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Se viene el yuan como moneda de pago de importaciones

16 de mayo de 2023

Al menos una docena de instituciones financieras que operan en la Argentina iniciaron consultas en las últimas dos semanas para empezar a operar a través del sistema internacional de pagos interbancarios (Swift) con yuanes, la moneda de China, luego de que el Gobierno argentino anunciara que busca ampliar el swap de monedas con ese país.

Las consultas responden al creciente interés de empresas clientes de los bancos locales, que buscan concretar la importación de insumos y otros bienes, en medio de la escasez de dólares que afecta a la Argentina, ante la peor sequía de los últimos 100 años.

El dato fue confirmado a Télam por fuentes del Industrial and Commercial Bank of China (ICBC), una de las pocas instituciones que operan en la Argentina y que pueden proveer el servicio de «clearing» de yuan/renminbi, que permite compensar saldos en pesos por esa moneda para, así, cerrar el pago de una importación a otra empresa que opera con un banco de China o de cualquier otro país que acepte esa moneda.

La utilización del yuan en las operaciones comerciales simplifica la operatoria y reduce el costo financiero para las empresas argentinas, al eliminar la intermediación con otras monedas como el dólar.

Es que, a diferencia del dólar, el euro o la libra esterlina, entre otras monedas, el yuan no es convertible en forma directa, por lo que precisa de la intermediación de un banco que haya hecho el proceso de habilitación a tal efecto.

Ante la premura de las empresas por efectuar importaciones en yuanes, unos 12 bancos que operan en la Argentina con los que el ICBC ya tenía un vínculo comercial consultaron en las últimas dos semanas si podían usar su servicio de clearing -que provee a través del RMB Clearing Bank, unidad autorizada por el Banco Popular de China (PBOC) para actuar como su representante fuera de China Continental- para cerrar operaciones en yuanes.

«Con la explosión que hubo en el uso del yuan estamos trabajando en la apertura de cuentas para otros bancos domésticos, que tienen clientes que quieren pagar una importación desde el banco en el que tienen su cuenta con la que operan habitualmente. Recibimos consultas de 12 instituciones en las últimas dos semanas», señalaron las fuentes.

Si bien los plazos de acceso al mercado de cambios requieren la aprobación de la SIRA, en base a criterios que definen la Secretaría de Comercio, la AFIP y la Aduana, es preciso contar con una entidad bancaria que provea el clearing en yuanes, si se quiere hacer la operación en esa moneda.

De allí el «boom» de consultas de las últimas semanas, posteriores al anuncio del ministro de Economía, Sergio Massa, de que en abril se cursaron importaciones por 1.410 millones de dólares en yuanes, y que se alcanzarán los 5.000 millones de dólares en la moneda de China, hasta agosto.

Según informó el BCRA, el swap de monedas con China está vigente por 130.000 millones de yuanes -equivalentes a unos 18.500 millones de dólares-, aunque de momento hay disponibles unos 35.000 millones de yuanes -cerca de 5.000 millones de dólares- habilitados para el pago de operaciones comerciales.

En 2022, China fue el principal origen de importaciones de la Argentina, por US$ 17.500 millones en bienes y servicios importados, y el segundo en exportaciones argentinas, por unos US$ 8.000 millones

En octubre de 2020 comenzó a operar en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) una rueda de yuanes, y ya se han hecho operaciones por el equivalente a unos 2.300 millones de yuanes, en operaciones en las que intervinieron siete bancos, informó el BCRA.

El tipo de cambio de yuan contra peso surge de la división entre la cotización del dólar estadounidense en el mercado mayorista local ($231,10) y la cotización internacional del yuan en dólares (6,92 yuanes por dólar), lo que hace que la cotización a la que el BCRA le vende al banco comercial sea hoy de $ 33,40 por yuan.

