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El campeón está
3 de septiembre de 2021
Hechas las sumas y las restas, incluido en el inventario la presumible y palpable debilidad del oponente, la pregunta del millón fue respondida con creces: la Selección Argentina que reina en América goza de buena salud, consistencia y persistencia.
Sin brillos, conste, acaso entre otras cosas porque los brillos no le representan una marca registrada y tampoco la ocasión los exigía, pero sin casilleros de verdes faltantes o carentes de nitidez.
Bastará con examinar la historia de los Argentina-Venezuela del siglo en curso para tomar nota de que no siempre los tres goles de hipotética ventaja conjetural fueron rubricados en el juego y en la red.
Ni hablar en Caracas, que sin tener ínfulas de Wembley o Maracaná en más de una ocasión se convirtió en un escenario incómodo, cuando no desdichado.
Desandemos el camino que va de lo complejo a lo sencillo y examinemos las tres preguntas esenciales que formulaba el partido del jueves:
¿Sería la Selección capaz de plantarse en la cancha inspirada en su talla, en su venturoso presente y en sus expectativas promisorias?
¿Sería capaz de establecer un dominio territorial, conceptual, estructural y fáctico?
En definitiva, ¿tomaría las cosas donde las había dejado el 10 de julio en la final de la Copa América?
Pues bien: el potencial fue un real que salvo algunos tramos de marea baja o mera regulación se plasmó con meridiana claridad y desde cierta perspectiva en un grado superior al alcanzado hace casi dos meses.
Una Selección, por imperativo de sus nombres propios y más allá de los nombres propios (de paso: la nómina virtuosa se amplía, baste como botón de muestra la contribución de los Correa, Joaquín y Ángel), de versión renovada en la secuencia de pases, en la circulación, en la paciencia y en la eficacia.
¿Venezuela es floja? Claro. ¿Venezuela es más floja aún forzada a jugar 58 minutos diez contra once? También.
Pero así como es prudente pasar de largo del tentador jardín de las grandilocuencias, no sería justo dar por descontado aquello que nada tuvo de descontado y que hubo de ser refrendado en clave de una célebre premisa turfística: en la cancha se ven los pingos.
Y en la cancha, ahí donde era menester rendir uno de los tres exámenes de estos días con proa a un Mundial que empieza a perfilarse en el horizonte, la Selección supo apoyar una mano sobre la mesa y decir «aquí estoy».
Una Selección, de techo por verse, sí, pero con un piso alto que, sea enfatizado ya mismo, salvo una catástrofe no estará cuestionado el domingo en la Arena de San Pablo. Telam
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Da todo igual
El fútbol argentino nivela para abajo. El noveno de la tabla anual puede ser campeón de la Copa Libertadores al año siguiente. Insólito!
En efecto, el Cómite Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) decidió que el noveno de la tabla anual clasifique a la fase previa de la Copa Libertadores y ocupe el lugar que tenía el tercero, que ahora irá a la Copa Sudamericana.
La decisión se tomó entorno a las recientes derrotas de los equipos argentinos en la fase previa de la Copa Libertadores, principalmente la de Argentinos Juniors ante Barcelona de Ecuador hace una semana, luego de clasificar como tercero de la tabla anual.
El dato de los equipos argentinos en la fase previa del máximo certamen continental es desalentador ya que, desde 2019, solo uno superó esta instancia y fue Estudiantes de La Plata en 2022, quedando eliminado en cuartos de final por el Athletico Paranaense de Brasil.
Con esta medida, el tercero de la tabla anual pasará a jugar la fase de grupos de la Copa Sudamericana y el noveno disputará la fase previa de la Copa Libertadores.
Así, el máximo certamen continental lo pasarán a disputar los campeones del Torneo Apertura, Clausura y Copa Argentina y, además, el primero, segundo y noveno de la tabla anual. Por su parte, la Copa Sudamericana la jugarán del tercero al octavo de la tabla anual. (NA).
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Nuevas reglas para la Copa del Mundo 2026
La International Football Association Board (IFAB) volvió a poner sobre la mesa una reforma que impacta de lleno en el reglamento del fútbol. Según la propuesta, si un jugador permanece más de 15 segundos en el piso tras una infracción, el árbitro habilita el ingreso médico y el futbolista debe salir del campo entre uno y dos minutos antes de regresar.
La iniciativa apunta a reducir las simulaciones, cortar las demoras tácticas y mejorar el tiempo efectivo de juego sin afectar la atención sanitaria. En la MLS (Major League Soccer), donde se realizó la prueba piloto, los informes reflejan menos interrupciones prolongadas y una mejora en el ritmo del partido, un dato que refuerza la discusión global.
Un episodio aceleró la conversación pública: en un partido de la liga estadounidense, Lionel Messi debió permanecer dos minutos fuera tras una falta. Al escuchar la indicación, preguntó sorprendido “¿Dos minutos?”. La escena recorrió el mundo y colocó la nueva norma en el centro del debate sobre las reglas del fútbol moderno.
La otra innovación fija un límite claro dentro del reglamento IFAB: el futbolista reemplazado tiene 10 segundos para abandonar el terreno desde que se anuncia el cambio. Si no cumple, el ingreso del sustituto se retrasa 60 segundos y el equipo queda temporalmente con un jugador menos.
La regla contempla excepciones para arqueros y cambios por lesión, pero busca eliminar maniobras para enfriar el cierre de los partidos. En competiciones donde el tiempo añadido ya se controla con mayor precisión, la sustitución cronometrada aparece como una herramienta clave para proteger la fluidez del juego.

La IFAB, que debatió el tema en su reunión anual encabezada por Noel Mooney, analiza los reportes técnicos de octubre de 2025 junto con los datos aportados por la MLS. Con el Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá como posible escenario de estreno, la discusión gira en torno a cómo equilibrar espectáculo, justicia deportiva y seguridad del jugador.
En las próximas semanas podría definirse si estas medidas pasan de prueba piloto a regla oficial del fútbol internacional, marcando un cambio profundo en la manera en que se gestionan las interrupciones, sustituciones y tiempos muertos en el deporte más popular del mundo.
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Otro duro golpe al tenis argentino
El tenis argentino volvió a quedar bajo la lupa luego de que la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) confirmara la suspensión provisional de Romeo Arcuschin, de apenas 18 años, por una infracción a las normas antidopaje.
El jugador recibió el 16 de febrero de 2026 un aviso de acusación tras detectarse la presencia de estanozolol —una sustancia prohibida— en una muestra tomada durante un torneo ITF M15 disputado en Lima, Perú.
Al tratarse de una sustancia no especificada dentro del reglamento, la normativa establece una suspensión provisional obligatoria, que en este caso comenzó a regir ese mismo 16 de febrero. Arcuschin no apeló la medida ante el presidente de un tribunal independiente, por lo que quedó automáticamente inhabilitado para competir, entrenar o asistir a eventos organizados por la ATP, ITF, WTA y demás organismos afiliados a la ITIA.
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El juvenil había alcanzado el puesto 1802 del ranking mundial en noviembre de 2025, el mejor registro de su corta carrera profesional. Mientras avanza el proceso disciplinario para determinar la sanción definitiva, no podrá participar de ninguna competencia oficial.
La noticia llega apenas una semana después de la dura sanción contra Leonardo Aboian, suspendido por seis años y nueve meses por múltiples violaciones al Programa Anticorrupción. En ese contexto, el tenis argentino atraviesa días complejos, con dos casos resonantes que vuelven a impactar en la imagen del deporte a nivel internacional.

