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Postergan la definición de la libertad de asesinos de Natalia Melmann
26 de diciembre de 2023
La Cámara de Apelaciones y Garantías postergó para los próximos días la definición del pedido de libertad condicional de dos de los cuatros expolicías condenados por el crimen de la adolescente Natalia Melmann, ocurrido en Miramar en el verano de 2001, luego de que surgieran disidencias entre los dos miembros de la Sala 1 en una audiencia realizada hoy para tratar un recurso de la defensa .
Los jueces Esteban Viñas y Pablo Poggeto informaron en la audiencia realizada de manera remota desde las 10 que convocarán a un tercer magistrado, Andrés Angulo, para alcanzar una resolución y definir si Ricardo Anselmini (56) y Oscar Echenique (64), sentenciados a prisión perpetua, recuperan o no la libertad.
Los camaristas comunicaron que la definición será notificada a cada una de las partes de manera escrita antes del inicio de la feria judicial a fin de año, es decir que cuentan con tres días para dar a conocer su decisión.
El tribunal debe resolver un recurso de apelación presentado por la defensa de los condenados, luego de que el titular del Juzgado de Ejecución Penal 1 de Mar del Plata, Ricardo Perdichizzi, rechazara el último 6 de diciembre un planteo para lograr la libertad.
Perdichizzi consideró entonces que en ninguno de los dos casos hubo avances en cuanto a un tratamiento psicoterapéutico que la propia Cámara de Apelaciones les había exigido en 2022, al rechazar otro pedido anterior en el mismo sentido.
La resolución del magistrado fue en línea con el planteo de los abogados Federico Paruolo y Yamil Castro Bianchi, representantes de los padres de Natalia (15), Gustavo Melmann y Laura Calampuca.
Al igual que en aquella instancia, en la audiencia de este martes los abogados y el fiscal Daniel Vicente subrayaron la falta de avances en materia terapéutica de los expolicías, que cumplen condena en la Unidad Penal 44 de Batán.
Los padres de la menor asesinada advirtieron nuevamente sobre «los riesgos» de que vuelvan a la calle y pidieron que «no los liberen».
En diálogo con Télam, Castro Bianchi sostuvo que «no hubo ningún elemento novedoso incorporado como para que deba modificase la posición de la justicia».
El fiscal y los abogados de la familia insistieron además en los reparos respecto de los domicilios ofrecidos por ambos condenados para cumplir eventualmente un régimen de libertad condicional.
En el caso de Echenique, se destacó la cercanía entre el lugar ofrecido como residencia y la vivienda de la madre de la víctima, en el partido de General Alvarado, mientras que en el de Anselmini, se advirtió que en el lugar residía otro expolicía con antecedentes penales.
Por parte de la defensa, encabezada por Patricia Perelló, intervino en la audiencia ante la Cámara la abogada Mariana Fardín, quien cuestionó la «arbitrariedad» de la evaluación que se hace del caso.
Tras la intervención de las partes, los jueces no alcanzaron a un acuerdo y comunicaron la convocatoria a un tercero para dictar una resolución.
En la instancia no se discutió el cumplimiento de los plazos para aspirar a la libertad condicional, ni la «buena conducta de encierro» de los condenados: de acuerdo a la legislación vigente, Anselmini y Echenique pueden aspirar a un régimen de ese tipo por haber cumplido 20 años de reclusión, el 29 de septiembre de 2022 en el primer caso y el 7 de junio del mismo año en el otro.
Ambos fueron sentenciados en septiembre de 2002, como coautores de los delitos de «rapto, abuso sexual con acceso carnal agravado por la pluralidad de personas y homicidio criminis causa» en perjuicio de Natalia, cometidos el 4 de febrero de 2001.
El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Mar del Plata los sentencio junto a otro policía, Ricardo Suárez (61), quien según fuentes judiciales no presentó ningún pedido para gozar de libertad condicional.
Por el hecho también fue condenado en esa instancia, pero a 25 años de cárcel, Gustavo «Gallo» Fernández, por su participación en el secuestro, aunque la pena fue reducida luego a 10 años de prisión.
El último 17 de mayo, más de 22 años después del crimen, fue sentenciado a perpetua un cuarto policía, el exsargento Ricardo Panadero.
