propio. Hay por ejemplo algunos de ellos que están hace 30 años en le poder. Hay uno que fue menemista, kirchnerista de Néstor, kirchnerista de Cristina, peronista del peronismo de turno. Y hoy, mientras que un millón de trabajadores quedan varados por el paro de su gremio, él se mueve en un Audi A5″.
“Hay otro que es líder gremial desde 1992 que dijo: ‘Durante los 4 años de Alberto Fernández, jamás hubo un proyecto en contra de los trabajadores’. Recordarle a esta persona que Alberto Fernández dejó el poder con la mitad del país pobre, con el 55% de los trabajadores en negro y uno de los peores salarios del continente. Incluso tenemos uno de todos estos personaes que amenazó al ministro Caputo con tirarlo al Riachuelo. Estos son claramente los personales que cercenaron el progreso de los argentinos durante los últimos 25 años por lo menos”, siguió Adorni.
Respecto a la continuidad de la relación con la CGT, el portavoz reiteró que el Gobierno está “abierto al diálogo con todos los sectores”, aunque dijo que no coinciden “en absolutamente nada con estos personajes”. “El diálogo va a estar siempre abierto, estamos para conversar con todos los sectores. Pero la verdad es que este Gobierno tuvo más paros que leyes, hacen todo lo posible para no avanzar en el sentido que votó la gente. Es raro, una situación exótica”, aseveró.
El paro comenzó a las 0 de este jueves, y con el acatamiento de los gremios del transporte, se hizo sentir con fuerza en las primeras horas del día. Sin embargo, al menos en el AMBA, muchos comercios abrieron sus puertas con normalidad e, incluso, algunas líneas de colectivo funcionaban.
Tras ratificar que les descontarán el día a los empleados públicos que hayan adherido a la medida, Adorni ratificó que no habrá cambios en la intención de reforma laboral que impulsa el Gobierno a través de la Ley Bases.
“Creer que el sindicalismo tal como está ha sido un beneficio para los trabajadores es raro. Estás con un salario destruido, una informalidad récord, empresarios que hasta no hace mucho no querían contratar un empleado ni de casualidad. El sindicalismo, tal como lo conocemos, no tiene mucha razón de ser en términos de representar a los trabajadores. Ni hablar de otros detalles que se pueden discutir sobre cómo funciona el esquema sindical en Argentina”, sostuvo.
Adorni también fue consultado sobre la amenaza que hizo el secretario general de la seccional oeste de la Unión Ferroviaria, Rubén “Pollo” Sobrero, quien advirtió que si no obtenían “respuestas”, lo que seguía era un paro de 36 horas.
“No entiendo cuál es la respuesta que están esperando para decidir una acción así. No se entiende las razones de este paro, menos vamos a interpretar qué pretenden de nosotros amenazando con un paro de 36 horas, sin entender muy bien que a los que perjudican es a los que más necesitan trabajar y tener su día lo más normal posible. Es un atentado contra el bolsillo y contra la libertad de la gente. Un paro de cualquier índole en la situación actual de la Argentina es absolutamente descabellado”, subrayó. Seguir leyendo
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Envían ayuda humanitaria a Colombia
El devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia y dejó un saldo trágico de al menos 111 muertos (según el último parte oficial) activó los reflejos diplomáticos de la Casa Rosada. Ante la magnitud del desastre, el gobierno de Javier Milei entabló contacto inmediato con la gestión del recién asumido presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, para poner a disposición los recursos del Estado argentino y coordinar un eventual operativo de asistencia humanitaria.
Las gestiones se canalizaron a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, bajo la conducción de Pablo Quirno, según precisó Infobae. Altas fuentes del Ejecutivo confirmaron que la intención de la diplomacia nacional es obtener un diagnóstico de primera mano sobre la situación en las zonas más golpeadas, especialmente en el departamento del Chocó, donde se ubicó el epicentro. Una vez que las autoridades colombianas definan sus urgencias tras la declaración del estado de emergencia por desastre nacional, la Argentina definirá el volumen y las características de la ayuda a despachar.
Para llevar a cabo esta tarea, el oficialismo ya cuenta con un modelo de acción probado recientemente. A fines de junio, frente a un sismo de características destructivas similares que castigó a Venezuela, la Cancillería articuló un despliegue rápido que involucró el envío de aviones de las Fuerzas Armadas, médicos, personal militar y toneladas de insumos básicos como carpas, colchones y kits de supervivencia. En los pasillos de la Casa de Gobierno dan por descontado que, de ser necesario, se replicará este mismo andamiaje logístico para socorrer a la población damnificada en territorio colombiano.
El desastre natural irrumpió en un momento clave para la relación bilateral. La catástrofe ocurrió apenas un puñado de días después de que Javier Milei viajara a la ciudad de Cali para presenciar la toma de posesión de De la Espriella. La llegada al poder del dirigente de Defensores de la Patria, tras vencer en los comicios a Iván Cepeda, marcó el final de la extensa tensión diplomática que Buenos Aires mantuvo con el saliente Gustavo Petro, abriendo una nueva etapa de sintonía ideológica.
