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El Gobierno revisa miles de contratos de la administración pública
19 de marzo de 2024
Cada organismo del Estado sigue haciendo su propia auditoría interna y en los próximos días podría haber varios despidos en distintas áreas. UPCN solicitó una reunión con un funcionario de Karina Milei para analizar la situación
De acuerdo a lo relevado por Infobae, desde el primero de enero pasado cada Ministerio y organismo del Poder Ejecutivo Nacional se encuentra haciendo un recuento del total de trabajadores con los que cuenta.
Esta tarea tenía un plazo de 90 días corridos para realizarse, por lo que para antes de la semana próxima cada área ya debería elevar sus respectivos informes a la Jefatura de Gabinete, a cargo de Nicolás Posse, aunque será cada una de ellas las que terminarán de decidir cuántos de todos esos contratos que vencen el 31 de marzo se mantendrán.
En un marco de fuerte ajuste, el Gobierno echó este martes a cerca de 900 personas que cumplían diferentes funciones en el Instituto de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, que estuvo encabezado durante la gestión anterior por un dirigente del Movimiento Evita cercano a Emilio Pérsico, y en el Consejo Nacional de Agricultura Familiar.
El Gobierno anunció el cierre del Instituto de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena y del Consejo Nacional de Agricultura Familiar
Ambas entidades fueron cerradas y la primera de ellas volverá a convertirse en una Dirección Nacional, con el objetivo de “generar un necesario ahorro en las arcas públicas y recuperar las funciones del organismo”, según informó la Oficina del Presidente a través de un comunicado.
Restará saber qué ocurrirá con algunos sectores similares, como el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, dependiente del Ministerio del Interior, que lidera Guillermo Francos, quien ya ordenó un relevamiento de toda su planta. “Habrá que ver qué utilidad tiene, si no tiene ninguna, seguramente se revisará”, explicó un funcionario cercano a Milei.
De hecho, en esta cartera se suprimieron o unificaron varias Secretarías y Subsecretarías y, según señalaron funcionarios de la Casa Rosada, hasta el momento se logró reducir en un 50% el número de empleados.
Todas estas decisiones generó la preocupación de algunos gremios estatales, como es el caso de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), cuyas autoridades incluso solicitaron formalmente una reunión con la subsecretaria de Coordinación Administrativa de la Secretaría General de la Presidencia, Gladys Humenuk.
El sindicato busca que la funcionaria, que responde directamente a Karina Milei, los reciba “para tratar asuntos varios sobre la situación del personal” que trabaja en ese sector de la Casa Rosada, pero por el momento no había recibido una respuesta.
“Estamos siguiendo con mucha atención, prudencia y preocupación, todo lo sucedido desde diciembre a la fecha, como así el monitoreo del impacto de las decisiones que afectan económica y anímicamente al personal dependiente de la Secretaria. Acerca de los alcances y la dimensión de las mismas, debemos señalar que compromete situaciones humanitarias de carácter alimentario de cientos de trabajadores de la Casa Rosada”, señaló UPCN en el pedido.
Asimismo, el gremio consideró que “sería de suma utilidad y civilidad poder conversar, en el marco del diálogo institucional”, acerca de “las razones de índole técnicas y de servicio que propiciarían una solución satisfactoria y ordenatoria del problema, dentro de los parámetros vigentes”.
“Entendemos las limitaciones de los mandos intermedios (Directores y funcionarios de menor rango) para contener la demanda y dar respuesta, y les agradecemos por la buena predisposición evidenciada hasta el momento. Sabemos lo duro y difícil que es intentar conducir equipos de trabajo amedrentados y desmotivados, que encima tienen la presión de asistir al Presidente de la Nación Argentina. La ausencia de diálogo solo incita y promueve la violencia, camino por el cual nuestra organización nunca ha de transitar, porque aprendimos de la historia, que solo ha dejado derrotas fratricidas para nuestra Nación”, finaliza la carta firmada por la secretaria general del sindicato, Fabiola Mosquera.
