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Diputados aprobó y envió al Senado el proyecto de alcohol cero
25 de noviembre de 2022
La Cámara de Diputados aprobó y envió al Senado el proyecto de ley que reforma la Ley de Tránsito para reducir de 0,5 a 0 miligramos la cantidad de alcohol por litro de sangre que puede tolerarse para conducir, con 195 afirmativos, 19 en contra y cuatro abstenciones, estas dos últimas expresiones provenientes mayoritariamente de diputados de provincias con actividad vitivinícola.
En el inicio del tratamiento del proyecto, el presidente de la comisión de Transportes, Jorge Rizzotti (UCR), señaló: «Esta ley es producto del esfuerzo que hicieron quienes están en los balcones, la movilización y compromiso de muchas ONGs que hoy nos acompañan y que fueron quienes pusieron en el conocimiento de todos los diputados el objetivo de esta ley, que lejos está de ser una ley contra el consumo de alcohol. No tiene que ver con la prohibición de beber sino de no conducir cuando se ha consumido alcohol».
«Todos los abordajes terapéuticos y de control del uso de sustancias en usuarios y usuarias, que tienen perspectiva de derechos, coinciden en que el consumo de sustancia no es compatible con conducir vehículos», completó el miembro informante del proyecto.
Para el diputado jujeño, «la modificación de esta ley es un paso fuerte de extremo, un paso en un camino largo. Esta legislación intenta un cambio cultural, pretende luchar contra la violencia vial y configurar una práctica de conciencia y responsabilidad ciudadana. En términos andinos, ‘el buen vivir’: el tránsito de la vida con respeto por uno mismo, los otros y la madre tierra».
Desde el interbloque Federal, el exministro de Transporte, Florencio Randazzo, precisó: “Cuando hablamos de seguridad vial estamos hablando de vida o muerte; y sobre todos en menores de 25 años la mayor causa de muerte no natural es la accidentología vial, por eso valga si tiene importancia o no debatir este tipo de cuestiones”.
En contra del proyecto, el diputado José Luis Espert, de Avanza Libertad, consideró: “legislar sobre alcohol cero por supuesto que es barato y gratis, pero creo que no pasa por esto el problema de los accidentes viales sino por una cuestión de educación vial, muchas más autovías en lugar de rutas comunes y de esa manera el estado y la responsabilidad política estarían resolviendo el problema de los ciudadanos.
“Conducir alcoholizado aumenta el riesgo de accidentes, pero no está demostrado que bajar de 0.5 a 0.0 tenga efectividad y justifique que se limiten aún más las libertades de los ciudadanos. El Estado no hace autopistas ni toma medidas con las cuales sí disminuirían las muertes”, agregó.
Otro que se expresó en contra fue Ricardo López Murphy, de Republicanos Unidos-Juntos por el Cambio, que dijo: «Creo que no fuimos donde esta la clave del problema: en las penalidades, en la gestión y en la educación vial. Esta legislación no pone los énfasis donde deberían estar y por esta razón no concuerdo con el proyecto de la mayoría».
En el cierre de los debates, el presidente del bloque PRO, Cristian Ritondo, argumentó su voto a favor: “Más de mil argentinos mueren por año producto de conductores alcoholizados, uno de cada cuatro accidentes viales está asociado a esta problemática. Hoy estamos haciendo de la media sanción una realidad pero falta avanzar como sociedad”.
Por último, Ramiro Gutiérrez, del Frente de Todos, destacó: “Esta es una ley que construye derechos para las víctimas basada en evidencia y que tiene una finalidad clara y directa, mejorar la seguridad vial en Argentina, por eso retiramos el alcohol del volante de los argentinos”.
La actual Ley de Tránsito 24.449 establece, para cualquier tipo de vehículos, una tolerancia de hasta 500 miligramos (0,5 gramos) de alcohol por litro de sangre; para motocicletas o ciclomotores hasta 200 miligramos (0,2 gramos); y para transporte de pasajeros de menores de edad y de carga, alcohol cero.