La administración libertaria concibe a este nuevo gobierno colombiano como una pieza fundamental para la conformación de un bloque regional de derecha, con una política exterior fuertemente alineada a los intereses de los Estados Unidos. Esta cercanía quedó plasmada durante la reciente gira de Milei, donde no solo ratificó el rumbo conjunto, sino que ofreció la experiencia argentina en materia de Seguridad, respaldada por la vasta trayectoria que la actual ministra Alejandra Monteoliva forjó trabajando en aquel país.
Ese puente político fue ratificado en las últimas horas por la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich. La legisladora fue la primera voz de peso del oficialismo en solidarizarse públicamente con la tragedia, enviando un mensaje directo a De la Espriella en el que reafirmó la voluntad de fortalecer los lazos de ayuda mutua entre ambas naciones en este momento crítico.
El alineamiento estratégico que busca consolidar Milei en la región encontró su eco inmediato en Washington. En un movimiento coordinado que refleja el nuevo mapa político continental, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, confirmó que el presidente Donald Trump sigue de cerca las consecuencias de la crisis y garantizó que su administración está lista para respaldar al pueblo colombiano y apuntalar a su nuevo jefe de Estado en su primera gran prueba de fuego.
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El 78% de los hogares está entre la clase media baja y la pobreza
Casi ocho de cada diez familias tienen ingresos inferiores al promedio nacional de $2,8 millones mensuales. La clase baja no pobre es el sector más numeroso y sólo el 22% de los hogares integra los estratos medio alto y alto.
El ingreso promedio de los hogares argentinos alcanzó los $2.800.000 netos mensuales durante el primer trimestre de 2026, pero esa cifra está lejos de representar la realidad económica de la mayoría de las familias. Por el contrario, el 78% de los hogares gana menos que ese promedio, una fotografía que muestra hasta qué punto la estructura social argentina se concentra actualmente en los estratos medios bajos y bajos.
Los datos surgen de un informe de la Fundación Encuentro, elaborado sobre información de la consultora W, que divide a la población en cinco grandes niveles socioeconómicos. La distribución deja una pirámide con una base particularmente amplia: casi ocho de cada diez hogares se encuentran entre la clase media baja, la clase baja superior no pobre y la pobreza.
La particularidad es que sólo dos sectores, que en conjunto representan el 22% de los hogares, tienen ingresos superiores al promedio nacional de $2,8 millones. La explicación está en la propia distribución: un grupo minoritario con ingresos considerablemente más elevados empuja hacia arriba la media estadística, aunque la gran mayoría se encuentre bastante por debajo.
Cuánto hay que ganar para pertenecer a cada clase social
En la cima de la pirámide aparece la clase alta, que representa apenas al 5% de los hogares. Para ingresar a ese segmento se requieren al menos $7,5 millones mensuales.

Inmediatamente debajo se encuentra la clase media alta (C2), integrada por el 17% de los hogares, cuyo piso se ubica en torno a los $4 millones mensuales.
Esos son los únicos dos grupos cuyos ingresos superan el promedio nacional.
La clase media baja, en cambio, representa otro 26% de los hogares y tiene como referencia un ingreso mínimo de $2,2 millones por mes.
El segmento más numeroso de toda la estructura social argentina es el denominado D1, o clase baja superior no pobre, que reúne al 31% de los hogares. El ingreso mínimo mensual para este estrato se ubica en $1,4 millones.
Finalmente, en el escalón más vulnerable aparece un 21% de hogares en situación de pobreza, con ingresos mensuales de alrededor de $900.000.
De esta manera, la estructura queda distribuida de la siguiente forma: 5% de clase alta, 17% de clase media alta, 26% de clase media baja, 31% de clase baja no pobre y 21% de hogares pobres.
La fotografía resulta particularmente significativa porque la clase media baja y los dos estratos inferiores concentran por sí solos al 78% de las familias argentinas.
Por qué $2,8 millones no representan al hogar argentino típico
El ingreso promedio puede ofrecer una imagen engañosa cuando existe una marcada desigualdad en la distribución.
Aunque estadísticamente los hogares argentinos reciben en promedio $2,8 millones mensuales, la mayor parte de ellos está por debajo de esa cifra. Los ingresos considerablemente superiores de la clase alta y la clase media alta elevan el promedio general.
Así, los $2,8 millones describen mejor la situación económica de una minoría que la de la mayoría de las familias.
Ese fenómeno también permite comprender algunas de las dificultades que atraviesa el consumo masivo. Si bien la inflación mostró una desaceleración y los salarios reales comenzaron a recuperar terreno, la recomposición todavía no alcanza para devolver el gasto de buena parte de las familias a los niveles anteriores a la crisis.
“La concentración de los ingresos por debajo del promedio ayuda a explicar por qué el consumo masivo sigue deprimido, aun cuando las variables macroeconómicas vienen mejorando: la inflación se desaceleró y los salarios reales comenzaron a recomponerse. Sin embargo, es precisamente ese 78% de los hogares el que presenta una mayor propensión al consumo”, señaló el informe.