El TOC 4 marplatense lo halló culpable de «privación ilegítima con empleo de violencia, abuso sexual calificado por la intervención de dos o más personas y homicidio doblemente agravado por el concurso de dos o más personas y por haberse consumado para lograr la impunidad».
La condena del cuarto policía se dio en el marco del segundo juicio que debió enfrentar, ya que había sido absuelto en un primer proceso en 2018 pero ese fallo fue apelado y el 13 de noviembre de 2019 la Sala III del Tribunal de Casación bonaerense anuló esa absolución y ordenó la realización de un nuevo juicio.
Según se estableció en los juicios a los acusados, Natalia fue obligada a subir a una camioneta de la Policía bonaerense y llevada a una casa ubicada en el extremo sur de Miramar, donde «fue accedida carnalmente», y luego, «con el inequívoco propósito de procurar la impunidad de la agresión sexual, la víctima fue muerta por asfixia, estrangulada con un lazo confeccionado con el cordón de una de sus zapatillas».
Los policías trasladaron luego el cuerpo al vivero Florentino Ameghino, donde fue hallado cuatro días más tarde, debajo de una pila de hojas.
El crimen provocó la reacción de la comunidad local y regional, que encabezó junto a los familiares y allegados de la adolescente múltiples marchas para pedir Justicia. (Telam)
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Portada digital del día 11/5/2026
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Don Bosco celebró una misa por el inicio de las obras parroquiales
La comunidad parroquial de Don Bosco celebró una emotiva misa para agradecer y acompañar el inminente inicio de las obras de refacción del emblemático templo salesiano, de cara a la conmemoración de sus primeros cien años de vida institucional.
La ceremonia fue celebrada en la parroquia San Pablo y San Juan Bosco, emplazada en Rivadavia y Don Bosco, con la participación de numerosos fieles que se dieron cita a pesar de las inclemencia del tiempo.
La misa fue encabezada por el cura párroco Raúl “Pocho” Escudé, quien dedicó un especial agradecimiento al empresario Florencio Aldrey por su colaboración para que las obras puedan concretarse, al igual que el empresario y presidente del Parque Industrial, Luis Terry, a quienes definió como “dos benefactores de la comunidad con quienes estamos muy agradecidos” y destacó, en ese sentido, el gesto “solidario y comprometido” que permitirá avanzar con una “importante obra” de refacción en gran parte del techo del templo, que presenta un desgaste natural debido al paso de los años.
Los trabajos contemplan levantar las tejas actuales, reemplazar el tablado sobre el que están apoyadas, colocar nuevo material impermeabilizante y volver a instalar las piezas luego de su limpieza. Además, se reconstruirá un sector lindante de chapa que también presenta deterioros. La obra forma parte del proceso de puesta en valor impulsado de cara al centenario de la parroquia, que se celebrará en 2028.
“Muy generosamente, don Florencio Aldrey nos ha dado una mano que valoramos mucho para poder iniciar esta obra tan importante de cara a nuestro centenario”, expresó el sacerdote ante los fieles.
Luego, en un gesto sencillo pero lleno simbolismo, integrantes de la comunidad entregaron cartas de agradecimiento a Aldrey y Terry por su apoyo a la parroquia.
Asimismo, durante la misa, en la cuenta regresiva hacia Pentecostés, el padre Escudé habló sobre la importancia del Espíritu Santo, el valor de actuar correctamente en la vida cotidiana y la necesidad de hablar siempre con la verdad.
Además, durante la celebración en Don Bosco se rezó especialmente por vecinos fallecidos recientemente, personas enfermas, mujeres embarazadas y también por los empresarios presentes, “para que el Señor los fortalezca en su tarea y los acompañe”, expresó el párroco.
Vale destacar que la parroquia Don Bosco es uno de los templos más emblemáticos de Mar del Plata y, a su vez, uno de los más grandes de la ciudad, próximo a cumplir sus primeros cien años. El edificio tiene una arquitectura románico-ecléctica y un imponente campanario de 60 metros de altura. Además, fue declarado Bien Patrimonial del Municipio y constituye un símbolo histórico y religioso para varias generaciones de marplatenses.