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Nuevo DNI electrónico y cambios en el pasaporte
El presidente Javier Milei encabezó la presentación del nuevo DNI electrónico y la actualización del pasaporte argentino, documentos que incorporan tecnología de última generación para elevar los estándares de seguridad y que el propio mandatario estrenó durante el acto.
Según revela la Agencia Noticias Argentinas, la ceremonia contó con la participación de la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y el ministro del Interior, Diego Santilli. La iniciativa se enmarca en un proceso de modernización integral para colocar al país entre los estándares más altos del mundo en confiabilidad documental.
El nuevo DNI representa un cambio histórico al estar fabricado en policarbonato, lo que mejora su durabilidad, e incluye un chip electrónico seguro. Este dispositivo almacena los datos del titular de forma encriptada y permite validar la identidad sin necesidad de acceder a bases de datos externas, haciendo que la falsificación sea "prácticamente imposible".
Por su parte, el renovado pasaporte argentino también suma páginas de policarbonato y grabado láser en la hoja de datos, además de nuevos elementos de seguridad visibles y no visibles. Con esta actualización, el documento de viaje alcanza el máximo estándar global, alineándose con los sistemas utilizados por los países más avanzados.
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El INDEC actualizó el IPC: qué cambia en la medición de la inflación
Tras el anuncio del INDEC sobre la modificación en el régimen de medición de la inflación, conversamos con la Decana de la Facultad de Ciencias Económicas UFASTA, Cdra. Gabriela Alejandra Comas, para conocer en detalle las nuevas reglas y el funcionamiento técnico que va a tener de ahora en más.
Comas explicó que: “el INDEC implementa una actualización en la metodología del Índice de Precios al Consumidor (IPC) con el objetivo de modernizar el sistema de medición y adecuarlo a los actuales patrones de consumo de los hogares argentinos. La nueva medición se basa en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017–2018, que reemplaza a la utilizada hasta ahora, correspondiente al período 2004–2005, permitiendo reflejar con mayor precisión el peso real de los distintos bienes y servicios en el gasto de las familias”.
“Entre los principales cambios se destacan la ampliación del relevamiento de precios, que pasa de aproximadamente 320.000 a cerca de 500.000 registros mensuales, la digitalización del proceso de recolección de datos mediante dispositivos móviles y la adopción de la clasificación internacional COICOP 2018, lo que mejora la precisión del índice y su comparabilidad con otros países”, explicó la Decana.
Además, Comas aclaró que: “en este nuevo esquema, ganan relevancia los servicios como vivienda, transporte, comunicaciones y recreación, mientras que otros como alimentos, vestimenta y salud reducen su incidencia proporcional en el cálculo final”.
“El nuevo índice mejora la representatividad de las distintas regiones del país, incorporando de manera más precisa los hábitos de consumo del interior en relación con el área metropolitana”, aclaró.
Como explicó la decana, el nuevo IPC permite reflejar con mayor precisión los cambios en el estilo de vida actual de los hogares. En ese sentido, señaló que los servicios adquieren un mayor peso dentro del índice, especialmente los vinculados a servicios públicos como luz, gas y agua, así como también los relacionados con la comunicación, como internet y telefonía.
Asimismo, indicó que la nueva metodología incorpora o refuerza consumos propios de la era digital, entre ellos los servicios de streaming, los servicios financieros digitales y las nuevas modalidades de transporte privado.
En esta línea, remarcó que el rubro alimentos, que históricamente tenía una incidencia muy elevada cercana al 27 %, reduce levemente su participación hasta alrededor del 22,7 %, lo que refleja una diversificación del gasto de los hogares hacia otros bienes y servicios, especialmente vinculados a la tecnología y a los servicios.
