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Quién era Daniel Barrientos, el chofer asesinado al que le quedaba un mes para jubilarse
3 de abril de 2023
La muerte de Daniel Barrientos, un colectivero de 65 años que falleció este lunes por la madrugada luego de haber quedado en medio de un tiroteo entre un grupo de delincuentes y un efectivo de la Policía de la Ciudad, desató una fuerte protesta sobre la avenida General Paz.
Los colectiveros de la empresa Nuevo Ideal S.A., que tiene entre sus líneas a las 620, para la que trabajaba la víctima, iniciaron un paro de servicio en reclamo de seguridad y más de 80 líneas de la zona oeste estarán frenadas por 24 horas. La medida se podría extender a todo el país.
En medio de la protesta, el ministro de Seguridad de Buenos Aires, Sergio Berni, fue agredido por los manifestantes. Recibió golpes de puño y pedradas, además de cientos de insultos.
Daniel Barrientos, de 65 años, trabajó toda la vida como colectivero. Según pudo recopilar TN, uno de sus compañeros reveló que “le quedaba un mes para poder realizar la jubilación” y que, luego de trabajar más de 30 años arriba de los colectivos, el mes que viene iba a recibir el retiro para comenzar a percibir la remuneración.
Los compañeros de la línea 620 y los amigos de la víctima lo describieron como “un hombre ejemplar” y condenaron la violencia que sufren día a día mientras prestan servicio.
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El Gobierno dicta conciliación obligatoria y hay vuelos
El Gobierno dictó la conciliación obligatoria y se levanta el paro en los aeropuertos que iba a empezar este miércoles. La protesta era impulsada por ATE e iba a generar demoras y cancelaciones en los vuelos. El gremio aún reclama el pago de aumentos salariales pendientes y la apertura de paritarias.
De acuerdo a lo que se informó oficialmente, se dictó la conciliación obligatoria entre la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) por el plazo de 15 días a partir de las 09:00 horas del 18 de marzo.
“El objetivo es buscar una solución al conflicto y garantizar la normal prestación de los servicios. En este sentido, se intima a la organización sindical y, por su intermedio a los trabajadores por ella representados, a dejar sin efecto durante el período de conciliación, toda medida de acción directa y a prestar servicios de manera normal y habitual”, expresó Capital Humano.
“Asimismo, se dispone que la ANAC deberá abstenerse de adoptar represalias de cualquier tipo, debiendo garantizar el normal funcionamiento de las tareas. Durante el período de conciliación, las partes deberán retrotraer la situación al estado previo al inicio del conflicto, conforme lo establece la normativa vigente”, continuó.
“El Ministerio reafirma su compromiso con el diálogo social como herramienta fundamental para la resolución de conflictos y convoca a las partes a mantener la mejor predisposición para alcanzar acuerdos que resguarden el interés general y la paz social”, concluye el escrito.
El miércoles pasado, el sindicato Asociación Trabajadores del Estado (ATE) había convocado un paro de actividades en aeropuertos de todo el país con la intención de que se extendiera por una semana. Esta iniciativa implicaba posibles demoras y cancelaciones en los vuelos.
Según el comunicado enviado a la Secretaría de Trabajo, la medida de fuerza, que estaba pactada desde el 18 al 24 de marzo, respondía a la falta de pago de aumentos salariales previamente acordados, además del reclamo de la apertura de la paritaria sectorial.
En ese momento, el titular de ATE, Rodolfo Aguiar, había señalado que el paro también buscaba visibilizar la situación salarial de los trabajadores del organismo. “Sin sueldos dignos no hay trabajadores, y sin trabajadores no hay Estado”, manifestó en una publicación en sus redes sociales.
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Construcción: el costo subió 1,9% en febrero y acumula 24,5% interanual
El costo de la construcción volvió a moverse por encima de la inflación núcleo en febrero y dejó una señal política y económica que el Gobierno no puede ignorar: según el INDEC, el índice subió 1,9% mensual y 24,5% interanual en el Gran Buenos Aires.
El dato, difundido el 17 de marzo de 2026, combina dos vectores sensibles —salarios y tarifas— y reabre una pregunta de fondo: ¿la desaceleración inflacionaria puede sostenerse sin tensionar costos estructurales en sectores intensivos como la construcción?
La cifra no es neutra. Llega en un momento donde la obra pública, la inversión privada y la dinámica del empleo en la construcción funcionan como termómetro de gobernabilidad económica. Y donde cada variación de costos impacta directamente en contratos, presupuestos y decisiones de inversión.