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CAMBIOS EN EL INDEC

El economista Marco Lavagna presentó este lunes su renuncia como director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), una decisión que sacudió al organismo en la previa de un hito técnico clave: la publicación del primer Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado con la nueva metodología.

La salida fue confirmada por fuentes oficiales y se produce en un clima de “ruidos internos”, atravesado por el congelamiento salarial dentro del instituto y el consecuente malestar entre los trabajadores.

Desde ATE Indec manifestaron su preocupación por el momento elegido para el recambio. “Nos llama poderosamente la atención y nos pone en alerta la renuncia a ocho días de la salida del IPC con la nueva ponderación”, advirtió el delegado Raúl Llaneza, quien volvió a reclamar un “Indec independiente del poder político”.

Lavagna había asumido al frente del organismo el 30 de diciembre de 2019, al inicio de la presidencia de Alberto Fernández. Con pasado legislativo en el Frente Renovador, su perfil técnico le permitió sostenerse en el cargo incluso tras la llegada de Javier Milei y el giro político del Gobierno. Durante su gestión, el Indec continuó el proceso de normalización y consolidación de estadísticas públicas, preservando los estándares de transparencia recuperados luego de los años de intervención.

Su partida coincide con la puesta en marcha del renovado IPC, una actualización largamente postergada que busca reflejar con mayor fidelidad los hábitos de consumo actuales de los hogares argentinos. El nuevo índice adopta la clasificación Coicop 2018, que eleva a 13 las divisiones de relevamiento al incorporar “Seguros y servicios financieros”, y utiliza como base de ponderación la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, en reemplazo del relevamiento de 2004.

Entre los cambios más relevantes se destaca el mayor peso de Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles, cuya incidencia pasa de 9,4% a 14,5%. Esto implica que los ajustes tarifarios tendrán ahora un impacto más directo en el nivel general de inflación. Transporte también gana protagonismo, al subir de 11% a 14,3%, con mayor influencia de combustibles y boletos. Comunicaciones prácticamente duplica su ponderación, de 2,8% a 5,1%, reflejando la centralidad de internet y telefonía celular, mientras que Educación aumenta de 2,3% a 3,1%.

Otros rubros como Salud se mantienen relativamente estables, al pasar de 8% a 9,1%. En cambio, Alimentos y Bebidas reduce su peso del 26,9% al 22,7%, una modificación relevante si se tiene en cuenta que este capítulo explicó buena parte de la aceleración inflacionaria del último cuatrimestre de 2025. La nueva canasta también captura una mayor participación de alimentos procesados, donde pesan más los componentes industriales, logísticos y comerciales.

Prendas de Vestir y Calzado pierden relevancia (de 9% a 6,8%), mientras que Recreación y Cultura sube de 7,3% a 8,6%, en línea con un mayor gasto en esparcimiento.

En términos generales, los analistas señalan que el nuevo esquema puede arrojar registros más altos si los servicios aumentan por encima de los bienes, y una inflación más moderada en el escenario inverso. A modo ilustrativo, una suba del 10% en la carne habría sumado 1,07 puntos al IPC con la canasta anterior, contra 1,03 con la metodología actual. DIB

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Sin fondos: diciembre marcó record de cheques rechazados de la historia

La cadena de pagos del sector productivo nacional cerró 2025 con una señal de alarma financiera sin precedentes. Durante diciembre se alcanzó el récord histórico de cheques rechazados por falta de fondos, un dato que expone con crudeza la crisis de liquidez que enfrentan las empresas en todo el país.

Según un informe del Instituto Argentina Grande, elaborado a partir de datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en el último mes del año se registraron 119.285 cheques rechazados, el número más alto desde que existen registros sistematizados sobre este indicador clave de la actividad económica.


Uno de los aspectos que más preocupa a los analistas es la velocidad del deterioro financiero. De acuerdo con el relevamiento, la cantidad de cheques sin fondos se triplicó en comparación con diciembre de 2024, lo que implica un aumento cercano al 200% interanual.