La «tolerancia cero» con el alcohol ya se implementa en siete provincias y 13 localidades del país, donde se obtuvieron mejores resultados en términos de siniestros viales que con la normativa actual.
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Nuevo DNI electrónico y cambios en el pasaporte
El presidente Javier Milei encabezó la presentación del nuevo DNI electrónico y la actualización del pasaporte argentino, documentos que incorporan tecnología de última generación para elevar los estándares de seguridad y que el propio mandatario estrenó durante el acto.
Según revela la Agencia Noticias Argentinas, la ceremonia contó con la participación de la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y el ministro del Interior, Diego Santilli. La iniciativa se enmarca en un proceso de modernización integral para colocar al país entre los estándares más altos del mundo en confiabilidad documental.
El nuevo DNI representa un cambio histórico al estar fabricado en policarbonato, lo que mejora su durabilidad, e incluye un chip electrónico seguro. Este dispositivo almacena los datos del titular de forma encriptada y permite validar la identidad sin necesidad de acceder a bases de datos externas, haciendo que la falsificación sea "prácticamente imposible".
Por su parte, el renovado pasaporte argentino también suma páginas de policarbonato y grabado láser en la hoja de datos, además de nuevos elementos de seguridad visibles y no visibles. Con esta actualización, el documento de viaje alcanza el máximo estándar global, alineándose con los sistemas utilizados por los países más avanzados.
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El INDEC actualizó el IPC: qué cambia en la medición de la inflación
Tras el anuncio del INDEC sobre la modificación en el régimen de medición de la inflación, conversamos con la Decana de la Facultad de Ciencias Económicas UFASTA, Cdra. Gabriela Alejandra Comas, para conocer en detalle las nuevas reglas y el funcionamiento técnico que va a tener de ahora en más.
Comas explicó que: “el INDEC implementa una actualización en la metodología del Índice de Precios al Consumidor (IPC) con el objetivo de modernizar el sistema de medición y adecuarlo a los actuales patrones de consumo de los hogares argentinos. La nueva medición se basa en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017–2018, que reemplaza a la utilizada hasta ahora, correspondiente al período 2004–2005, permitiendo reflejar con mayor precisión el peso real de los distintos bienes y servicios en el gasto de las familias”.
“Entre los principales cambios se destacan la ampliación del relevamiento de precios, que pasa de aproximadamente 320.000 a cerca de 500.000 registros mensuales, la digitalización del proceso de recolección de datos mediante dispositivos móviles y la adopción de la clasificación internacional COICOP 2018, lo que mejora la precisión del índice y su comparabilidad con otros países”, explicó la Decana.
Además, Comas aclaró que: “en este nuevo esquema, ganan relevancia los servicios como vivienda, transporte, comunicaciones y recreación, mientras que otros como alimentos, vestimenta y salud reducen su incidencia proporcional en el cálculo final”.
“El nuevo índice mejora la representatividad de las distintas regiones del país, incorporando de manera más precisa los hábitos de consumo del interior en relación con el área metropolitana”, aclaró.
Como explicó la decana, el nuevo IPC permite reflejar con mayor precisión los cambios en el estilo de vida actual de los hogares. En ese sentido, señaló que los servicios adquieren un mayor peso dentro del índice, especialmente los vinculados a servicios públicos como luz, gas y agua, así como también los relacionados con la comunicación, como internet y telefonía.
Asimismo, indicó que la nueva metodología incorpora o refuerza consumos propios de la era digital, entre ellos los servicios de streaming, los servicios financieros digitales y las nuevas modalidades de transporte privado.
En esta línea, remarcó que el rubro alimentos, que históricamente tenía una incidencia muy elevada cercana al 27 %, reduce levemente su participación hasta alrededor del 22,7 %, lo que refleja una diversificación del gasto de los hogares hacia otros bienes y servicios, especialmente vinculados a la tecnología y a los servicios.