Salarios, tarifas y costos: el triángulo que explica la suba
El aumento del índice no responde a un único factor. Según el informe oficial , el alza de febrero se explicó por incrementos de 1,5% en materiales, 1,6% en mano de obra y un salto más marcado de 4,4% en gastos generales.
Detrás de esos números hay decisiones concretas. Por un lado, la suba en mano de obra refleja el impacto del acuerdo salarial de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina firmado el 12 de enero y homologado días después, que comenzó a regir en febrero. No se trata solo de una recomposición salarial: el ajuste también incluye asignaciones extraordinarias que se trasladan de forma directa al costo de cada obra.
Por otro lado, los gastos generales incorporan actualizaciones tarifarias en servicios clave. El informe detalla que se trasladaron los nuevos cuadros eléctricos aprobados por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad para distribuidoras como Edenor y Edesur, junto con ajustes en agua y cloacas autorizados por la Secretaría de Obras Públicas.
En paralelo, algunos insumos mostraron aumentos puntuales relevantes: maderas (4,5%), metales como cobre y plomo (4,2%) y vidrios (4,0%). La dispersión en los materiales —con bajas en rubros como ascensores (-1,6%)— muestra que el fenómeno no es homogéneo, pero sí consistente.
Un índice técnico con impacto político
El Índice del Costo de la Construcción (ICC) mide la evolución de los costos en viviendas en el Gran Buenos Aires, sin incluir el valor del terreno ni impuestos como el IVA. Sin embargo, su influencia excede lo estadístico.
El dato funciona como referencia directa para la actualización de contratos de obra pública —en el marco del Decreto 1.295/02— y como señal para desarrolladores privados. Cada variación mensual redefine presupuestos, licitaciones y márgenes.
En ese contexto, la combinación de salarios en alza y tarifas actualizadas introduce un componente de rigidez en los costos. A diferencia de los precios de algunos materiales, estos factores tienen menor elasticidad a la baja en el corto plazo.
Correlación de fuerzas: sindicatos firmes y costos que condicionan
El dato también deja una lectura política sobre la mesa. El traslado del acuerdo salarial de la UOCRA al índice confirma la capacidad del sector sindical para sostener recomposiciones en un contexto de ajuste más amplio.
Al mismo tiempo, la incidencia de tarifas reguladas muestra que las decisiones del Gobierno en materia de precios relativos —particularmente energía y servicios— tienen impacto inmediato en sectores productivos.
Para el oficialismo, el desafío es doble: contener la inflación sin desarticular la actividad en un rubro que genera empleo y dinamiza economías regionales. Para el sector privado, el escenario obliga a recalcular costos y márgenes en proyectos que ya venían ajustados.
Señales mixtas hacia adelante
El comportamiento del índice en febrero no marca un quiebre, pero sí consolida una tendencia: los costos de la construcción siguen creciendo, aunque con una dinámica más moderada que en períodos anteriores.
La clave estará en observar cómo evolucionan dos variables sensibles en los próximos meses: las paritarias del sector y el sendero de tarifas. También será relevante seguir la dispersión en materiales, que podría amortiguar o amplificar futuras subas.
En un escenario donde la política económica busca anclar expectativas, el ICC se mantiene como un indicador incómodo: no define la inflación, pero sí expone sus tensiones más estructurales.
Fuente economis.com.ar
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Cambios en Anses
Guillermo Arancibia fue designado este martes como nuevo titular de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), luego de la renuncia de Fernando Bearzi, quien había asumido la conducción del organismo en febrero del año pasado.
Arancibia se desempeñaba desde marzo de 2024 como subdirector Ejecutivo de Prestaciones de Anses y cuenta con antecedentes de gestión en la Dirección General Unidad de Gabinete de Asesores. Su designación confirma una rotación de cuadros técnicos con experiencia operativa dentro del organismo, en un contexto en el que se multiplican las reestructuraciones de alto nivel en la administración pública.
El nuevo titular de la Anses también ocupó cargos durante la gestión nacional de Mauricio Macri. En ese período fue gerente general de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). Previamente, en 2007, había sido designado Director General de la Dirección General Estudios y Tecnología de la Información de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cargo que mantuvo hasta diciembre de 2015, antes de pasar a la gerencia general de la SRT.
Quién es Guillermo Arancibia, el nuevo director del Anses. Desde el Ministerio de Capital Humano señalaron que el recambio en la conducción del organismo estará orientado a profundizar un proceso de modernización administrativa. En ese sentido, destacaron que la nueva etapa pondrá el foco en la “digitalización de los procesos, con el objetivo de optimizar la gestión, agilizar trámites y modernizar el organismo”.