La cuestión resulta determinante porque son justamente los sectores medios bajos y bajos los que destinan una proporción mayor de sus ingresos al consumo cotidiano. Cuando sus recursos pierden poder de compra, el impacto se traslada rápidamente a supermercados, comercios y otros rubros de consumo masivo.
La situación es diferente entre la clase alta y la media alta, cuyo gasto depende menos directamente de las oscilaciones salariales y ya muestra señales de normalización.
Del control de gastos a “comer menos y peor”
El deterioro del poder adquisitivo, sin embargo, modificó los hábitos prácticamente en todos los estratos sociales.
El director de la consultora W, Guillermo Olivetto, explicó durante un evento de la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado (CEIM) que el ajuste atraviesa a todos los niveles socioeconómicos, aunque con intensidades y consecuencias muy diferentes.
Entre los hogares de mayor poder adquisitivo, la estrategia pasa por controlar gastos y revisar costos fijos, entre ellos seguros y prepagas. También se reducen salidas, recitales, viajes y suscripciones a aplicaciones, mientras aumenta la búsqueda de promociones y descuentos. A eso se suma una menor capacidad de ahorro.
Más abajo en la pirámide aparecen las familias cuyos ingresos se destinan fundamentalmente a cubrir alimentación, servicios e impuestos.
En esos hogares se intenta evitar el endeudamiento con tarjetas de crédito y se eliminan viajes, espectáculos y salidas. Los denominados “gustos” y los consumos considerados prescindibles quedan postergados y las promociones dejan de representar una oportunidad ocasional para convertirse en una herramienta habitual para administrar el presupuesto.
La situación es aún más delicada entre las familias que deben “hacer malabares para llegar a fin de mes”. Allí, cualquier gasto inesperado puede desestabilizar las cuentas del hogar.
Las compras se concentran casi exclusivamente en productos con descuento y aumenta el uso de deuda para cubrir faltantes de ingresos o “tapar baches”.
En los sectores de menores recursos, el ajuste alcanza directamente a la cantidad y calidad de los alimentos.
Según el relevamiento presentado por Olivetto, en algunos hogares “se come menos y peor”, incluso con una reducción de la cantidad de comidas diarias.
También cambia la composición de la dieta. La carne vacuna es sustituida por pollo, determinadas verduras dejan paso a productos más económicos como la harina y la leche líquida puede ser reemplazada por leche en polvo.
Frente a ese escenario y al analizar las perspectivas del mercado de consumo, Olivetto sintetizó: “Es lo que hay”.
Los cambios también se observan en el lugar y la manera en que compran los argentinos.
Esteban Cagnoli, CEO de Worldpanel by Numerator, sostuvo que “el consumidor se muestra cada vez más selectivo y prioriza los canales de cercanía”. Según explicó, esa elección no responde solamente a la comodidad, sino también a una estrategia para evitar compras impulsivas y limitar el gasto a una canasta más reducida.
La consultora Scentia, por su parte, planteó que una continuidad en la desaceleración de la inflación acompañada por una recuperación de los salarios podría permitir cierta mejora del consumo masivo. Sin embargo, proyectó que avanzaría aproximadamente a la mitad del ritmo del Producto Bruto Interno y se movería en una banda de entre -1% y +1%.
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Terremoto en Colombia: Argentina se ofreció para brindar ayuda
El Gobierno del presidente Javier Milei, a través de su canciller, Pablo Quirno, ofreció ayuda a Colombia tras la tragedia provocada por el terremoto en el país cafetero.
Además de enviarle un saludo a la distancia al pueblo colombiano, según reveló la agencia Noticias Argentinas, Quirno manifestó, vía redes sociales, “la disposición de la Argentina para brindar la asistencia que resulte necesaria”.
“Nos encontramos en contacto con las autoridades colombianas, a quienes hemos transmitido la disposición de la Argentina para brindar la asistencia que resulte necesaria”, sostuvo el funcionario nacional.
“Asimismo, mantenemos comunicación con nuestra representación consular y, hasta el momento, no se registran ciudadanos argentinos entre las víctimas”, agregó.
Por eso, “expresamos nuestra solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Colombia ante el terremoto ocurrido hoy, y hacemos llegar nuestras condolencias a las familias de las víctimas y nuestra solidaridad a todos los afectados. Nuestro abrazo a todo el pueblo colombiano en este difícil momento”, completó.
El terremoto fue de magnitud 7,4, se dio en el oeste del país y afectó a distintos departamentos del territorio, dejando, al menos, 111 personas fallecidas, 87 heridas y 1.575 viviendas afectadas.
Por último, el canciller argentino dejó datos de contacto para ciudadanos argentinos en Colombia.
Los mismos son: Teléfono +57 601 288 0900/Celular de emergencia +57 316 875 9292/Correo electrónico [email protected]