Para finalizar, Comas destacó la importancia de que la sociedad comprenda cómo se realizan estas mediciones: “comprender cómo se mide el IPC es fundamental porque permite a las familias entender por qué cambia el poder adquisitivo de sus salarios y planificar mejor su economía personal. Cuando la sociedad sabe que el índice se construye con métodos científicos y actualizados, se genera mayor confianza y se reducen las sospechas sobre posibles manipulaciones”.
“Además, el IPC no solo refleja la evolución de los precios, sino que también impacta en otras variables clave de la economía, como la actualización de tarifas, contratos de alquiler, impuestos y prestaciones de la ANSES, como jubilaciones y pensiones. Entender su funcionamiento también permite diferenciar un aumento puntual de precios de un proceso inflacionario generalizado”, concluyó.
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CAMBIOS EN EL INDEC
El economista Marco Lavagna presentó este lunes su renuncia como director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), una decisión que sacudió al organismo en la previa de un hito técnico clave: la publicación del primer Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado con la nueva metodología.
La salida fue confirmada por fuentes oficiales y se produce en un clima de “ruidos internos”, atravesado por el congelamiento salarial dentro del instituto y el consecuente malestar entre los trabajadores.
Desde ATE Indec manifestaron su preocupación por el momento elegido para el recambio. “Nos llama poderosamente la atención y nos pone en alerta la renuncia a ocho días de la salida del IPC con la nueva ponderación”, advirtió el delegado Raúl Llaneza, quien volvió a reclamar un “Indec independiente del poder político”.
Lavagna había asumido al frente del organismo el 30 de diciembre de 2019, al inicio de la presidencia de Alberto Fernández. Con pasado legislativo en el Frente Renovador, su perfil técnico le permitió sostenerse en el cargo incluso tras la llegada de Javier Milei y el giro político del Gobierno. Durante su gestión, el Indec continuó el proceso de normalización y consolidación de estadísticas públicas, preservando los estándares de transparencia recuperados luego de los años de intervención.
Su partida coincide con la puesta en marcha del renovado IPC, una actualización largamente postergada que busca reflejar con mayor fidelidad los hábitos de consumo actuales de los hogares argentinos. El nuevo índice adopta la clasificación Coicop 2018, que eleva a 13 las divisiones de relevamiento al incorporar “Seguros y servicios financieros”, y utiliza como base de ponderación la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, en reemplazo del relevamiento de 2004.
Entre los cambios más relevantes se destaca el mayor peso de Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles, cuya incidencia pasa de 9,4% a 14,5%. Esto implica que los ajustes tarifarios tendrán ahora un impacto más directo en el nivel general de inflación. Transporte también gana protagonismo, al subir de 11% a 14,3%, con mayor influencia de combustibles y boletos. Comunicaciones prácticamente duplica su ponderación, de 2,8% a 5,1%, reflejando la centralidad de internet y telefonía celular, mientras que Educación aumenta de 2,3% a 3,1%.
Otros rubros como Salud se mantienen relativamente estables, al pasar de 8% a 9,1%. En cambio, Alimentos y Bebidas reduce su peso del 26,9% al 22,7%, una modificación relevante si se tiene en cuenta que este capítulo explicó buena parte de la aceleración inflacionaria del último cuatrimestre de 2025. La nueva canasta también captura una mayor participación de alimentos procesados, donde pesan más los componentes industriales, logísticos y comerciales.
Prendas de Vestir y Calzado pierden relevancia (de 9% a 6,8%), mientras que Recreación y Cultura sube de 7,3% a 8,6%, en línea con un mayor gasto en esparcimiento.
En términos generales, los analistas señalan que el nuevo esquema puede arrojar registros más altos si los servicios aumentan por encima de los bienes, y una inflación más moderada en el escenario inverso. A modo ilustrativo, una suba del 10% en la carne habría sumado 1,07 puntos al IPC con la canasta anterior, contra 1,03 con la metodología actual. DIB

