País
Pandemia sanitaria
14 de agosto de 2020
En un hecho inédito, 26 sociedades médicas referentes de todo el país se unieron para elaborar un documento que manifiesta su preocupación común respecto del diagnóstico y manejo de enfermedades agudas y crónicas en el contexto de la pandemia, a partir de múltiples estadísticas que hablan del descenso de consultas, estudios de diagnóstico, controles, intervenciones e ingresos a guardias.
La atención cardiológica, por ejemplo, sufrió una disminución mayor al 50%, tendencia que -de no revertirse- podría ocasionar en el país 9 mil muertes más que las previstas. En tanto, el tratamiento de la diabetes reportó una tasa de abandono del 35%.
La pandemia a causa de la Covid-19 impactó a nivel mundial en la población desde el punto de vista social y económico, pero sin lugar a duda se vio un significativo cimbronazo a nivel sanitario. Los sistemas de salud a nivel global se vieron desbordados frente a la rápida propagación del virus y hoy es necesario comenzar a revertir esta situación. Ello implica no desatender las enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, oncológicas, respiratorias u otras, que, de acuerdo con la OMS, ocasionan al año 5,5 millones de muertes en la región de las Américas. Por eso, en forma inédita, las sociedades médicas más importantes del país se unieron para desarrollar un documento que resalta el riesgo que implica su desatención.
Las 26 sociedades médicas que adhirieron al documento son la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP), Sociedad Argentina de Hematología (SAH), Academia Nacional de Medicina, Sociedad Argentina de Infectología (SADI), Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), Sociedad Argentina de Diabetes (SAD), Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE), Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), Asociación Argentina para el Estudio de Enfermedades del Hígado (AAEEH), Sociedad Argentina de Reumatología (SAR), Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR), Sociedad Argentina De Vacunología y Epidemiología (SAVE), Sociedad Argentina de Dermatología (SAD), Sociedad Argentina de Psoriasis (SOARPSO), Sociedad Argentina de Urología (SAU), Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires (SOGIBA), Sociedad Argentina de Cancerología (SAC), Asociación Argentina de Hemoterapia, Inmunohematología y Terapia Celular (AAHITC), Sociedad Argentina de Medicina (SAM), Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) y Sociedad Argentina de Trasplantes (SAT), Sociedad Argentina de Emergencias (SAE).
“La atención primaria de salud puede satisfacer más del 80 por ciento de las necesidades de las personas en todas las edades y en todas las etapas de la vida. Hoy observamos una reducción superior al 60% en la consulta espontánea de enfermedades agudas y crónicas. En tanto, existe una fuerte caída en prácticas médicas, donde por ejemplo las endoscopias digestivas se redujeron en un 80% y las cirugías generales en un 73%2”, advirtió el Dr. Edgardo Smecuol, Presidente de la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE).
La enfermedad cardiovascular en la Argentina provoca entre 90.000 y 100.000 muertes cada año y es la primera causa de mortalidad. Hoy, la pandemia provocó una disminución en la atención cardiológica mayor al 50%, incluidas las internaciones por emergencias y los procedimientos cardiovasculares. “De mantenerse la actual situación de sub-atención hasta octubre, podría haber en el país entre 6.000 y 9.000 muertes adicionales y prevenibles por afecciones cardiovasculares1”, alertó el Dr. José L. Navarro Estrada, Presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología.
Por su parte, las áreas de Endocrinología y Diabetes también se vieron impactadas por la pandemia, registrándose una caída del 68% en la consulta médica según una encuesta realizada por Fine Research en más de 5.000 médicos de América Latina.
“Estamos observando una tasa de abandono del tratamiento cercana al 35% en pacientes con diabetes: la pandemia y la cuarentena tienen consecuencias directas en la atención de patologías crónicas. Además, existe un riesgo aumentado en las enfermedades metabólicas y cardiovasculares relacionado con el cambio en los hábitos alimentarios, el aumento de peso y la reducción de la actividad física, que se estima en un 25 a 35%”, enfatizó la Dra. Graciela Fuente, Presidente de la Sociedad Argentina de Diabetes.
La atención pediátrica tampoco escapó al contexto actual. La Argentina cuenta con un calendario Nacional de Vacunación para todas las etapas de la vida y, según datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la UCA, un 22% de los hogares demoró la vacunación de sus niños por efecto de la cuarentena, correspondiendo mayoritariamente a los estratos socioeconómicos medios y bajos. Mientras que el 44% reportó postergar la visita de control o preventiva de salud.