“Este indicador es un síntoma claro de la dificultad que tienen las empresas argentinas para cumplir con sus obligaciones”, señalaron desde el Instituto Argentina Grande. La dinámica, advirtieron, refleja una restricción severa de liquidez en la economía real, con impacto directo sobre la producción y el empleo.


La evolución mensual de los cheques rechazados muestra un quiebre marcado en la segunda mitad de 2025 y una aceleración abrupta hacia el cierre del año.

Período de estabilidad: entre 2020 y mediados de 2024, el promedio mensual de rechazos se ubicaba entre 25.000 y 35.000 cheques.

Inicio de la aceleración: a partir de mayo de 2025, cuando se registraron 41.759 rechazos, la curva comenzó a empinarse de manera sostenida.

Pico histórico: el último trimestre mostró una escalada sin freno, con 92.535 cheques rechazados en octubre, 108.979 en noviembre y el récord absoluto de 119.285 en diciembre.

Impacto sobre las PyMEs
El fenómeno golpea con especial dureza a las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs), que utilizan el cheque de pago diferido como una herramienta central para financiar capital de trabajo y sostener la actividad cotidiana.

La multiplicación de cheques sin fondos no solo deteriora la confianza en la cadena de pagos, sino que además encarece el crédito comercial, profundiza los problemas de financiamiento y amplifica el riesgo de parálisis productiva en amplios sectores de la economía.

Una señal de alerta para 2026
El récord registrado en diciembre deja una señal clara sobre la fragilidad financiera con la que el entramado productivo argentino ingresó en 2026. En un contexto de bajo acceso al crédito y caída de la liquidez, la recuperación del financiamiento aparece como uno de los principales desafíos macroeconómicos para evitar un mayor deterioro de la actividad.

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Periodistas piden al Congreso que frene la derogación de su Estatuto

Más de tres mil periodistas de todo el país firmaron y difundieron este domingo una solicitada con un pedido claro: que el Congreso de la Nación rechace la derogación del Estatuto del Periodista Profesional, una normativa histórica que rige desde mediados del siglo XX y que actualmente está en el centro del debate por la reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo nacional.

El documento, que incluye firmas de profesionales de medios gráficos, radiales, televisivos y digitales, señala que la eliminación del estatuto —junto con el del Empleado Administrativo de Empresas Periodísticas— implicaría un grave retroceso para la libertad de expresión, el derecho a la información y la calidad democrática del país.

Quienes suscriben la solicitada advierten que estos estatutos consagran derechos individuales, profesionales y colectivos que protegen tanto a los trabajadores de prensa como al ejercicio mismo del periodismo, y destacan que su vigencia fue fundamental para establecer condiciones laborales, marcos de estabilidad y un mínimo de garantías profesionales.

El texto también subraya que, si bien los firmantes no se oponen a debatir una eventual modernización de las normas laborales del sector, rechazan de plano “cualquier derogación que se haga sin mediar un debate democrático en el que los periodistas tengan participación efectiva”.

La protesta se enmarca en el debate legislativo por el proyecto de reforma laboral promovido por el gobierno, dentro del cual se encuentra el artículo que propone la supresión total del Estatuto del Periodista Profesional —la Ley 12.908— y del Estatuto del Empleado Administrativo.

Organizaciones periodísticas y gremiales de prensa también han expresado su preocupación por la posible eliminación de este marco estratégico, advirtiendo que su derogación puede debilitar derechos laborales, facilitar la precarización, erosionar la libertad de prensa y socavar herramientas que garantizan confidencialidad de fuentes o condiciones éticas mínimas para el ejercicio de la profesión.

Los firmantes incluyen nombres reconocidos del periodismo argentino, quienes llamaron a las y los legisladores a defender el estatuto vigente y a garantizar que cualquier discusión sobre su futuro se dé de forma amplia y con participación del sector afectado.

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