Para finalizar, Comas destacó la importancia de que la sociedad comprenda cómo se realizan estas mediciones: “comprender cómo se mide el IPC es fundamental porque permite a las familias entender por qué cambia el poder adquisitivo de sus salarios y planificar mejor su economía personal. Cuando la sociedad sabe que el índice se construye con métodos científicos y actualizados, se genera mayor confianza y se reducen las sospechas sobre posibles manipulaciones”.
“Además, el IPC no solo refleja la evolución de los precios, sino que también impacta en otras variables clave de la economía, como la actualización de tarifas, contratos de alquiler, impuestos y prestaciones de la ANSES, como jubilaciones y pensiones. Entender su funcionamiento también permite diferenciar un aumento puntual de precios de un proceso inflacionario generalizado”, concluyó.
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CAMBIOS EN EL INDEC
El economista Marco Lavagna presentó este lunes su renuncia como director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), una decisión que sacudió al organismo en la previa de un hito técnico clave: la publicación del primer Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado con la nueva metodología.
La salida fue confirmada por fuentes oficiales y se produce en un clima de “ruidos internos”, atravesado por el congelamiento salarial dentro del instituto y el consecuente malestar entre los trabajadores.
Desde ATE Indec manifestaron su preocupación por el momento elegido para el recambio. “Nos llama poderosamente la atención y nos pone en alerta la renuncia a ocho días de la salida del IPC con la nueva ponderación”, advirtió el delegado Raúl Llaneza, quien volvió a reclamar un “Indec independiente del poder político”.
Lavagna había asumido al frente del organismo el 30 de diciembre de 2019, al inicio de la presidencia de Alberto Fernández. Con pasado legislativo en el Frente Renovador, su perfil técnico le permitió sostenerse en el cargo incluso tras la llegada de Javier Milei y el giro político del Gobierno. Durante su gestión, el Indec continuó el proceso de normalización y consolidación de estadísticas públicas, preservando los estándares de transparencia recuperados luego de los años de intervención.
Su partida coincide con la puesta en marcha del renovado IPC, una actualización largamente postergada que busca reflejar con mayor fidelidad los hábitos de consumo actuales de los hogares argentinos. El nuevo índice adopta la clasificación Coicop 2018, que eleva a 13 las divisiones de relevamiento al incorporar “Seguros y servicios financieros”, y utiliza como base de ponderación la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, en reemplazo del relevamiento de 2004.
Entre los cambios más relevantes se destaca el mayor peso de Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles, cuya incidencia pasa de 9,4% a 14,5%. Esto implica que los ajustes tarifarios tendrán ahora un impacto más directo en el nivel general de inflación. Transporte también gana protagonismo, al subir de 11% a 14,3%, con mayor influencia de combustibles y boletos. Comunicaciones prácticamente duplica su ponderación, de 2,8% a 5,1%, reflejando la centralidad de internet y telefonía celular, mientras que Educación aumenta de 2,3% a 3,1%.
Otros rubros como Salud se mantienen relativamente estables, al pasar de 8% a 9,1%. En cambio, Alimentos y Bebidas reduce su peso del 26,9% al 22,7%, una modificación relevante si se tiene en cuenta que este capítulo explicó buena parte de la aceleración inflacionaria del último cuatrimestre de 2025. La nueva canasta también captura una mayor participación de alimentos procesados, donde pesan más los componentes industriales, logísticos y comerciales.
Prendas de Vestir y Calzado pierden relevancia (de 9% a 6,8%), mientras que Recreación y Cultura sube de 7,3% a 8,6%, en línea con un mayor gasto en esparcimiento.
En términos generales, los analistas señalan que el nuevo esquema puede arrojar registros más altos si los servicios aumentan por encima de los bienes, y una inflación más moderada en el escenario inverso. A modo ilustrativo, una suba del 10% en la carne habría sumado 1,07 puntos al IPC con la canasta anterior, contra 1,03 con la metodología actual. DIB