Es clave recuperar y mantener la confianza de la población en la seguridad y capacidad del sistema de salud para satisfacer de manera segura las necesidades esenciales y controlar el riesgo de infección en los establecimientos de salud.
Más allá de las enfermedades mencionadas, el impacto de esta pandemia también se vio en salud mental, en enfermedades inflamatorias de la piel como la psoriasis y la dermatitis atópica, en artritis reumatoidea y fertilidad, entre otras.
“Estamos convencidos de que, en medio de la respuesta de emergencia, deben realizarse todos los esfuerzos correspondientes para concientizar de la importancia de continuar la prevención y el tratamiento de las enfermedades no transmisibles agudas y crónicas. Se debe fomentar un comportamiento adecuado para la búsqueda de atención y la adhesión de la comunidad a los consejos de salud. Sin dudas, se requiere de sistemas de salud fuertes y sustentables, pero también de modelos innovadores para brindar continuidad en la atención médica, entre ellos la telemedicina, reduciendo el estrés en los efectores de salud”, concluyeron desde las Sociedades.

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Nuevo DNI electrónico y cambios en el pasaporte
El presidente Javier Milei encabezó la presentación del nuevo DNI electrónico y la actualización del pasaporte argentino, documentos que incorporan tecnología de última generación para elevar los estándares de seguridad y que el propio mandatario estrenó durante el acto.
Según revela la Agencia Noticias Argentinas, la ceremonia contó con la participación de la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y el ministro del Interior, Diego Santilli. La iniciativa se enmarca en un proceso de modernización integral para colocar al país entre los estándares más altos del mundo en confiabilidad documental.
El nuevo DNI representa un cambio histórico al estar fabricado en policarbonato, lo que mejora su durabilidad, e incluye un chip electrónico seguro. Este dispositivo almacena los datos del titular de forma encriptada y permite validar la identidad sin necesidad de acceder a bases de datos externas, haciendo que la falsificación sea "prácticamente imposible".
Por su parte, el renovado pasaporte argentino también suma páginas de policarbonato y grabado láser en la hoja de datos, además de nuevos elementos de seguridad visibles y no visibles. Con esta actualización, el documento de viaje alcanza el máximo estándar global, alineándose con los sistemas utilizados por los países más avanzados.
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El INDEC actualizó el IPC: qué cambia en la medición de la inflación
Tras el anuncio del INDEC sobre la modificación en el régimen de medición de la inflación, conversamos con la Decana de la Facultad de Ciencias Económicas UFASTA, Cdra. Gabriela Alejandra Comas, para conocer en detalle las nuevas reglas y el funcionamiento técnico que va a tener de ahora en más.
Comas explicó que: “el INDEC implementa una actualización en la metodología del Índice de Precios al Consumidor (IPC) con el objetivo de modernizar el sistema de medición y adecuarlo a los actuales patrones de consumo de los hogares argentinos. La nueva medición se basa en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017–2018, que reemplaza a la utilizada hasta ahora, correspondiente al período 2004–2005, permitiendo reflejar con mayor precisión el peso real de los distintos bienes y servicios en el gasto de las familias”.
“Entre los principales cambios se destacan la ampliación del relevamiento de precios, que pasa de aproximadamente 320.000 a cerca de 500.000 registros mensuales, la digitalización del proceso de recolección de datos mediante dispositivos móviles y la adopción de la clasificación internacional COICOP 2018, lo que mejora la precisión del índice y su comparabilidad con otros países”, explicó la Decana.
Además, Comas aclaró que: “en este nuevo esquema, ganan relevancia los servicios como vivienda, transporte, comunicaciones y recreación, mientras que otros como alimentos, vestimenta y salud reducen su incidencia proporcional en el cálculo final”.
“El nuevo índice mejora la representatividad de las distintas regiones del país, incorporando de manera más precisa los hábitos de consumo del interior en relación con el área metropolitana”, aclaró.
Como explicó la decana, el nuevo IPC permite reflejar con mayor precisión los cambios en el estilo de vida actual de los hogares. En ese sentido, señaló que los servicios adquieren un mayor peso dentro del índice, especialmente los vinculados a servicios públicos como luz, gas y agua, así como también los relacionados con la comunicación, como internet y telefonía.
Asimismo, indicó que la nueva metodología incorpora o refuerza consumos propios de la era digital, entre ellos los servicios de streaming, los servicios financieros digitales y las nuevas modalidades de transporte privado.
En esta línea, remarcó que el rubro alimentos, que históricamente tenía una incidencia muy elevada cercana al 27 %, reduce levemente su participación hasta alrededor del 22,7 %, lo que refleja una diversificación del gasto de los hogares hacia otros bienes y servicios, especialmente vinculados a la tecnología y a los servicios.
Para finalizar, Comas destacó la importancia de que la sociedad comprenda cómo se realizan estas mediciones: “comprender cómo se mide el IPC es fundamental porque permite a las familias entender por qué cambia el poder adquisitivo de sus salarios y planificar mejor su economía personal. Cuando la sociedad sabe que el índice se construye con métodos científicos y actualizados, se genera mayor confianza y se reducen las sospechas sobre posibles manipulaciones”.
“Además, el IPC no solo refleja la evolución de los precios, sino que también impacta en otras variables clave de la economía, como la actualización de tarifas, contratos de alquiler, impuestos y prestaciones de la ANSES, como jubilaciones y pensiones. Entender su funcionamiento también permite diferenciar un aumento puntual de precios de un proceso inflacionario generalizado”, concluyó.
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CAMBIOS EN EL INDEC
El economista Marco Lavagna presentó este lunes su renuncia como director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), una decisión que sacudió al organismo en la previa de un hito técnico clave: la publicación del primer Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado con la nueva metodología.
La salida fue confirmada por fuentes oficiales y se produce en un clima de “ruidos internos”, atravesado por el congelamiento salarial dentro del instituto y el consecuente malestar entre los trabajadores.
Desde ATE Indec manifestaron su preocupación por el momento elegido para el recambio. “Nos llama poderosamente la atención y nos pone en alerta la renuncia a ocho días de la salida del IPC con la nueva ponderación”, advirtió el delegado Raúl Llaneza, quien volvió a reclamar un “Indec independiente del poder político”.
Lavagna había asumido al frente del organismo el 30 de diciembre de 2019, al inicio de la presidencia de Alberto Fernández. Con pasado legislativo en el Frente Renovador, su perfil técnico le permitió sostenerse en el cargo incluso tras la llegada de Javier Milei y el giro político del Gobierno. Durante su gestión, el Indec continuó el proceso de normalización y consolidación de estadísticas públicas, preservando los estándares de transparencia recuperados luego de los años de intervención.
Su partida coincide con la puesta en marcha del renovado IPC, una actualización largamente postergada que busca reflejar con mayor fidelidad los hábitos de consumo actuales de los hogares argentinos. El nuevo índice adopta la clasificación Coicop 2018, que eleva a 13 las divisiones de relevamiento al incorporar “Seguros y servicios financieros”, y utiliza como base de ponderación la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, en reemplazo del relevamiento de 2004.
Entre los cambios más relevantes se destaca el mayor peso de Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles, cuya incidencia pasa de 9,4% a 14,5%. Esto implica que los ajustes tarifarios tendrán ahora un impacto más directo en el nivel general de inflación. Transporte también gana protagonismo, al subir de 11% a 14,3%, con mayor influencia de combustibles y boletos. Comunicaciones prácticamente duplica su ponderación, de 2,8% a 5,1%, reflejando la centralidad de internet y telefonía celular, mientras que Educación aumenta de 2,3% a 3,1%.
Otros rubros como Salud se mantienen relativamente estables, al pasar de 8% a 9,1%. En cambio, Alimentos y Bebidas reduce su peso del 26,9% al 22,7%, una modificación relevante si se tiene en cuenta que este capítulo explicó buena parte de la aceleración inflacionaria del último cuatrimestre de 2025. La nueva canasta también captura una mayor participación de alimentos procesados, donde pesan más los componentes industriales, logísticos y comerciales.
Prendas de Vestir y Calzado pierden relevancia (de 9% a 6,8%), mientras que Recreación y Cultura sube de 7,3% a 8,6%, en línea con un mayor gasto en esparcimiento.
En términos generales, los analistas señalan que el nuevo esquema puede arrojar registros más altos si los servicios aumentan por encima de los bienes, y una inflación más moderada en el escenario inverso. A modo ilustrativo, una suba del 10% en la carne habría sumado 1,07 puntos al IPC con la canasta anterior, contra 1,03 con la metodología actual. DIB

